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Noruega non grata (I)
Fecha de Publicación: 04/05/2015
Tema: Política


A fines del pasado mes de abril, la edición electrónica del periódico noruego Bistandsakuelt publicó un reportaje sobre la cooperación noruega en Guatemala con el título Noruega non grata (en Guatemala). El artículo noruego se centra en los sucesos de año pasado cuando una familia fue brutalmente asesinada en el caserío Los Pajoques de San Juan Sacatepéquez y la ayuda que la cooperación noruega concede a organizaciones como Winaq, la Fundación Rigoberta Menchú y el CUC.

El artículo puede ser descargado en http://www.bistandsaktuelt.no/, buscarlo del lado derecho con la portada que lleva ese título. La fotografía es de muy buena calidad pero el artículo está en noruego. Susana Barrios Beltranena, se tomó el trabajo (muy considerable tarea) de hacer una traducción libre, pero minuciosa para los lectores de Pi, Plaza de Opinión. Este es el texto traducido:

Guatemala tiene un conflicto sobre una fábrica de cemento que ha provocado intranquilidad y muerte. Noruega está siendo altamente criticada por apoyar a organizaciones que violan la ley y operan ideologías en oposición al sector privado. La embajada declara que son víctimas de una campaña de desprestigio porque defienden a personas contra una industria agresiva. Por Anne Håskoll-Haugen y Espen Rost (foto) en Guatemala

Cuando la cooperación noruega provoca ruido

María Paula (40), está sentada a la orilla de la cama, con su cabeza inclinada sobre la fotografía de su marido Marcelo. Él ha muerto. Asesinado por un conflicto por la construcción a un lado de la aldea donde vive, de una fábrica de cemento. Mejor dicho, donde habitaba. Actualmente vive en un campamento junto con otros 80 refugiados, todos apilados en una habitación grande. Hombres armados vigilan el ingreso a la zona. Aquí, ella y su familia han vivido por medio año porque no se atreven a volver a su casa. Anteriormente en su pueblo, fueron amigos durante la guerra. Ahora algunos están a favor y otros en contra de la fábrica de cemento.

-Marcelo murió porque aceptó un trabajo como guardián en la fábrica. Esto no le gustó a las organizaciones que se oponen a que esta se construya. Algunos argumentan que él vendió nuestra tierra para que la empresa pudiera construir una carreyera. Pero ella argumenta que eso no es cierto.

Casa rodeada

Ella ha contado la historia muchas veces. Sucedió en septiembre del año pasado, María Paula llora mientras habla.

-Un grupo de hombres enmascarados rodearon nuestra casa a altas horas de la noche tirando antorchas de fuego por las ventanas gritando que éramos traidores, que habíamos traicionado a la aldea. Ellos mataron a Marcelo y a mi suegro le dispararon, yo vi cuando estaba en el suelo y…

María Paula logró escapar con los niños.

-Corrimos toda la noche en el bosque.

Ella deja de hablar por un rato. En total, mataron a ocho familiares esa noche. Le preguntamos si ella sabe quienes cometieron los asesinatos y ella menciona a varias organizaciones. Al preguntarle si vio a algunos de los que acusa esa noche, no puede confirmarlo.

Eterna tensión y acusaciones

La controversia en torno a la fábrica de cemento ha durado 8 años, habiendo recibido gran atención en los medios de comunicación de Guatemala. Aquí se acusa a las organizaciones locales por difundir mentiras, argumentando que la fábrica provocará enfermedades y dañará el ambiente, por sabotear el lugar de construcción y por provocar violencia contra los trabajadores de la fábrica.

Hasta ahora más de 30 personas han muerto como resultado de este conflicto, casas quemadas, mujeres violadas y vecinos divididos. Muchos están en la cárcel, muchos otros tienen orden de arresto que pesan sobre ellos por presuntos delitos contra la ley. Dos veces el estado declaró ley marcial a nivel local. Militares y policías han organizado vigilancia para frenar la violencia pero están acusados de incrementarla. Las acusaciones de quienes están detrás de estas atrocidades van en todas direcciones.

La fábrica considera que contribuye al desarrollo económico deseado para una zona tan pobre.

