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El traje de la dignidad Óscar G. Sierra
Fecha de Publicación: 07/10/2013
Tema: Política

 

A mí sí me gustaría ponerme ese traje. Al fin encontré uno que si usaría. Lo más curioso del asunto es que sea una mujer quien está invitando a ponernos ese traje.


Estamos en el otoño de nuestras vidas profesionales y por dedicarnos a ella, hemos dejado pasar tantas cosas agachando la cabeza; no fue la forma como nos educaron, pero así actuamos durante nuestros mejores años de alta productividad (inexplicable, ¿verdad?).


Creo que estamos en el punto donde gente de nuestra edad es la única que podría aportar soluciones. Ya tenemos el conocimiento de cómo funcionan aquí las cosas, así como, tenemos claro que es lo que hay que hacer.


Si no hacemos nada, nada va a cambiar para bien; si nos rompen el vínculo pues ya no es mucho lo que se pierde en términos de tiempo, pero si resulta, dejaremos un mejor país a nuestra descendencia y posiblemente tendremos mejor vida en el invierno que nos espera.


¿Cuando empezamos? Pongámonos de acuerdo, platiquémoslo y lleguemos a algo. El papel, el correo y el comentario sólo sirven de catarsis o de justificación hacia nosotros mismos: que no estamos de acuerdo con lo que está pasando, o cómo se están llevando las cosas; en una palabra: que somos de los "buenos" pero que, aunque los "malos" son menos, no podemos hacer nada.


Demostremos a las generaciones jóvenes que los abuelos lo único que tenemos viejo es el cuerpo, pero que hay más cosas que todavía sirven y que podrían ser la solución para sus vidas. Tampoco voy a ser otro "Llanero Solitario" ni me voy a ir a encadenar a las puertas del Palacio Legislativo para que todos se acuerden de otro "Quijote" que no tuvo quien lo apoyara.


Si no quieren, ¡pues no! Pero decir no, no nos exime de la responsabilidad de por lo menos haberlo intentado; ya ven lo que ha pasado por dejar a otros resolver los problemas del país. Aquí no importa si sos médico, ingeniero, arquitecto, comerciante, publicista, abogado o chofer; si para ser Presidente de la República lo único que se necesita es: ser guatemalteco mayor de 40 años y creo que, sepás leer y escribir. Y para ser diputado ni eso; sólo tener para el aporte y ya. En cambio, para tener cualquiera de las profesiones antes mencionadas deberemos cumplir por lo menos con 20 años de dedicación al estudio y empezar de cero


Cómo le explicamos a nuestros hijos la importancia del estudio, para llegar a tener una vida decorosa, honrada y digna, llena de satisfacciones y éxitos, cuando ellos lo que ven es que el más pícaro es el que más tiene, el que mejor vive y al que menos le ha costado. Difícil ¿verdad?


Bueno, ya es noche y ya me voy. Ojalá no me asalten al salir, o un chaleco "naranja oficial" al ir en el carro. Mañana sábado hay que trabajar pues si no, no alcanza para pagar todas las cargas tributarias, pues si nos ponemos muy careros no cumplimos con el juramento que nos hicieron repetir al graduarnos.

 


Las cargas tributarias siempre serán insuficientes para satisfacer la ambición y voracidad de los realmente " vivos" que supieron a qué dedicar sus vidas. "La vergüenza pasa, el pisto queda en casa". Estar en el bote algunos años es buena inversión; al salir te está esperando la razón de tu condena; el tiempo en presidios rinde el doble y salís BIEN conectado.