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Carnets

Soros
Fecha de Publicación: 30/08/2017
Tema: Otros
 
La agenda de Soros y las Naciones Unidas: Un gobierno mundial

George Soros es un nombre que ha sonado en el mundo desde hace mucho. Reconocido como el más grande y exitoso especulador mundial de todos los tiempos, Ha hecho temblar la economía de muchos países que han vivido en carne propia las dificultades económicas que surgen de sus decisiones.


No satisfecho con el enorme poder que le han dejado sus multibillonarias ganancias, ha incursionado en las políticas de un sin número de países, generando caos a través de maniobras que ejecutan sus bien colocadas legiones de empleados de su “filantrópica” Open Society, muy acomodada en las Naciones Unidas. Financia a grupos extremistas, busca derrocar al capitalismo promueve agendas radicales. Su séquito de influencia llega a bien pagados asesores de gobiernos, colocados en puestos claves alrededor del globo. El objetivo es la promoción de un gobierno mundial.

George Soros ha sido, el primer actor en prácticamente todas las crisis financieras de las últimas décadas.

Comprender a Soros es una tarea difícil ya que todo a su alrededor resulta contradictorio. Es quien tira o afloja la dirección del mundo y se le ama o se le odia, dependiendo desde el ángulo donde se le vea, sin términos medios. Quienes viven de él y se benefician de su dinero, lo tienen en un pedestal. Pero con mayor objetividad, se le observa con horror.

George Soros nació en Budapest en 1930. Hijo de una familia judía que cambia su nombre de Schwartz a Soros después de la primera guerra mundial, por miedo al creciente antisemitismo. Logran con éxito, pasar como cristianos evitando así los campos de concentración durante el nazismo. George trabaja en su juventud, despojando de sus bienes a los judíos que eran enviados a campos de concentración. El mismo, ha declarado no tener mala conciencia. En la actualidad ha expresado estar en contra de Israel.

En 1946, huye del régimen comunista en Hungría y es acogido por Inglaterra en donde estudia y obtiene el título de economista. Años después, es el mismo Soros quien, en 1992, especula contra la libra esterlina provocando la peor crisis financiera de su historia, al hacer quebrar a la banca inglesa lo que repercutió en el Sistema Monetario Europeo. En pocas horas, Soros obtuvo una ganancia de 1,100 millones de dólares.

En 1956, habiéndose trasladado a Estados Unidos continuó en la bolsa de valores como asesor de los Rothschild. Incursionó en decisiones políticas como asesor financiero de muchos multimillonarios. Prestó apoyo a partidos políticos. Por ejemplo, invirtió enormes cantidades de dinero para evitar la reelección de George W, Bush en su segundo período presidencial. Sin embargo, cuando Bush estuvo en aprietos económicos, Soros lo sacó de la quiebra. Estuvo tras el éxito electoral de Obama gracias a sus conexiones con otros millonarios. Vive en la actualidad en Park Avenue como el magnate que es, a pesar de declarar que está en contra de Estados Unidos y del capitalismo. Se dice que tiene colaboradores secretos dentro de las finanzas de la Casa Blanca.


En Rusia es persona non grata ya que padecieron una severa crisis financiera en 1998 como consecuencia de que Soros intervino en decisiones políticas importantes. Logró que el rublo perdiera valor, aún sin respetar la regla de oro de no especular con bancos centrales, Soros lo hizo, obteniendo enormes ganancias. Esta crisis alcanzó a Guatemala llevando a la quiebra al Banco del Café, el Banco Empresarial, Grupo Pro y un gran número de financieras pequeñas, lo cual llevó a muchas personas a perder sus ahorros. Además, tuvo un papel significativo en la guerra en Ucrania y la revolución en Georgia. En Rusia se le ha acusado de promover movimientos para dar golpe de estado.

Polonia es un país que no ha escapado a sus tentáculos. En 1989, Soros ordenó que el gobierno comunista traspasara el poder a Solidaridad con el fin de tener al pueblo contento. Pero al mismo tiempo presionó para que el gobierno, deliberadamente, hiciera quebrar a todas las empresas estatales. Soros y sus amigos las compraron a precios de ganga. Posteriormente, aceptó haber manipulado a los medios de comunicación.

El método Soros, conocido como “terapia de shock” en éste contexto, consiste en penetrar en un país, inmediatamente después de la crisis que él mismo ha producido. Esta actuación a lo “Soros” implica entrar con una máscara ideológica, se motiva y se ataca por todos los bandos hasta fusionar un verdadero caos dejando muy poco margen de opciones.


A principios de 1990, prendió la mecha utilizando su método de terapia de shock, en la guerra en Yugoslavia. Hoy dispone de fundaciones en Bosnia, Croacia, Eslovenia y Serbia desde donde compra a periodistas influyentes para etiquetar a personas y grupos con nombres determinados: neonazis, antisemitas, terrorista, etc. Y así, poder volver a provocar su terapia de shock.

