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Teorema

El poder atrás de Pedro
Fecha de Publicación: 31/03/2013
Tema: Otros

 Teorema

J Fernando García Molina

teorema@opinionpi.com

El poder atrás de Pedro
25 de febrero de 2013
Tema: Religión

 

Como una inmensa mayoría, nací dentro de una familia católica y crecí dentro de esa religión, respetuoso de ella. Las dudas surgieron temprano. Me encontré con Darwin y los dilemas adquirieron otra dimensión. La Evolución tiene mucho más sentido que la Creación, me dije. Atormentado busqué explicaciones más eruditas que las del párroco. Afortunadamente, pensé, encontré  quien las diera.

Se me dijo que lo aprendido no era así, que debía ser interpretado de otra forma; que los días no eran días; que la santidad no era necesariamente el sustento de los santos; que el infierno no existía como tal; que la Biblia utilizaba un leguaje metafórico que precisaba ser interpretado y que yo no estaba facultado para hacerlo, solo la Iglesia; también se me dijo que…

Cada búsqueda que inicié tuvo su respectivo fracaso y cada fracaso su propia angustia. Toqué muchas puertas y en ninguna encontré lo que buscaba. Fue entonces cuando surgió la negación. Después, mucho después, vino una solución menos conflictiva. Adopté la cómoda posición de agnóstico (DRAE: Actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia).

Escribí lo antes expuesto, a manera de introducción, porque me pareció que era necesaria esa aclaración, por lo delicado del tema que busco abordar. Quiero referirme a la Iglesia católica, pero no como religión sino como la institución que es, la más antigua que existe. Quiero razonar sobre su vasto poder, en el mejor sentido de esa palabra.

 El Concilio Vaticano Lumen Gentium declara que fue fundada por el mismo Jesucristo. Acaso la mejor evidencia de su antigüedad la aporta una carta escrita poco después del año 100 por Ignacio de Antioquía en la cual utiliza, por primera vez, el término “Iglesia católica” .

Además se trata de la institución que administra una de las religiones con mayor número de fieles. En números redondos, hay en el mundo cerca de 1,200 millones de personas bautizadas dentro de esa fe, cifra que corresponde al 17.5% de la población mundial. Muchos de ellos, sin embargo, no se reconocen como tales ya que la decisión del bautizo no fue propia. Asimismo, dentro de sus “fieles” una parte significativa tiene una baja o nula participación en las ceremonias y otras actividades de esa iglesia.

Especialmente durante el pasado mes de febrero, mucho se dijo del impacto negativo de la Iglesia católica en la sociedad. Particularmente se ha recordado la ignominiosa presencia de sacerdotes pedófilos y el encubrimiento que de sus prácticas hicieron los arzobispos y otras altas autoridades su organización. Se ha especulado sobre casos de lavado de dinero, de corrupción, de finanzas oscuras, de guerras internas por el poder, de robo masivo de documentos secretos y de pugna entre facciones.

Los que menos, se quejan de su férrea oposición a las libertades de ciertas minorías. Las mujeres que pelean por el derecho a decidir cuántos hijos quieren tener se sienten rechazadas. Diferentes grupos de personas no heterosexuales, consideran humillante la postura asumida por la Iglesia ante ellos. Los que quieren tener una muerte digna, evitando el sufrimiento de enfermedades terminales, solo agregan a sus penalidades, un profundo sentimiento de culpa. Ellos, los marginados y muchos no creyentes, acusan a los miembros de su más alta jerarquía de falsa moralidad. Sus detractores se solazan en la burla de la supuesta infalibilidad papal. Recuerdan la lejana Inquisición como si tuviera vigencia ahora.

De lo que poco o nada se ha dicho, sin embargo, es sobre el impacto positivo de esa iglesia sobre otros aspectos sociales  y económicos en el mundo. A los laicos, poco debiera importar la forma como maneja sus finanzas o si la lucha por el dominio  entre ellos hace o no mayor  diferencia con la lucha de los políticos para acceder al poder. Más importante debiera ser que el catolicismo desarrolla actividades de amplia proyección social.

El cristianismo está concentrado principalmente (89.3%) en 100 de 172 países. Tiene presencia en los 172, aunque en 19 ellos represente menos de 1% de la población total. En el mundo opera 11 mil guarderías, 10 mil orfanatos, 17 mil asilos y centros de asistencia a discapacitados así como otros 59 mil centros de asistencia diversa, principalmente religiosa, a la población.

Otro sector de magnífica actividad es el de la educación. Maneja 70 mil escuelas de pre primaria adonde asisten 6.5 millones de pequeñuelos, 93 mil escuelas primarias con 31 millones de niños y 44 mil institutos de secundaria donde educan a 18 millones de jóvenes. Además maneja varias universidades y presta servicios a otros 5 millones de jóvenes que estudian en ellas y en otros centros de enseñanza superior. EUA, que tiene estadísticas, registra 221 universidades católicas que educan a 720,000 jóvenes. En el área de salud posee y opera 5,300 hospitales completos, otros 18 mil hospitales de día y 547 centros de asistencia a personas con lepra.

Si la distribución por país fuera homogénea, que no lo es, esto querría decir que, en un país promedio manejaría 63 guarderías, 58 orfanatos, 98l asilos y centros de asistencia a discapacitados así como otros 341 centros de asistencia. Tendría 407 escuelas de Pre preprimaria, 541 colegios de primaria y 256 de secundaria. Operaría 31 hospitales con camas, 105 hospitales de día y 3 centros de asistencia a leprosos y personas con dolencias semejantes. Solo en la parte educativa, prestaría servicio a 351,700 personas menores de 25 años. Así, si un día decidiera cerrar operaciones en un país, le crearía todo un caos.

La Iglesia católica realiza sus tareas por medio de casi 5 millones de personas, de las cuales 1.2 millones son sacerdotes, diáconos, religiosas y seminaristas. Además, 0.6 millones de personas laicas tienen una activa participación en las actividades religiosas y en aquellas que corresponden a sus instituciones.  Aunque el grupo más importante lo conforman casi 3.2 millones de catequistas.

Cuando inicié la búsqueda de las estadísticas anteriores (principalmente enLas Estadísticas de la Iglesia Católica”. Agencia FIDES, 21 octubre de 2012) no esperaba números tan abultados. Fue por eso que quise compartir con los lectores tales hallazgos y, eventualmente, ayudarnos a comprender el porqué del poder, en el sentido positivo, de esta Iglesia y su capacidad para influenciar las políticas nacionales. 

Bajo tal luz no me parece atrevido ni arriesgado  afirmar que la cultura occidental es uno de los más importantes productos del Cristianismo y que la Iglesia católica, que sigue siendo el mayor exponente de este, tanto por su historia y ortodoxia como por su número de fieles, es la principal responsable de esa cultura. De allí, la importancia para todos de lo que sucede en su seno.

En la antigüedad, la Iglesia católica preservó y reprodujo a mano, en muchos de sus monasterios, los manuscritos de que se disponía en esa época remota. Con el tiempo, fundó numerosas bibliotecas en las cuales dio a conocer muchos de los textos que había conservado. Ese conocimiento puesto al alcance de los pobladores, impregnó al mundo entero con las ideas, formas y costumbres que acabaron con la esclavitud y, tomando distancia con Roma, hicieron posibles las nociones de igualdad, solidaridad, derechos humanos, libertad, democracia…, e impulsaron decisivamente el desarrollo del pensamiento, del arte y de las letras, contribuyendo a acabar con la barbarie e impulsar la civilización.

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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