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Lectura Recomendada

Obama propicia la inmigración
Fecha de Publicación: 28/09/2014
Tema: Política

 Este artículo es una traducción libre (no literal) del trabajo de David Landau titulado How The Obama Administration Is Undermining Guatemalan Stability And Promoting Illegal Immigration, que fue publicado el pasado lunes 22 en la sección de Opinion de The Daily Caller. http://dailycaller.com/2014/09/22/how-the-obama-administration-is-undermining-guatemalan-stability-and-promoting-illegal-immigration/ 

La traducción fue hecha por Stella Dorion, para los lectores de Pi, Plaza de Opinión
 
Forma como la Administración Obama está socavando la estabilidad de Guatemala y promoviendo la inmigración ilegal
 
No es usual que algo dicho por un embajador de los Estados Unidos quede grabado en la memoria. Pero, en 1994 la embajadora Marilyn McAfee declaró que Guatemala se había convertido en la frontera sur de los Estados Unidos.
 
En ese entonces, el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) ataba a EUA, Canadá y México dentro de una unidad aduanera, por lo que Guatemala, justo abajo de México, se convertía en el vecino sureño del TLCAN. Hoy día, en que un número sin precedente de personas se desborda hacia los Estados Unidos, la declaración de McAfee salta a la memoria con mayor relevancia.
 
Luego de un largo olvido y después de ignorar a Centro América, los periodistas estadounidenses, hoy, no le encuentran sentido al asunto de la migración; no dan pie con bola. Casi todos repiten la versión oficial: el aumento migratorio, es consecuencia de un incremento en la violencia y en la inestabilidad. Como sucede con muchas otros “cuentos” de la administración de Obama, esa es una distorsión de la verdad. Una reciente visita a Guatemala demostró la cara de otra visión: que el incremento migratorio puede rastrearse a las políticas propias de Obama.
 
El pueblo de San Pablo, situado en San Marcos, Guatemala, unas 15 millas al este de la frontera mexicana, es una región que ha producido muchos emigrantes. Es también un epicentro del “conflicto social” lo cual significa la dominación de milicias de izquierda que se auto proclaman “grupos de derechos humanos”.
 
Viajábamos con Richard Pollock, un reportero de investigación del Washington Examiner; su relato del 18 de septiembre contiene un informe detallado de esa visita. Tanto Richard como yo pasamos alrededor de 22 minutos de suma incomodidad al conversar con las “autoridades indigenistas” que, con actitud amenazante nos mantuvo rodeados, mientras tratábamos de explicarles lo que es la libertad de prensa.
 
Nuestra guía en San Pablo fue Gilda Aguilar, una joven abogada. En 2012 ella fue fiscal del Ministerio Público —había, entonces, ejecutado una orden de captura contra personas que estaban asociadas al “Comité de Unidad Campesina” (CUC). El CUC había destruido el equipo de una planta hidroeléctrica con el agravante que, mientras dicho grupo atravesaba desenfrenadamente por una población vecina, había forzado a ciudadanos comunes y pacíficos a tomar parte en esas acciones violentas. A raíz de esto y lejos de haber sido felicitada, Gilda fue puesta en entredicho por la Fiscal General Claudia Paz y Paz, quién argumentó que el CUC era un “grupo de derechos humanos” que no podía ser procesado.
 
Paz y Paz no solo removió a Gilda del caso sino principió a ejecutar procesos disciplinarios en contra suya. Tres semanas más tarde el carro de Gilda fue acribillado a balazos. Por suerte, ella salió ilesa y pudo escapar. El Ministerio Público no hizo investigación alguna del caso.
 
Gilda renunció de su cargo en el ministerio y acusó penalmente a Paz y Paz por incumplimiento al deber. Gilda, así mismo, investigó el atentado del que había sido víctima y encontró evidencias que involucraban a la cabeza del CUC. En este asunto el Departamento de Estado del Presidente Obama tiene los pies metidos hasta la rodilla.
 
La Fiscal General, Paz y Paz; cuyo período terminó unos meses atrás, era favorecida personalmente por Hillary Clinton y John Kerry y por la secretaria asistente, Roberta Jacobson quién también la ovacionaba. La Embajada de los EUA en Guatemala, frecuentemente fue más allá de los límites diplomáticos permitidos al alabar a Paz y Paz y exigir (sin el éxito esperado) que el presidente de Guatemala la nombrase para un segundo período. Al ser abordado por dos ciudadanos norteamericanos que quisieron comentar la forma como Gilda Aguilar había sido tratada por Paz y Paz, el embajador de Estados Unidos (Arnold Chacón) dio media vuelta y a regañadientes se apartó de ellos.
 
Varios meses atrás, durante una ceremonia llevada a cabo en el Departamento de Estado, Michelle Obama otorgó el Premio Internacional al coraje de la mujera Yassmín Barrios, una de las jueces afines al equipo de Paz y Paz.
 
Cuando algunas semanas más tarde, el tribunal de honor del Colegio de Abogados de Guatemala, sancionó a Barrios por conducta indebida en sus funciones, la Embajada de los Estado Unidos soltó una diatriba verbal contra el Tribunal de Abogados logrando que la sanción (a Barrios) fuera reducida.
 
La política de los Estados Unidos en Guatemala, instrumentaliza los “derechos humanos” o se vale de grupos de conflicto, que con apoyo oficial encubierto, son poderosos en el país. Dichos grupos entienden que si la gente sencilla puede prosperar y ser independiente, su poder e influencia se verían reducidos. De forma que el desarrollo y la inversión extranjera son violentamente desanimadas. Los grupos de conflicto crean dificultades principalmente a proyectos hidroeléctricos, proyectos de reforestación, proyectos mineros y cementeros casi a cualquiera que sea capaz de crear empleo o riqueza.
 
Muchas personas quisieran ver florecer a estas empresas. Pero la instalación de las mismas es frustrada por esos grupos de conflicto, quienes pueden llegar a tratarlas violentamente. Gilda Aguilar logró obtener un documente suscrito por el grupo del conflicto social de San Pablo (“Frente por la Defensa de Recursos Naturales”) que también firmaron los oficiales de la policía, mediante el cual, los firmantes se comprometían a no volver a intervenir en los conflictos sociales.
 
La expansión de las zonas de conflicto social salta a la vista en un mapa que muestra la multiplicación de estos grupos que se han extendido a través del territorio de Guatemala entre 2010 y 2014. El mismo es un mapa de la miseria. No muestra crecimiento sino estancamiento. El conflicto social genera desempleo, pobreza y falta de esperanza. Y finalmente propicia un deseo de abandonar el hogar en aras de la búsqueda de oportunidad en otro lado. Esa es la raíz causante de la migración. Y los Estados Unidos están firmemente atrás de esa causa.
 
En Guatemala, siempre se está prometiendo un cambio en la política de gobierno. Sin embargo, por el momento, he aquí el comentario mordaz de un coyote próspero – cuyo negocio consiste en el transporte de migrantes que aspiran llegar a Estados – Durante una conversación con nosotros el mes pasado, levantó la Coca-Cola y dijo: "A la salud del presidente Obama"
 
David Landeau escribe artículos de opinión para The Daily Caller; es novelista y escritor de obras de teatro; vive en San Francisco, California.