-Nosotros ofrecemos miles de puestos de trabajo, ingreso seguro y educación para quienes toman plazas en la fábrica. Muchos desean que estemos aquí, pero las organizaciones que no estaban anteriormente ahí, crean resistencia a la fábrica. Ellos explotan a los pobres en ese movimiento político en contra del sector privado. Mientras más conflictos provoquen, más dinero de ayuda reciben de Europa. El dinero va a “la resistencia”, ¿pero qué es lo que realmente ofrecen esas organizaciones a los pobres? Si nosotros empacamos y nos vamos ¿de qué forma van a reducir la pobreza?

La fábrica da empleo a 900 personas en la construcción. Cuando la planta se termine, habrá 2,500 puestos de trabajo disponible, manifestó José Raúl González, Director Administrativo de Cementos Progreso.

En octubre del año pasado llegaron los representantes de la fábrica y se reunieron en Noruega. Solicitaron una reunión en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Según la empresa, expresaron su preocupación por la ayuda que da Noruega a grupos que provocan conflicto y pidieron que Noruega dejara de brindar ese apoyo.

Noruega frena

El conflicto de la fábrica de cemento es uno de muchos, entre el sector privado y las organizaciones de derechos humanos en Guatemala. En los últimos años, Noruega y la embajada de Noruega en el país han recibido una crítica masiva por la ayuda que da a las organizaciones que están involucradas en conflictos.

Columnas de opinión se publican permanentemente en los periódicos, debates en televisión y radio, se llevan a cabo. Inclusive se han entregado volantes con crítica a Noruega en los autobuses de la capital.

Muchos noruegos que viven en Guatemala, dicen que ahora “es más difícil ser noruego”.

Daniel Pascual, líder de la organización CUC es acusado por Cementos Progreso por difundir información falsa sobre las consecuencias que tendrá la fábrica y por llevar a cabo los asesinatos de 8 personas en septiembre de 2014.

Él (Pascual) dice que la fábrica ha producido efectos en el medio local al dividir a los habitantes, asesinatos, persecución y emergencias.

Amilcar Pop, abogado del partido indígena Winaq y fundador de la organización de abogados mayas, acusó a Cementos Progreso por difundir falsa información sobre las consecuencias de la fábrica y facilitar la muerte de 8 personas en el 2014. Niega las acusaciones y dice que la fábrica misma está detrás de la violencia y los conflictos en la aldea.

Pedro Trujillo, profesor en la Universidad Francisco Marroquín y un duro crítico de la cooperación noruega, entre otros en su programa de debate en Canal Antigua, uno de los canales más importantes de entrevistas televisadas explica:

-Yo no estoy en contra de la cooperación en general. Pero sí de la cooperación que financia a organizaciones con claros propósitos políticos. En Guatemala existen grupos que actúan con una oposición sistemática contra la iniciativa privada y están detrás del sabotaje y violencia bajo la excusa que lo hacen en defensa de derechos humanos. Ellos paralizan el país deteniendo de esta manera el desarrollo económico. Él (Trujillo) dice que la “lucha por derechos humanos” se ha convertido en una fuente de ingresos para esas organizaciones.

La culpa es de las ganancias

-Estas organizaciones no están interesadas en la resolución de conflictos, manteniendo el problema activo para garantizar un flujo permanente de dinero proveniente de la ayuda internacional. El dinero se utiliza para la “lucha de resistencia”.

El dinero que llega de Noruega legitima las actividades ilegales. Noruega se deja engañar por la historia romántica de los pobres en contra de la empresa privada.

La realidad es que la empresa privada es la única que da posibilidades de trabajo y desarrollo, no las organizaciones, ni tampoco la cooperación internacional, dice Trujillo, quien es conocedor de la cooperación de Noruega y Suecia.

Él explica que varios embajadores lo han llamado y se han reunido con él para que sus aportes no lleguen a ser negativos para el desarrollo de Guatemala, pero nunca ha oído de los noruegos.

La embajada noruega, por su parte, dice que esto es parte de una campaña negativa, donde el objetivo para algunas personas del sector privado es echar a quienes defienden los derechos humanos.

