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Invitado de honor

Susana Barrios Beltranena NORAD: ¿desestabilizadores?
Fecha de Publicacin: 18/07/2014
Tema: Política

Susana Barrios Beltranena, es guatemalteca por nacimiento, residió durante 25 años en países escandinavos, en ocho de los cuales representó a la diplomacia guatemalteca.

Una reciente publicación de Radio Sonora resume, entre otros, los documentos noruegos QZA-11/0896-19, QZA-11/0895-34, QZ100953472 AGINS y QZA09/2468, GTM-110022. Estos expedientes se refieren al financiamiento que el gobierno de Noruega, conjuntamente con entidades privadas y paraestatales de ese país, otorga a varias Organizaciones No Gubernamentales  ––ONGs–– guatemaltecas. Los señalamientos son preocupantes ya que las ONGs financiadas han utilizado métodos sumamente provocadores en sus actividades. No es de extrañar que los guatemaltecos perciban esos fondos de desarrollo internacional como intervención extranjera desestabilizadora, creadores de inestabilidad política e inseguridad ciudadana.
 Los paros, protestas, marchas, plantones, toma de carreteras, invasiones, vejámenes a personas y diferentes crímenes que incluyen robo de energía eléctrica y hasta asesinato (San Juan Sacatepéquez y Santa Cruz Barillas), se afirma que reciben financiamiento noruego. La cifra denunciada por Radio Sonora se eleva a la cantidad de 137 millones de quetzales, sólo por parte de ese país.
Uno se pregunta ¿por qué? ¿Cómo se llega a esto? ¿Cómo es que un país, de entre los más respetados en el mundo, quienes se llaman propagadores de la paz y la democracia, terminen financiando actos que caen en la criminalidad?
En esto habría que analizar varios aspectos:
Las agencias de desarrollo internacional, en este caso concreto NORAD (Agencia Noruega para el Desarrollo Internacional) reciben una cantidad considerable del Gobierno Noruego para la implementación de programas en países en vías de desarrollo. Guatemala, entre otros, es considerado país receptor de cooperación bajo ciertos lineamientos. Normalmente esta cooperación es entregada a diversas ONGs noruegas quienes se encargaran de implementar los programas en países específicos. Podría afirmarse que la mayoría de quienes trabajan en la agencia de cooperación tienen una visión netamente socialista. Su estructura política-social esta basada en lo que ha funcionado en su propio país y están convencidos que es la estructura social que debe exportarse, sin considerar que Guatemala está lejos de ser un país homogéneo como el noruego y que nuestras circunstancias requieren ser analizadas desde un ángulo diferente. Podría, igualmente, dar la impresión, que el trabajo de muchos de ellos, depende de mantener vivas las áreas de conflicto y no hay nada más difícil que hacer entender a alguien, cuando su sueldo depende de “no entender”.
Por otro lado, tenemos las misiones diplomáticas escandinavas que acompañan la implementación y el seguimiento de los proyectos a realizarse. Como Guatemala y los demás países centroamericanos son receptores de cooperación, el personal destinado sale precisamente de las agencias de cooperación internacional. Por lo tanto, el pensamiento y la visión son afines a las ONGs trabajando en el país. El trabajo puede ser muy loable como se ha comprobado en muchas ocasiones (recordemos su intervención durante el terremoto de 1976). Su actuación debería ser totalmente coherente a los valores que predican al mundo. Están representando a un país que predica LA PAZ Y LA DEMOCRACIA y en cualquier situación, deberían de llevar los problemas a la mesa de diálogo y no a las carreteras. La vigilancia y fiscalización de la actividad de sus ONGs en nuestro país (y en cualquier otro) debería ser una tarea primordial.
En el otro extremo, se tiene a los grupos nacionales que han solicitado el apoyo de las agencias de desarrollo internacional. Muchos de ellos, líderes aprovechados como se conocen varios con intereses netamente personales. Otros, que además mienten y logran que les crean el cuento. Sin embargo, el hecho innegable es que existen todos los espacios de abandono que deja nuestro gobierno en las comunidades indígenas.
Igualmente, los gobiernos guatemaltecos de turno, han sido totalmente ineptos al elegir a sus representantes en los últimos años. Es más, se rumora que han sido los representantes del gobierno noruego en Guatemala, quienes han sugerido al nuestro a quien se debe de enviar como embajador a la misión diplomática de Guatemala en Oslo. Nuestros gobiernos no dan directrices a estos representantes en el extranjero de las políticas de estado con el fin que den a conocer las intenciones de desarrollo social. Posiblemente dichos programas no existen y son precisamente las organizaciones internacionales las que finalmente toman ese papel. Por lo tanto, es de considerar seriamente que la responsabilidad mayor de lo que sucede es de quien no cumple con su tarea: nuestro gobierno.

 

El supuesto deseo de una desestabilización política financiada por el Gobierno de Noruega ha estado mucho tiempo, no solamente en los medios de comunicación, sino en el sentir del pueblo guatemalteco. Este asunto se está volviendo feo y peligroso. ¿Tendrá interés el Gobierno Noruego de dar una transparente explicación de sus actuaciones y fines de sus actividades en nuestro país? ¿O callaran con arrogancia?, y nuestro gobierno, ¿comenzará a abrir los ojos ante las situaciones que ellos mismos han provocado y actuaran finalmente con inteligencia? ¿O seguiremos, como hemos estado por mucho tiempo, arrodillados ante la muchas veces “supuesta” cooperación internacional?