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Mi Esquina Socrática

Gastón
Fecha de Publicación: 15/03/2018
Tema: Notables
Ya gozas sin límite alguno de la vida por la que siempre tanto te afanaste.

Quienes quedamos atrás también la arrastramos de manera imperfecta, pero nutridos de esa misma esperanza que a ti siempre te alimentó hasta el final.

Todos tus amigos añoramos tu bondad tolerante, tu vasta ciencia psicoanalítica, tu insaciable curiosidad intelectual, la calidad de tus preguntas, tanto las filosóficas como las teológicas, y todo prodigado a los demás con una suave sonrisa.

También atesoramos los recuerdos de tus prudentes comentarios, tan incisivos como enriquecedores, y tus acertadas observaciones al tiempo que te disfrutábamos de tus gestos de amistad madura y generosa.

Ayúdanos una vez más, desde donde estás, a superarnos, a querer igualarte, a retener tu imagen de Sócrates pensador y humilde a un tiempo, a adentrarnos por los fecundos vericuetos de tus amplísimos conocimientos siempre tan serenamente por ti formulados, de tus experiencias tan humanas, no menos que de tu retiro tan lamentado.

Porque supiste sobrellevar los fracasos, las traiciones a tu amistad, los abandonos inexplicables, la incomprensión de aquellos que quisimos navegar a tu altura sin que tuviéramos alas para poder alcanzarte. A todo lo cual tú solías referirte como la normal condición humana.

Saboreaste tus triunfos de Maestro discreto, de una riqueza oculta a los ruidosos en las calles, estimulantes a todo bien querer y bien hacer, joya perdida para los superficiales y los ávidos de fama y riqueza.

Tus fuerzas flaquearon con los años, pero nunca una queja, ni jamás un reclamo del amigo de otrora que te dejó solitario en medio del páramo humillante de tu indigencia del final.

Inolvidable hombre sin rencores, genio humanista como aquellos arquetipos del Renacimiento, cual otros tantos sabios beneficentes desde tu soledad.

Nos has dejado un mero anticipo de tu gloria que algún día habrá de ser cantada.

Muchísimas gracias, Gastón Samayoa, y que la luz perpetua bañe tu silueta espiritual, para beneficio de esa Humanidad que supiste embellecer.