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Teorema

La elección de los decanos
Fecha de Publicación: 05/03/2018
Tema: Transparencia
La Constitución ordena que una Comisión de Postulación se haga cargo de seleccionar, dentro de los interesados, a seis candidatos para que el Presidente de la República seleccione a uno de ellos como Fiscal General. La Comisión la preside el Presidente de la Corte Suprema de JusticiaCSJ–. Además la integra el Presidente de la Junta Directiva del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala CANG– y el Presidente del Tribunal de Honor de dicho Colegio. La complementan los doce decanos de las Facultades de Derecho de las universidades del país.

De estos quince electores, donde los decanos son abrumadora mayoría, se requiere de diez votos o más para seleccionar a cada uno de los seis abogados que integrarán la nómina que deberán presentar al presidente Morales para que este elija al sustituto de la señora Aldana.

Doce decanos, los dos más altos funcionarios electos por el CANG y el Presidente de la CSJ, forman desde principios de enero esa Comisión. Al menos en teoría reúne lo más granado de la academia en esa profesión. Lo anterior no significa, de ninguna manera, que no haya abogados superiores en conocimiento, práctica profesional o formación ética. Varios profesionales del derecho superan a cualquiera de los quince electores. Pero sí, hay que decir que como grupo colegiado, es difícil predeterminar a uno superior.

La Comisión de Postulación reúne a quince personas idóneas para la selección que se busca hacer. El Presidente de la CSJ tiene a su alcance los expedientes de todos los interesados que trabajan o han trabajado para el Organismo Judicial, así como el de los abogados que actuando en lo privado, han estado vinculados a los tribunales u otros sectores de la
CSJ. De hecho, tiene a su alcance información sobre todos o casi todos los interesados. Desde un ángulo parecido aunque más social, se encuentra el Presidente del CANGy con información sobre lo negativo, el Presidente del Tribunal de Honor del CANG quien tiene acceso a todas las denuncias y seguimiento que se les dio, en las quejas contra sus colegas.

De los decanos, separo al de la
USAC, quien ocupa ese cargo por elección general entre alumnos, profesores y abogados colegiados en el CANG. La elección del decano de la Facultad de derecho de la USAC tiene más de político que de académico. El proceso incluye una campaña proselitista semejante a las totalmente políticas promoción. No por ello se puede desdeñar el amplio consenso democrático requerido para alcanzar esa posición.

La selección de los decanos de las facultades de Derecho en las universidades privadas es distinta. La propuesta de un nuevo Decano suele hacerla el Rector Magnífico ante su Junta Directiva (o entidad que haga esas veces). El Rector es una de las personas con mayor prestigio personal, profesional y académico en una Universidad; es su guía, su ejemplo, quien dicta los valores de ese conglomerado. Sus méritos suelen ser indiscutibles. A menos que uno de los directores tenga una objeción fuerte y terminante contra a propuesta del Rector, esta prevalece. Por lo general, en las universidades privadas el cargo de Decano tiene una conclusión abierta (por lo contario, en la
USAC son 4 años).

Los decanos tienen acceso al archivo de datos de los postulantes a Fiscal General graduados en la Universidad donde ejercen la decanatura. Datos sobre su comportamiento, premios alcanzados, notas de cursos, sanciones disciplinarias, evaluaciones académicas. Prácticamente todo lo que concierne a su vida como estudiante; cuando se trata de profesores, tienen aún más información.

Por otra parte, los decanos también suelen ser o haber sido profesores, y como tales, el oficio de evaluar el conocimiento y la preparación académica no les es ajeno. Son profesionales serios, gozan de mucho prestigio dentro de la Facultad y el medio universitario donde se desenvuelven. Tienen autoridad, han desarrollado criterio, cuentan con la información pertinente… ¿Qué más?

Uno diría que la Comisión así formada, al momento de hacer la selección, debiera hacerlo de manera irreprochable, casi perfecta. Pero el público no lo percibe así ¿Por qué? ¿Qué es lo que incide en que este cuerpo colegiado no goce del buen crédito que debiera merecer?

La semana anterior, El MP-CICIG acusó formalmente a la Comisión de Postulación que en 2014 presentó al Congreso la nómina de candidatos a Magistrado de la CSJ y de las cortes de Apelaciones. El actual Presidente de la CSJ (ahora comisionado) está dentro de los señalados. En esa elección de hace 4 años que ahora el MP acusa de viciada, participaron los decanos pero en ella constituían mayoría sino solo una tercera parte del total de comisionados.

Puede suceder que dentro de los decanos haya uno, incluso más de uno, incapaz de resistir una propuesta de soborno y vender su voto. Quiero creer que aquel o aquellos con intereses que infaman su condición de Decano, son muy pocos, si alguno, entre los doce que habrán de elegir a los candidatos para Fiscal General. Los últimos tres fiscales electos (Conrado Reyes, Claudia Paz y Paz y Thelma Aldana) formaron parte de los seis candidatos presentados a los presidentes Colom y Pérez para su selección. Se puede decir que al momento de su elección fueron candidatos adecuados. Las objeciones a uno u otro llegaron más tarde.

En mi opinión, el más grande obstáculo que enfrenta la Comisión lo constituyen las presiones que habrá de recibir en un sentido u otro. Muy pronto, si no es que ya, la Comisión se verá rodeada por personas e instituciones haciendo todo lo que esté a su alcance para favorecer a uno u otro de quienes se postulan y que ingresen en la nómina que habrán de presentar al presidente Morales.

Son muchos, y son poderosos. La semana pasada, con bombos y platillos, la prensa daba cuenta de la formación de un Frente Ciudadano contra la Corrupción que parece encaminado a apoyar una eventual la campaña presidencial de la señora Aldana. Probablemente también instigue apoyo a favor del ungido por el
MP-CICIG. Varios de sus integrantes son capaces de ejercer altos niveles de presión. Pero no son solo Velásquez, Aldana y sus aliados de viejo y nuevo (algunos un tanto sorprendente) cuño.

La ONU y sus dependencias se inmiscuirán esta vez, el cuerpo diplomático a través de las embajadas congregadas alrededor de las noreuropeas hará lo suyo. El magnate George Soros y su emporio de medios de prensa locales y extranjeros ya han empezado a apretar. El Ejecutivo y sus aliados, el CACIF, el Ejército, las iglesias y posiblemente también el Alcalde Arzú no desperdiciarán cualquier oportunidad a su alcance para influir.

Además, están los siempre presentes manipuladores en las comisiones de postulación anteriores. Es afortunado que uno de los más reputados hoy guarde prisión preventiva y que sea precisamente por ese motivo. Pero quedan otros que, aunque con distinto propósito, hacen lo mismo. Personajes como la señora Mack y Manfredo Marroquín, poseen una larga tradición influyendo en estos procesos. Prácticamente todos los demás miembros de la auto denominada Sociedad Civil estarán presentes.

Me permito recomendar a los decanos: Hagan su trabajo con la mayor premura posible, adviertan que el tiempo está en contra suya. Resuelvan con inmediatez. Y, por sobre todo, anímense a denunciar pública y judicialmente a quienes los presionen. La coyuntura, particularmente después de los arrestos de la semana anterior les favorece. Hagan que las presiones ilegítimas contra la Comisión sean un crimen que obligue al MP a su persecución o, al menos, que las haga merecer el repudio ciudadano.
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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