ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Teorema

El contrasentido
Fecha de Publicación: 21/02/2018
Tema: Economía

Argentina se prepara para un paro formidable, marchas de trabajadores paralizarán las principales ciudades. Se teme que los disturbios puedan causar, vandalismo, crimen, víctimas mortales…

La protesta es a favor de los desempleados, de los que temen perder su empleo, de quienes viven de subsidios estatales, de los que reciben pensiones insuficientes…

Me pregunto ¿por qué son tan pelotudos? ¿Cómo piensan que un paro o una marcha, por intensos que sean, pueden resolver problemas de falta de empleo? ¿De dónde va a salir la plata para mejorar los salarios, las pensiones o los subsidios? ¡Del Gobierno! --dirá alguno ¿Y de dónde va a sacar dinero el Gobierno, como no sea de los contribuyentes que son ellos mismos? Si se quita a los más ricos para redistribuir entre los más pobres, se reduce la inversión y ya no se crean los puestos de trabajo permanente que al invertir esos fondos se crearían.

Porque no querrán regresar a esos niveles de inflación de espanto que ya vivieron en la octava década del siglo pasado. Entonces el gobierno imprimió dinero y todos resultaron perjudicados. El daño fue más severo para los más pobres, precisamente para aquellos en cuyo nombre hoy se realizarán las protestas.

¿Acaso es complicado comprender que lo que necesitan los argentinos, igual que los guatemaltecos o los pobres en cualquier país, son más y mejores oportunidades de empleo? La producción eficiente de bienes y servicios que requiere la gente precisa, entre otros, de capital humano y físico. Este último convertido en máquinas, tecnología e insumos producidos por otros. La actividad empresarial, el capital y el trabajo del obrero, el artesano, el agricultor… forman una trilogía que nunca debiera estar en conflicto.

El empresario y su capital necesitan tanto del trabajador como este del primero. La eventual falta de justicia en sus transacciones debiera ser resuelta por el ente judicial que corresponda. Las marchas, los paros de allá, como el cierre de las minas o de las generadoras de electricidad aquí, son prácticas empobrecedoras, contrarias al bienestar de los trabajadores y, a través suyo, de la sociedad en general.