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Carnets

El financiamiento de las oenegés (Parte 2)
Fecha de Publicación: 23/03/2018
Tema: Soberanía
En términos generales, existe un procedimiento que grupos interesados de países como Guatemala, subversivos o no, deben llevar a cabo para obtener fondos de instituciones europeas de “ayuda al desarrollo”. Dentro de mis recuerdos, ya lejanos, el trámite para explotar el instinto protector maternal europeo, que deben seguir los solicitantes es aproximadamente el siguiente:

Identifican varias organizaciones afines. Las agencias normalmente limitan sus donaciones dentro de metas definidas. Por ejemplo: Suecia ayudaría a Guatemala solamente en temas de derechos humanos, democracia y empoderamiento de la mujer.

Estudian cuidadosamente los valores de las organizaciones donantes, con el fin de adaptar sus solicitudes ajustándolas a esos principios fundamentales.

Quienes firman los proyectos, se presentan como líderes de organizaciones de enorme proyección popular. Esto es muy importante ya que los proyectos deben ser para una causa colectiva amplia y no movimientos reducidos.

Resulta interesante observar cómo, la conducta prepotente en Guatemala de líderes como Joviel Acevedo, se torna sumisa, reverente, servil y hasta humillante, cuando se presentan ante las agencias de cooperación. En una agencia noruega, incluso llegaron a decir que Acevedo era sjarmerende ―dulce, encantador― un calificativo que difícilmente habrá recibido en Guatemala.

Hay que recordar que las oenegés donantes igualmente viven de éste intercambio. De manera muy parecida a la de un banco, si no otorgan el financiamiento solicitado, no hay informes, reportes, seguimiento, control de los resultados… En otras palabras, no hay papeleo que justifique su existencia. Por eso es que tanto las oenegés solicitantes como las agencias donantes suelen llegar a acuerdos.

Las organizaciones donantes de izquierda son mucho mayores en número y en recursos que las de derecha. Estas últimas empezaron a desvanecerse después de la guerra fría. Hoy quedan muy pocas y están más en actividades de pensamiento e intelectualidad; son comparativamente pobres.

Hasta el siglo pasado, los países más desarrollados asistían a los del tercer mundo con proyectos de infraestructura o para favorecer la producción y el empleo. Después, en los años 90, aunque progresivo, hubo un gran cambio. El desarrollo de criterios alrededor de los Derechos Humanos se convirtió en la gran prioridad y fue ese el discurso que se impuso. Actualmente existe una diversidad enorme de proyectos con fines ideológicos y comparativamente pocos para producir alimentos o educar para la producción.

Algunos solicitantes encontraron que las organizaciones donantes se interesaban en cambios de mayor extensión en sus países. La búsqueda de financiamiento para actividades políticas se acentuó. Los gobiernos europeos dirigieron recursos públicos para este propósito, primero a través de sus grandes partidos como la Democracia Cristiana alemana e italiana o el Partido Socialista en los países escandinavos. Más recientemente a través de las agencias de desarrollo y organizaciones religiosas.

Agencias estatales como
NORAD en Noruega o ASDI en Suecia, oenegés y otras organizaciones europeas los ayudan a llegar a las urnas. El gobierno noruego, por ejemplo, declaró oficialmente que había financiado también a la guerrilla, según ellos, con el fin de que “pudieran sentarse a la mesa de negociaciones por la paz, en igualdad de condiciones que el gobierno”.

El financiamiento de la izquierda ya no es como en la década de los 80. Ahora puede venir de otros grupos de poder como la “Open Society Foundations” de George Soros, que ha estado dominando en este tipo de actividades.

Muchas veces las agencias europeas confían que sus patrocinados arrasarán en las elecciones pero el día de la votación encuentran resultados miserables. Ese cambio abrupto de escenario sucedió en Guatemala con Gaspar Ilom (Rodrigo Asturias). Asturias era el comandante de los cuatro ejércitos guerrilleros unificados. Varias entidades donantes le habían procurado ayuda financiera a él y previamente a los movimientos armados rebeldes durante muchos años. Demasiado tiempo, demasiados recursos para el raquítico 2.6% que alcanzó Asturias en las urnas.

Algunas veces, las oenegés que reciben fondos europeos, los utilizan para fines distintos de los expresados en el convenio de asistencia. Posteriormente disfrazan los reportes para que el donativo encaje dentro de los términos del contrato. Posiblemente algo así sucedió cuando apoyaron la candidatura presidencial de Rigoberta Menchú, a quien previamente habían ayudado a ganar nada menos que el Premio Nobel de la Paz. En la elección de 2007 ella obtuvo 3.6% de la votación. No obstante, en la siguiente elección (2011) la volvieron a financiar para que participara.
En esa ocasión ella obtuvo 3.22% de la votación.

Para terminar, conviene recordar que ese tipo de asistencia financiera es prohibido en Guatemala. Se le considera financiamiento electoral ilícito y es penalizado por las leyes del país.