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Apuntes

Un plan para gobernar (Parte 1 de 3)
Fecha de Publicación: 28/08/2022
Tema: Política
 

Un sueño de verano

 


Una propuesta de un plan para gobernar y de un plan de gobierno


Estamos claros que seguir eligiendo presidentes como lo hemos hecho en la última media docena de veces, votando en contra de un presunto candidato de conocida y dudosa reputación, populista y/o riesgoso para un gobierno de verdadero beneficio común y propiciador de la inversión privada en el país, no nos ha llevado ni nos llevará a ningún lado de desarrollo y de cambio para la inmensa mayoría de ciudadanos que siguen siendo una masa amorfa, pobre y sin futuro de ninguna clase. Y en esta meta han fallado los gobiernos habidos independientemente de su ideología política y esa meta es por cierto la más importante de alcanzar.


Decidir votar para probar o ensayar a la
izquierdosa opción, tampoco es una solución ni garantía de que tendremos un presidente dedicado al beneficio de la mayoría y el ejemplo habido de estos bandazos políticos y sus consecuencias en el continente americano, han demostrado ampliamente lo fácil que es predecir el fracaso nacional con estos gobiernos populistas y de izquierdas.

Lo único que ha crecido en forma desmesurada y asfixiante, es la corrupción administrativa del gobierno. Es voraz, sin límites, descarada y cínica. La única mejoría de gobierno tras gobierno, es para el grupo de cada gobernante y sus adláteres. La ciudadanía sigue en la miseria y cada vez más escéptica de que habrá un cambio estructural en el país. Pero solo pasamos de país del tercer mundo a país en vías de desarrollo.

El cambio que a mí me gustaría ver es el desempeño de un gobierno dedicado en cuerpo y alma al beneficio nacional, empeñado en eficientar al máximo el gasto público, lo que implica reducir el tamaño y las acciones actualmente a cargo del gobierno y que de hecho le son ajenas, concentrando todo su empeño en Salud, Educación y Seguridad y convencido de que el único camino hacia la salida de la pobreza es mediante la inversión privada. Y privada porque inversiones estatales no rentables solo representan un incremento de la deuda nacional.

La inversión privada y rentable mejorará las condiciones del país y de paso será una oportunidad de trabajo que permita evitar el éxodo de nuestra gente en busca de oportunidades de trabajo y de una motivación y razón a los ciudadanos de educarse y prepararse académicamente para valorar la capacidad de su trabajo y poder, convencido de que, mediante su empleo calificado, podrá superar esa vergonzosa barrera de pobreza propia de un país subdesarrollado. Y de paso, con su voto calificado, podrá elegir conscientemente a sus gobernantes.

La mayor riqueza de Guatemala somos los guatemaltecos y por ende invertir en su salud, educación y seguridad ofreciendo fuentes de trabajo dignas y acordes con su preparación académica será la ruta del desarrollo nacional.

Anunciar estos cambios producirá inmediatamente la oposición de todos los que se benefician de la actual condición.

Hace falta un gobierno unificado, fuerte en todo sentido, empeñado incondicionalmente con las metas, el orden y la ley y con la independencia de actuar que da la plata de los inversionistas, para intentar lograrlo.

Suena simple y poético, pero en realidad es una tarea propia de una batalla campal en todos los ámbitos y no por los objetivos sino por los opositores cuyos intereses los obtienen y benefician del enjambre actual.

Y más difícil es que los que se sientan afectados negativamente por los cambios, se convenzan de que el país cambiará por el crecimiento de sus actividades a niveles sin precedentes y que la gran mayoría verá la necesidad de educarse como el camino de su superación y que así a todos nos irá mejor.

La apatía, que tantas veces me ha extrañado, del sector privado económicamente fuerte en general, he finalmente entendido que tiene sus razones de ser, toda vez que mucho de su bienestar proviene de prebendas y privilegios obtenidos con los gobernantes de turno y por lo tanto están faltos de la autoridad moral de encabezar una acción de cambio. Y conste que en ningún momento propongo revertir ni intervenir en contra del sector privado organizado, es más estoy seguro de que sabrán navegar rápidamente en el nuevo río.

Mi visión de la participación privada en el total de actividades nacionales es en un marco de libre competencia y en un sistema jurídico que respete íntegramente los beneficios de la inversión, es que es ya la única forma posible de invertir en el país. El endeudamiento de los países con inversiones no rentables es ya imposible de conseguir, luego si el camino del desarrollo está sujeto a la inversión, no hay otra de que esta sea privada y como tal debe ser rentable.

El actual sector privado como uno solo, es aquel que con sus pagos de impuestos cubre el 95% del presupuesto nacional y que representa el escaso 5% de la población. Es esencial la participación accionaria popular en todas las inversiones del sector privado.

El sector burocrático tiene borrado de su mente varios conceptos entre los más importantes, el de remuneración de acuerdo con el desempeño, tienen chance con el gobierno y no importa que hacen o producen, simplemente tienen un ingreso asegurado mientras se mantengan en la masa burocrática y así están,
reubicándose en cada cambio de gobierno en cualquiera de las entidades públicas y tiene borrado el concepto de rentabilidad financiera. Las inversiones deben recuperarse vía la rentabilidad de los proyectos y no mediante las deudas con avales soberanos.

Y el resto de la población, estamos tratando de sobrevivir de la mejor forma posible con los vaivenes económicos que siguen los cambios azarosos de gobierno y sintiendo cada vez más pesada la mochila de impuestos.

A mí me parece que seguir igual implica tener los mismos resultados y con toda sinceridad considero que vamos como los cangrejos, marcha atrás y que con el crecimiento poblacional mayor que el índice del PIB, lo que estamos generando es una población cada vez más pobre y menos educada.