-La embajada se enfoca en los derechos de los pueblos indígenas y esto provoca a los medios más conservadores y reaccionarios. Las críticas están fuertemente ligadas al sector privado y ellos tienen intereses económicos para criticarnos, dice el embajador Jan Gerhard Lassen.

Él indica que mucho de la crítica tiene sus raíces en un periodismo pobre y poco crítico.

-Hay problemas en este país con la educación periodística. Es de baja calidad, mucho ha sido directamente errado, dice Lassen.

Él dice que la embajada desea enseñar a los periodistas sobre periodismo y ética periodística.

Desesperados

Los empresarios en Guatemala están desesperados a causa de los conflictos con los grupos activistas locales. Dicen que los conflictos están ahuyentando a inversionistas extranjeros. El joven empresario Mario Braham, constructor de una pequeña hidroeléctrica dice:

-Imagínese invertir todo su dinero en una empresa y que quede ahí, despertar cada mañana con la angustia que alguien puede quemar todo. Estoy muy seguro que las empresas noruegas pueden comprender esto, dice Braham, quien ha experimentado sabotaje. Él es miembro de una nueva organización de la empresa privada, ALDS, donde grandes y pequeños empresarios se reúnen para discutir la manera de resolver las situaciones difíciles. ALDS estuvo en la reunión con el Ministerio de Relaciones Exteriores en octubre.

-Yo pude haberme ido de regreso a mi casa en Miami y vivir tranquilo, pero yo quiero hacer algo por mi país. Ahora he invertido todo lo que poseo aquí, no me puedo ir, dice muy molesto.

Tenemos que volver con María Paula para comprender por qué llora en un refugio pagado por la fábrica de cemento, por qué su esposo y 30 más fueron asesinados en este conflicto y qué es lo que sucede cuando los empresarios y la sociedad civil chocan. Ella se levanta por una taza de café y es cuando nosotros debemos investigar cuidadosamente.

La fábrica y las flores

San Juan Sacatepéquez es un pequeño pueblo en Guatemala rodeado de campos. La mayoría de sus pobladores son de origen Mam, una de las 21 etnias indígenas oficiales. Viven de la siembra, muchos producen flores.

En el 2007 fue dado a conocer a la población, por primera vez, la intención de la construcción de la tercera fábrica de cemento Progreso- una de las empresas más antiguas del país- y se compró una propiedad privada, una plantación de café de 9,000 hectáreas (9 km cuadrados). Sería la fábrica más grande con alrededor de 2,000 trabajadores y una producción de 2.5 millones de toneladas de cemento al año.

-Las autoridades locales me contactaron preocupados por el impacto que la fábrica tendría en el ambiente. Ellos necesitaban más información, explicó Amílcar Pop, congresista de los pueblos indígenas por el partido Winaq, abogado de la organización de abogados mayas -abogado que está apoyado por Noruega.

Las autoridades locales estaban preocupadas por tres cosas: el polvo causado por la producción de cemento y la destrucción de las flores y otras siembras que pudiera causar, la utilización del agua que Cementos Progreso dijo que serían 100 000 litros por hora y por enfermedades potenciales que causaría el polvo y otros elementos dañinos.

Consulta

Pop tomó el caso, sugiriendo que se hiciera una consulta local, tal y como exige la ley de pueblos indígenas. Guatemala firmó la convención ILO-169 que reconoce a la población indígena el derecho de ser consultados sobre cambios que puedan afectarles. El procurador de derechos humanos en el país fue consultado y les fue negada la consulta.

Cementos Progreso dice que ellos hicieron varias consultas con líderes locales del pueblo alrededor de la fábrica. Los embajadores de Europa estuvieron presentes como testigos oculares. Pero la conversación no progresó. Los pobladores se organizaron escogiendo un comunicador que los representara. Es incierto si ellos recibieron la información total sobre los efectos que tendría la fábrica. Al mismo tiempo, las dudas crecieron en contra de la fábrica debido a que las llamadas organizaciones de derechos humanos multiplicaron las mentiras sobre que la fábrica destruiría el agua y los cultivos. Ellos, la fábrica, contaban con estudios que afirmaban lo contrario.