En Hungría, su país de origen, recientemente el Primer Ministro Viktor Orban ha declarado que las mafias manejadas por George Soros, en Hungría y Europa, atentan contra la paz.

Soros es accionista importante de varios bancos en España e influencia las inversiones de estos, dentro de la península ibérica y fuera de ella.


Intervino con furia contra la unificación alemana. No deseaba la fuerza financiera que pudiera derivarse de la misma considerando que influiría en toda Europa Oriental y Occidental. En 1989 y 1993 Soros motivó a inversionistas internacionales a debilitar el Marco Alemán.

George Soros ha estado incrustado dentro de las finanzas del Vaticano durante mucho tiempo. Sin embargo, no había logrado empujar sus agendas con grupos radicales gracias a que los Papas anteriores, conservadores, no las aceptaron. En marzo de 2013, cuando Francisco asume el Papado, Soros y sus empleados en la
ONU sabían que el clima había cambiado. Con Francisco tendría el socio perfecto para llevar su agenda a un escenario mundial. El líder espiritual de millones de fieles bajo su poder, favorecería la agenda Soros en las migraciones masivas, crearía países sin fronteras, favorecería al Islam, defendería la agenda de derechos humanos, la tolerancia a la diversidad de género y a la apertura de muchos otros temas que espera sean tomados por el vaticano.

Una de las transacciones más controversiales de Soros fue la crisis financiera asiática que comenzó en 1997 en Tailandia, afectando igualmente a Malasia, Indonesia y Filipinas, contagiado posteriormente a Corea del Sur y Hong Kong. Un año después, el efecto “domino”, alcanzó a Rusia y Brasil, al mismo tiempo que Japón entraba en una severa recesión. Según fuentes conocedoras, Soros planificó y construyó ese desequilibrio a través de sus contactos políticos. Lo claro es que mientras todos perdían, Quantium Fund (Fondo Monetario de Soros), salía con ganancias.

Luego puso sus ojos sobre Hong Kong. En esta, Soros salió mal librado gracias a que China apoyó al dólar de HK. Parece que hasta el momento, el yuan chino aún no está a su alcance, aunque Soros ya declaró, que a China le llegarán tiempos malos.

En el continente africano, sus fundaciones, ramas de la Open Society Institute de George Soros, lo mismo que sus empresas de fondos de especulación, han apoyado a miles de grupos privados o agencias globales, que intentan deponer gobiernos. De esta manera George Soros logra quedarse con el control de los recursos naturales y salir con imagen del altruista que actúa en nombre del exterminio de la tiranía y la corrupción.

En Argentina y México ha encontrado tierra fértil para agrandar su poderío. George Soros cuenta con 400,000 hectáreas en tierra argentina, además de muchas grandes empresas. Tiene mucho que Especialmente durante el régimen de Fernández, tuvo injerencia en sus decisiones políticas. En México, conjuntamente con Luis Videgaray, el actual canciller que es quien manda en realidad en México, George Soros opera a través del Grupo del
ITAM (Instituto tecnológico Autónomo de México). Es dueño de importantes empresas y propietario de incontables bienes inmuebles.

George Soros incursiona en las políticas latinoamericanas a sus anchas, impulsa gobiernos, influye los medios de comunicación, dirige políticas en derechos humanos, ejerce influencia para cambios de constituciones, otorga grandes cantidades de dinero a grupos sociales que se adaptan a sus fines, compra voluntades en los gobiernos y promueve sin reserva, su método de “terapia de shock”


Hay quienes lo consideran un gran filántropo cuando ven que da dinero a grupos sociales insatisfechos. Su meta, lejos de filantrópica, es la implantación de un gobierno mundial, uno desde donde se controlaría absolutamente todo.

Guatemala, hoy mismo, confundida y en caos, enfrentada nuevamente entre sus habitantes, puede ver con claridad que lo que aquí se dice es verdad. Hay una agenda en manos de un poder que está más allá del gobierno, la Constitución y de las instituciones. Es mi opinión que aquellos quienes invitaron a que la
CICIG llegara a Guatemala, tenían conocimiento de ello. Posiblemente lo hicieron bajo la influencia de George Soros.

No lo puedo asegurar, no tengo evidencia, pero sí sospechas de que los acontecimientos que condujeron a la desesperación del bisoño presidente Morales y su decisión de expulsar a Iván Velásquez estuvo Soros. El apoyo mediático que ha recibido la CICIG, así como su enjundia contra el gobierno actual debe estar relacionado con George Soros y sus intereses en nuestro país.

En la “terapia de shock” de Soros en Guatemala, como lo ha sido en el resto del mundo, solamente habrá un ganador: George Soros
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