ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Teorema

La Historia
Fecha de Publicación: 04/06/2013
Tema: Historia

 

 

Segunda parte de ¿Escribimos la historia?

Sucedió el 13 de noviembre de 1960. Un grupo de militares se rebeló en contra de procedimientos internos dentro del ejército. Pedían la destitución del Ministro de la Defensa y la depuración de militares de alto rango, quienes habían permitido que se utilizara el territorio nacional para entrenar tropas extranjeras preparándolas invadir la Bahía de Cochinos en Cuba.

Al cuarto día de acciones, el movimiento fracasó. Muchos insurrectos fueron apresados, hubo muertos en ambos bandos y unos 70 insurrectos se fugaron. Habiendo sido una intentona cruenta, de ser atrapados habrían quedado expuestos a un juicio militar por insubordinación agravada con homicidio, lo que contempla penas severas.

Cuatro meses después, 23 de ellos ingresan clandestinamente a Guatemala e inician contacto con partidos políticos, incluidos de derecha como el MLN, su propósito es derrocar al Gobierno. Pero encuentran los caminos políticos cerrados. A fines de 1961, principios de 1962, se autodenominan “alzados en armas” y definen su rebelión como una en contra del gobierno autoritario y corrupto de Ydígoras. Después, por influencia cubana y de la juventud del PGT, pasan a  afirmar que su lucha es a favor de los derechos de los pobres y en contra de los oligarcas que los explotan y que causan su pobreza...

Entonces, ese era un buen discurso, y sobre esa base se constituyen en frente guerrillero. Ahora, además de haber desarrollado un planteamiento que les favorecía para captar fondos, habían atraído la mirada de sectores y países interesados. La entonces URSS, tenía grandes intereses en el área. Cuba había hecho fracasar la Invasión de Bahía de Cochinos (abril, 1961) con el apoyo soviético. Ambos Estados, aprovecharon la coyuntura que ofrecía el movimiento guatemalteco para exportar la revolución cubana.

Establecieron contacto con Ernesto Guevara quien había vivido en Guatemala años atrás. Consiguieron ser entrenados en Cuba y equipados por la URSS. Sin embargo, parte de la estrategia insurgente internacional, consistía en el secuestro de personas con cuyos fondos buscaban autofinanciarse.

Al principio y durante muchos años, el discurso guerrillero a favor de los pobres no incluía a los indígenas, los guerrilleros eran tan racistas como el resto de la población; no más, pero tampoco menos. Para muchos jóvenes enlistarse en la guerrilla también significaba la oportunidad de salir de Guatemala con viaje y estadía financiada (no les importaba mucho por quién), conocer otros países...

Claro, muchos tenían el pecho lleno de ideales; pero no todos. Al fin y al cabo eran jóvenes como todos los demás, excepto por que estaban dispuestos a correr riesgos que otros no. Los guerrilleros recibieron entrenamiento en el extranjero, principalmente en México, Cuba y países de la esfera socialista así como en otros países de Latino América, donde participaron en una especie de intercambio con otros movimientos subversivos.

Sus filas fueron engrosadas por jóvenes salidos del bachillerato, principalmente del Liceo Javier y Liceo Guatemala, colegios que entonces educaban a los hijos de la élite capitalina. También se unieron egresados de otros colegios e institutos  nacionales y hubo muchos universitarios que se adhirieron a la guerrilla.

Habían logrado encender el fuego revolucionario en esas minorías, aunque sus llamas nunca llegaron a la población en general. La gran mayoría de jóvenes educados en colegios evangélicos o con esa religión no se involucraron. Los indígenas de entonces, antes del proceso de ladinización, tampoco lo apoyaron. Ni los obreros en las ciudades ni los trabajadores agrícolas en el campo adoptaron masivamente las ideas revolucionarias cubanas.

El grupo original de los años 60, creció y se volvió temible, destruyeron infraestructura, asesinaros finqueros, embajadores, políticos, indígenas; secuestraron, robaron, violaron mujeres… Hicieron honor al calificativo de terroristas. Fricciones internas entre ellos terminaron en escisiones, conformando 4 grupos guerrilleros. Algunos se identificaban más con Cuba, otros con la URSS y unos más, con China o Vietnam. Pero en el fondo, todos eran marxistas y promovían el socialismo. De manera espontánea, no planificada, cada grupo se asentó en un área distinta del país, cuyos límites respetaban.

Aquellos que operaban en la región Occidental empezaron a recibir indígenas, a quienes buscaban convencer de unirse a ellos, a veces con éxito. Esa convivencia íntima, entre otros factores, sí produjo la reducción del racismo y discriminación racial hacia los indígenas.

Por su parte el ejército se había popularizado. Las familias de la élite dejaron de ingresar a la escuela de oficiales y los jóvenes, entonces con mejores posibilidades de financiar sus estudios y con acceso a universidades, también fueron abandonando eventuales vocaciones militares. Esto abrió mayores espacios para que la población indígena, que antes solo podía ingresar como soldados, ahora pudiera optar a la carrera militar.

Las constituciones anteriores a la de 1985 ordenaban un servicio militar obligatorio para todos los ciudadanos. En la práctica, este afectaba principalmente a la población indígena del área rural y a las personas más pobres. Los estudiantes, no necesariamente ricos, pero sí con mejores posibilidades, en vez del servicio militar obligatorio, pasaban a formar parte de las llamadas “reservas”, que debían recibir formación militar durante los fines de semana. Práctica que se fue debilitando paulatinamente cuando el Ejército sospechó que podían estar entrenando a quienes después pasarían a formar parte de la guerrilla.

Además, desde mediados de los años 50, se había ido formando cierta rivalidad entre estudiantes de la Escuela Politécnica y estudiantes de la Universidad de San Carlos. Así, el ejército progresivamente fue quedando integrado, casi exclusivamente por soldados provenientes de la población indígena, por las personas más pobres del país y por personas de muy baja escolaridad. Muchos soldados aprendieron a leer y escribir dentro de los cuarteles del Ejército.

 

En respeto a su tiempo de atención, la saga continúa el sábado 8.

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
OTROS TÍTULOS DEL MISMO AUTOR:

Ver todos