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Fernando García comenta: La codicia como sinónimo de ineptitud
Fecha de Publicación: 07/04/2016
Tema: Valores
 
 
J. Fernando García Molina comenta “La codicia como sinónimo de ineptitud”, artículo escrito por Alberto Medina Méndez, publicado en Pi, Plaza de Opinión el 03/04/16. (http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=772)
 
Comparto con Alberto Medina Méndez la opinión sobre que una persona con educación, seguridad en sí y su capacidad para producir, muy difícilmente terminará delinquiendo. La educación a que me refiero, trata principalmente sobre su percepción de la vida (y por lo tanto, de la muerte).
 
Se refiere entonces a una formación más filosófica que técnica o de otra índole, pero que no riñe ni descuida la formación dirigida a producir. Es el hombre que produce para la sociedad a que pertenece y que a la vez entiende por qué lo hace, así como el significado e importancia de la riqueza.
 
También estoy de acuerdo con que esa concepción de sí y de la sociedad, conduce a muchas personas a la búsqueda del bien común desde el Estado. Son los seres superiores quienes así actúan, despojados de intereses distintos del de favorecer que otros ciudadanos menos favorecidos, puedan alcanzar su particulares metas lícitas.
 
También creo que dentro del Estado la única forma de amasar una fortuna pequeña o grande, es por medio de la corrupción. Coincido con él en cuanto a que el tema de las manchas en la honra o la herencia de descrédito a sus descendientes es de la mayor importancia, pero al corrupto le importa poco. Se le atribuye a un político sátrapa local haber dicho: “La vergüenza pasa, pero la plata queda”.
 
Con lo que me temo estar en desacuerdo es con el contenido del párrafo que dice: Este individuo ––el funcionario corrupto––, es un incapaz, alguien que no dispone de ninguna habilidad, ni talento, para generar una riqueza legítima y bien merecida. Su valoración sobre sí mismo es muy limitada, casi nula. Él no se cree apto. Sabe que no podrá desarrollarse por sus propios medios y el único camino que le queda para lograr su meta es  saquear, sin contemplaciones, a los ciudadanos.
 
Creo que, por lo contrario, el funcionario corrupto sí posee habilidades y talentos. Son como los estafadores privados, poseedores de gran destreza para engañar. Su talento para mentir es muy alto. Pienso que muchas veces su autovaloración es tan alta como para hacerles pensar que son más “listos” que aquellos que se esfuerzan para salir adelante. Pueden ser muy eficientes y crear empresas afuera de la ley y operarlas con máxima eficiencia (la red Moreno era sumamente eficiente). De hecho, la ineficiencia del Estado es uno de los mayores argumentos disuasivos de los corruptos porque favorece que el ciudadano acepte sus servicios aún a sabiendas de ser ilegales y quedar expuesto a penalidades.
 
Creo que no hay tal cosa como el energúmeno ignorante a que Medina Méndez se refiere, no en cuanto a ignorante. De hecho, los funcionarios corruptos han preparado un enorme entretejido, muchas veces entre los tres poderes del Estado.  Esto es lo que les permite operar y les garantiza impunidad en su accionar. Las grietas fueron creadas por ellos en su beneficio y sobreviven el período de un gobierno, se adaptan a la siguiente y lo sobreviven, una y otra vez.
 
Medina Méndez tiene mucha razón cuando afirma que la corrupción es la hija favorita de un Estado desmesuradamente grande y que combatir la corrupción debe significar, en primer lugar, reducir el tamaño del Estado.
 
Finalmente, me temo tener un último desacuerdo con él cuando, refiriéndose a los corruptos en el Estado afirma: la sociedad jamás los respetará, ni les dará reconocimiento. Su codicia es sinónimo de ineptitud.
 
La sociedad es amnésica. Mientras los corruptos tengan dinero, la sociedad los invitará, los medios los llamarán para conocer su opinión sobre diversos temas nacionales. Pienso en Cerezo, en Portillos, en Colom y en muchos más. No se trata de que ellos sobornen a los medios. Son los propios medios de prensa quienes los mantienen vivos, les dan vigencia porque consideran que lo noticioso debe ser amoral.
 
 
 
 
   
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