Ningún trabajo se inició, pero el circo ya estaba armado. Los pleitos escalaron y los campesinos soñolientos se vieron inmersos en uno de los más inflados conflictos en Guatemala. Los siguientes 8 años han estado llenos de protestas, bloqueo de carretas, sabotaje a equipos de la fábrica, ataques a los trabajadores, intimidaciones, violación de mujeres, división entre los habitantes, asesinatos, huidas y desestabilización. La culpa de los que están detrás de todo esto se la echan en ambos lados. El punto más alto de la situación sucedió en septiembre pasado, cuando 8 miembros de la familia de María Paula fueron asesinados.

La gran fábrica

Los de Cementos Progreso no comprenden el por qué existe oposición.

El director administrativo declara.

-Comprendemos que exista un impacto cultural cuando nosotros lleguemos con una fábrica moderna. Pero la fábrica logra un desarrollo económico. Nosotros nos impresionamos cuando vimos como la gente vivía aquí; preparan sus alimentos en una fogata al aire libre y los niños mueren por enfermedades en las vías respiratorias, no tienen agua potable o inodoros. Lo primero que hicimos fue poner manos a la obra instalando bombas de agua y una escuela donde entrenamos a herreros y electricistas; no podemos operar una fábrica de cemento moderna como se hacía en los años 1700. Alrededor del 60% de quienes trabajan aquí ahora, vienen de los alrededores; dice el administrador director José Raúl González.

Los voceros de la fábrica hacen lo posible por convencer sobre lo bueno que ha hecho la fábrica y todo lo que hará en el futuro.

Nos subimos al helicóptero privado, el piloto aumenta el volumen en las bocinas de I believe I can fly y nos lleva a dar vueltas sobre la fábrica.

Podemos ver una fábrica muy profesional; 900 trabajadores con cascos y zapatos especiales, vemos miles de árboles que han sembrado en los alrededores que habían sido talados por el dueño anterior. De los 9 km cuadrados la fábrica ocupa un 14%. El resto es reserva natural, nos explican.

Honores

El mismo día, Cementos Progreso recibió un reconocimiento como “El mejor lugar para trabajar” como uno de los mejores lugares de trabajo en Centroamérica. No es la primera vez que gana este reconocimiento. En el 2014 la fábrica de cemento fue nombrada la empresa más ética del hemisferio, aunque en Estados Unidos la empresa que otorga los premios ha sido acusada en los medios, de recibir dinero por dichos títulos.

Ya en tierra nos recibió el ingeniero jefe Luis Pinto quien ha estado en la construcción desde el principio en 2007.

-La fábrica se ha construido con tecnología que llena todos los niveles internacionales, podría muy bien estar colocada en Noruega. Muchos estudios sobre ambiente, uno de ellos del Fondo de Desarrollo FN, muestra que la fábrica llena todos los requerimientos. El miedo a la contaminación no tiene ninguna base. En cada lugar operativo existe una aspiradora que junta los residuos y estamos preparados con agua a través de un sistema de reciclaje, explica.

Antes de iniciar, 4,000 personas del pueblo y de otras fábricas, fueron entrenadas, para que vieran con sus propios ojos, como la fábrica operaría. Cementos Progreso dice que les gustó mucho. Pedimos hablar con algunos trabajadores, llegaron tres hombres, todos provenientes del pueblo cercano.

El trabajador Orlando Uyu explica que tiene dos hijos, 35 años, pero solamente educación escolar de dos años.

-La fábrica es una gran oportunidad que tengo, pagan bien para mantener a mi familia con el sueldo que gano. Ahora evito viajar 3 horas cada día para ir a la capital a trabajar. Nos tratan bien recibiendo educación como herrero en la escuela de la fábrica aquí mismo. Antes tenía que quitarme la camisa con el logo de la fábrica cuando iba al trabajo, hay muchos que no les gusta que trabajemos aquí, muchos han experimentado violencia. Pero se ha tranquilizado después que los militares llegaron.

No cabe duda que es importante, por el momento, que las empresas den a conocer la versión de su historia al pueblo noruego. Pero qué sobre lo que no nos muestran. ¿No tienen todas las empresas algunos secretos?

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