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Lectura Recomendada

Gonzalo Marroquín: Caravana de la Vergüenza
Fecha de Publicación: 09/02/2015
Tema: Política

 
Tomado de la Columna Enfoque publicada en la revista Crónica el 4 de febrero de 2015 https://www.cronica.com.gt/columnistas/caravana-de-la-verguenza_5394d0/

Guatemala está regularmente en las noticias internacionales por los niveles de pobreza que hay en el país, la falta de educación y salud, por las protestas sociales, juicios sobre derechos humanos y la violencia. Pero también alcanzan titulares en el extranjero aquellas relacionadas con la corrupción de funcionarios. Esa mala imagen que nos acompaña no es culpa de la prensa, sino de aquellos que provocan las noticias, es decir, los gobiernos, funcionarios incapaces y hasta ladrones.

 
Entre tantas noticias de ese corte, algunas destacan más e impactan en la opinión pública internacional. Veamos: en Taiwán seguramente se conmocionaron al saber que su gobierno sobornó al entonces presidente de Guatemala, Alfonso Portillo, para que por cerca de US$2.5 millones, nuestro país mantuviera ante la ONU una postura favorable a esa isla, que no es reconocida como independiente en el concierto de naciones.
 
En Estados Unidos y Latinoamérica, impactó que un exmandatario fuera llevado a Nueva York para ser juzgado por lavado de dinero, ya que cheques producto de corrupción pasaron por bancos estadounidenses de forma ilegal. Aunque aquí, destacados abogados, como Acisclo Valladares, traten de hacer ver como triunfoante la justicia estadounidense el hecho de que Portillo no haya ido a juicio, hay que recordar que él se reconoció CULPABLE por el delito que se le imputaba ¡y fue condenado! a cuatro años de cárcel.
 
La victoria fue contra la impunidad. Por supuesto que aquí en Guatemala es casi imposible que un político de altos vuelos pueda ser juzgado y condenado, si no, miren cómo los alcaldes acusados de corrupción van esquivando paso a paso la justicia; y no se extrañen que vuelvan a participar en las próximas elecciones. La victoria fue contra los funcionarios ladrones, pero el mensaje es que la mano de la justicia es extensa y, aunque tarde, puede llegar a cualquiera.
 
¡Qué vergüenza Guatemala! ¿Qué te han hecho? Una persona que recibió la confianza de un pueblo a través de su voto, fue un traidor a esa confianza. Eso es lo que sucedió. La verdad, es que el dinero robado ha sido mucho más. Todos lo sabemos, aun aquellos que se desgarran las vestiduras defendiendo a quien creen una especie de Robin Hood moderno, ¡nada qué ver! El dinero que se robaron en su administración –la de Alí Babá– era del pueblo, el cual debió servir para los pobres y no para engrosar las cuentas de un montón de nuevos ricos, por cierto, más que los 40 ladrones del cuento mencionado.
 

Ahora resulta que algunos políticos quieren contar con los votos de los ilusos –engañados por algunos medios– que piensan que Portillo hizo un gobierno a favor de los pobres. Si fuera cierto, no se hubiera robado todo ese dinero ni hubiera recibido comisiones de programas como el de la galleta escolar –que era durísima, fea y mala– y, en vez de eso, hubiera trabajado por hacer mejor las cosas en el país. Ni siquiera tuvo programas sociales clientelares, como los que comenzaron dos gobiernos subsiguientes: UNE, y ahora el PP. Ambos lo han hecho mal, pero eso es otro tema.
 
Los expresidentes que han sido acusados por corrupción en otros países suelen bajar su perfil, porque sus carreras políticas están muertas, porque tienen vergüenza. La población rechaza a los ladrones de cuello blanco, y no tan blanco. Pero aquí se le quiere recibir como héroe. Robin Hood luchaba contra una tiranía, le quitaba dinero al Estado rico para dárselo a los pobres. Portillo no luchó ni contra la oligarquía que dice odiar, sino, por intereses, se alineó con algunos de ellos. Además, el dinero se lo robaba al pueblo y lo metía en sus cuentas. No hay ningún parecido entre ambos, ¿verdad?
 
No se puede tapar el sol con un dedo. Al margen de todas las fechorías que no se le han podido probar, aunque se sabe que ocurrieron, hay un hecho innegable: cuando le preguntaron si era culpable o inocente de haber recibido soborno de Taiwán para votar en la ONU a favor de esa isla, luego lavar ese dinero en bancos de los Estados Unidos, él, Alfonso Portillo, respondió: CULPABLE.
 
No lo dijo la prensa independiente de este país, que ha denunciado los casos de corrupción de su administración. No lo dijo el sector empresarial que, según Portillo y sus secuaces, lo adversa. Tampoco lo dijo la justicia de Estados Unidos, ni el Fiscal de NY, quien en declaraciones a la prensa dijo que el expresidente utilizaba el dinero del Estado como su caja chica–. No lo dijeron los supuestos conspiradores. Lo dijo Alfonso Portillo, expresidente de Guatemala.
 
Si queremos construir un mejor país para nuestros hijos, ¿es bueno para Guatemala que alguien como Portillo vuelva a la política? Si ya la clase política está podrida, ¿se necesita de otra manzana shuca, que además ya está mordida?
Por supuesto que pueden gastar unos cuantos millones para organizar una manifestación grande a su favor. Cuando el dinero no costó, no se valora y se puede tirar. Se puede utilizar para una Caravana de la Vergüenza. Sí, de la vergüenza que debe dar haber sido elegido para gobernar y no haber dejado nada importante para el país. ¡No tener vergüenza es una sinvergüenzada!