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Apuntes

Las crisis producen oportunidades
Fecha de Publicación: 19/09/2017
Tema: Gobierno
Nunca antes creo haber vivido una crisis política y social en Guatemala como la que estamos viendo pasar enfrente de nosotros y sin entender, al menos yo, exactamente hacia a donde vamos o hacia donde quieren llevarnos; cuando me convenzo del destino probable, me da pánico. Eso no es lo que yo quiero para Guatemala y los chapines.

Estoy claro en que hay una lucha por llegar al poder orquestada por quienes no lo han logrado conseguir en las urnas y cuyo ejemplo hemos visto suceder en otros países latinoamericanos. Los resultados de su gestión pública en los estados que han conseguido gobernar, no pueden ser más desastrosos. Queda claro que el bien común no es su objetivo principal ni primordial, eso está a la vista de todo el mundo. Los únicos que se han beneficiado son los integrantes de la camarilla de gobierno. No hay mucho que discutir en ese tema.

Tampoco hay mucho que decir sobre las posibilidades de llegar al poder ofreciendo, opresión, miseria, pérdida de la propiedad privada, caos en salud y caos en educación…claro está que no lo ofrecen así sino disfrazado de beneficios y dádivas, pero cuando han llegado van a lo suyo y esto lo sabe la mayoría de la gente y por eso no los votan.

Aquí ya hemos pasado recientemente por parte de estas luchas por alcanzar el poder y en sus momentos más álgidos vimos alinearse a los actores de cada bando. Y me resulta increíble tener un discurso de legalidad y de ley y orden en actores que se apoyan con exponentes de todo lo contrario. Representantes que como
CODECA y el CUC están plenamente identificados en contra de la legalidad, del orden y del respeto a la propiedad privada. CICIG y MP de la mano con ladrones, criminales e invasores… Cinismo sin fronteras.

La crisis de hace unas semanas, iniciadas con la declaración del Presidente de declarar persona non grata a Iván Velásquez, Comisionado de la
CICIG, la chismeada del ex Canciller y la precipitada declaración de la Fiscal General, Thelma Aldana, produjo el alineamiento de los actores políticos en sus respectivos bandos, no dejando duda alguna de sus intereses, objetivos y rol en la política nacional.

No me consta, pero la relación Presidente / Congreso me suena a un, hoy por mí, mañana por ti, manteniendo su derecho de antejuicio a cambio de que al día siguiente, el 14 de septiembre, su bancada mayoritaria en el Congreso (por los tránsfugas diputados), apoyara una modificación de leyes que garantizaban la inmunidad de la comisión de delitos de corrupción… me parece inaudito, pero así sucedieron los hechos.

Pero la opinión pública y el rechazo popular fue tal, que en la sesión del
15 de septiembre, el Congreso dio marcha atrás, la CC descalificó la modificación intentada… no hubo político alguno que saliera en caballo blanco, aun cuando no faltaron los cínicos que quisieron llevar agua a su molino pero no pudieron capitalizar méritos al haber votado a favor de las modificaciones…

Se ha publicado en las redes sociales la lista con los nombres de los diputados que votaron a favor de tal marranada y aun cuando en sus declaraciones, los diputados aseguran no haber actuado mal, deberían por vergüenza y respeto a los ciudadanos, renunciar. Tampoco lo harán.

También fue obvia la contribución de los medios llamados sociales en la divulgación de las opiniones de los formadores de opinión y sus autores en forma veraz y casi instantánea.

Dudo sinceramente, que sin los medios sociales la decisión de los Diputados de dar marcha atrás hubiera sucedido así de rápido.

Está visto y comprobado que todos los guatemaltecos tenemos los mismos objetivos: acabar con la corrupción del gobierno, el bienestar en salud y educación y que anhelamos la ley y el orden.

En consecuencia, pienso que unidos y no divididos, podemos llegar a las metas que nos propongamos en esos objetivos comunes que todos deseamos. Por lo tanto no debemos permitir ninguna propuesta que nos divida y menos con argumentos disfrazados de prioridad cuando en realidad son ajenos a los mencionados como objetivos comunes, independientes incluso, de la ideología política de cada guatemalteco.

Cualquier ideología, de izquierda o de derecha, incluirá la lucha contra la corrupción, la observancia de la ley y el orden, la salud y educación de la población. Si estamos de acuerdo en estos principios, no nos dejemos dividir y luchemos por ellos.

El problema del gobierno es mayúsculo. Entonces, por qué no reducirlo a los objetivos de la lucha contra la corrupción, la observancia y el reforzamiento de la ley y el orden público, la salud y la educación. Debe abandonar las demás funciones donde actualmente interviene y que son ajenas a la naturaleza del Estado. De hacerlo así, dejaría de usar recursos que debilitan las funciones de su competencia, en detrimento del beneficio general, lo que ya se hace insoportable.

No funciona nada, ¿o puede usted identificar alguna cancha del gobierno, donde sea exitoso? Yo, no

Y no será entonces que al Presidente se le presenta la rara oportunidad de pasar a la historia como un gobernante de éxito y cambiar la imagen que actualmente proyecta, de ser  un fracaso total. Estas oportunidades, señor Presidente, no se repiten.

Usted, señor Presidente, es la persona que elegimos para gobernarnos, la oportunidad está esperando su decisión, no la deje pasar. Los guatemaltecos merecemos un futuro más promisorio y no este escenario sin salud, sin educación y en una anarquía total.

Señor Presidente ¿ve usted esta oportunidad? Si la ve, también debe realizar que necesita ayuda. Sin ella acaso podría mejorar lo que ha hecho en
21 meses pero será, al igual que lo actuado, absolutamente insuficiente. Con la asistencia adecuada de personas notables, el cambio será enorme.Pida esa ayuda calificada. Estoy seguro que la encontrará, hay muchísimas personas capaces, honestas y comprometidas con el bien común dispuestas a participar y hacer contrapeso a la injerencia nefasta de actores ajenos incluso a nuestra nacionalidad.

Señor Presidente, debe reconocer que Guatemala no es un país fácil de gobernar, debe reconocer que usted no lo sabe hacer y debe reconocer también, que sus asesores están para jugárselos a la mosca.

Usted necesita asesores de verdad, 6 u 8, no más, de los que saben cómo y hacia donde guiar esta nación. Con prestigio y respeto de los ciudadanos, podrá timonear incluso otras entidades de gobierno igualmente perdidas o enfocadas en oscuros objetivos, muy distantes por cierto del bien común.

No sé si se presente otra oportunidad para iniciar el cambio en su gobierno, pero sí me parece que esta crisis es una de ellas y usted, señor Presidente, es el indicado para llevarlo a cabo. Reduzca el gobierno a sus funciones básicas y concéntrese en Ley y Orden, Salud y Educación.
¡Aprovéchela!