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Teorema

Los representantes GB-1
Fecha de Publicación: 20/12/2017
Tema: Congreso

Cuando no se puede asistir a una sesión, se designa a un "representante" quien reemplaza y si ese fuera el caso, vota en nombre del representado. Los representantes facilitan la vida en sociedad. En el Congreso de la República los diputados actúan –o deberían actuar– en representación de los ciudadanos; de allí el término “Democracia Representativa”. Los ciudadanos tomamos –a través de nuestros representantes— casi todas las decisiones de Estado ¿Utópico? Tal vez sí

Guatebella es un país imaginario, ficticio. No existe, excepto dentro del realismo mágico de quienes añoramos un país con altos niveles de educación, desarrollo y bienestar. De quienes quisiéramos que el nuestro fuera ejemplo para el mundo libre.

Guatebella tiene el mismo clima, iguales tradiciones, idénticos volcanes y suelos tan fértiles como los de Guatemala. Es un país agraciado, pleno de esplendor. Desde tiempo atrás, florecen las ciencias y las artes; se venera el conocimiento, la verdad y la honradez. Tal culto ha provisto a sus habitantes, de un grado de desarrollo humano alto. Hay otras diferencias, pero la mayor está en las instituciones públicas.

Por ejemplo en Guatemala, los diputados al Congreso de la República representan a partidos políticos, departamentos o distritos electorales —algunos a ellos mismos. En Guatebella representan directamente a los ciudadanos. Cada ciudadano tiene un representante en el Congreso y se comunica con él tan seguido como quiere y este le responde y lo atiende. En las votaciones plenarias y otras importantes, los diputados votan conforme el consenso alcanzado por sus electores.

Lo más interesante es cómo fue que en Guatebella se llegó allí.

Hace varias legislaturas, el Congreso modificó la mecánica de elección y permanencia de los diputados, quienes pasaron a llamarse, con plena justicia, representantes. Establecieron que cualquier persona que así lo deseara podía llegar a ser uno de ellos. No requería de un partido político apadrinándolo. El único requisito —indispensable, eso sí— era que miles de ciudadanos aceptaran ser representados por él. El mandato no tiene término, pero puede ser hoy, o puede durar toda la vida.

El interesado debe ir al Tribunal Supremo Electoral —TSE— y manifestar su interés en ser representante. Debe demostrar que satisface criterios básicos de conocimiento, desempeño civil y formación ética. De ser aceptado recibe un primer fajo con 5,000 hojas de adhesión que deben ser llenadas por igual número de ciudadanos declarando que aceptan ser representados por él.

Alcanzado ese número, se presenta de nuevo al TSE entrega las representaciones que tiene y recibe otras 5,000 hojas de adhesión y así, sucesivamente, tantas veces como pueda acumular adherentes. Es en su conveniencia que presente la mayor cantidad de hojas de representación posible. El TSE revisa que no haya duplicidad ya que un ciudadano solo puede tener un representante.

Se estableció que en total serían 80 los representantes y se fijó una fecha para dar inicio al nuevo sistema. Ese día se dio posesión a las 80 personas con el mayor número de representados. El que más, estuvo cerca de 100 mil; el que menos, apenas superó los 25 mil. A través de la Internet (en realidad se trata de una Intranet que maneja el TSE), un ciudadano puede cambiar de representante en cualquier momento, sin más trámite que dar aviso electrónico al Tribunal.

El TSE publica permanentemente, el número de representados que tiene cada diputado. También es posible tener acceso al listado y ver el número de DPI de cada uno de ellos.

A nada teme tanto un representante como a verse envuelto en un escándalo por faltas a la moral ya que se supone que son ejemplo para los demás. Se sabe de alguien que habiendo sido sorprendido manejando en estado de ebriedad perdió casi la cuarta parte de sus representados. Otro, que hizo escándalo en un bar de pueblo y fue fotografiado haciendo pis en la vía pública perdió cerca de 15% de sus representados. No se recuerda ningún caso de corrupción serio entre los diputados.

Que no haya término al período de representación, no significa que se trate de una institución estática. De hecho el proceso es muy dinámico. Solo hace falta que un nuevo interesado, en cualquier momento, presente un número de hojas de representación 10% mayor que la cantidad de representados que tenga el que menos y este entra a sustituirlo inmediatamente. El así desplazado puede volver a entrar siguiendo idéntico proceso.

Cada representante tiene un espacio personal en la Intranet del TSE, a través del cual se comunica con sus representados. Expone los temas que se discuten y recomienda la posición a adoptar ante ellos, pidiendo que lo apoyen. Cuando se llega a la votación final en el Congreso, cada representante somete a votación dentro de sus electores, por la Intranet, la forma cómo debe votar. Ya en el pleno, vota, no en opinión propia sino de sus representados. Todo el trámite es transparente.

La mayor parte de ciudadanos de Guatebella solo se preocupa por los asuntos que le atañen directamente y contacta a su representante pocas veces. Otros, en cambio, mantienen interacción permanente con ellos. Un grupo, cada vez menor, tiene poco o ningún interés en los asuntos cotidianos del Estado y no mantienen contacto alguno con quien los representa. De todas formas, el sistema está abierto a todos y favorece el involucramiento de los ciudadanos.

Además permite identificar a los líderes políticos de la nación, quienes después suelen competir por posiciones elevadas en los otros dos organismos. El actual Ministro de Salud, en una legislatura anterior había presidido la Comisión de Salud. En la última elección presidencial, dos de los candidatos habían sido representantes exitosos.

Usted probablemente tiene objeciones al texto anterior, quizá lo vea muy teórico, irrealizable. Tal vez piense que Guatemala carece del nivel cultural necesario para algo así. Tiene razón. Una propuesta o parte de un plan de Estado, tendría que ajustarse a las condiciones nacionales, a su idiosincrasia, tradiciones, costumbres y demás condicionantes que imposibilitan cambiar.

Sin embargo, tal vez acepte que vale la pena pensar en soluciones radicales ante los problemas que presenta lo que se ha dado por llamar, quizá con razón, un estado fallido. Creo que debatir si se vota por departamentos o por distritos electorales es perder el tiempo. Esa discusión es superficial y distrae; mientras, el país sigue cayendo. Deliberar si debe haber igualdad de género o de raza entre los candidatos es una discusión estéril que, incluso, genera confrontación.

Cuando Alejandro Magno conquistó Frigia en el año 333 AC, enfrentó al reto de desatar el nudo Giordano. Este había sido creado por Gordias, un labrador electo monarca, quien había ofrecido al templo de Zeus su carro; atando su lanza y el yugo con un nudo cuyos extremos se escondían en el interior. Se aseguraba que quien lo desanudara conquistaría Asia. Pero era un nudo tan complejo, que ninguno había podido desatarlo. Alejandro resolvió el problema: lo cortó con su espada. Dijo “tanto monta cortar como desatar”.