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La guerra de guerrillas
Fecha de Publicación: 21/01/2016
Tema: Política
Alberto de Aragón, Alfred Kaltschmitt, Fernando Brolo Fumagalli, José Luis Rodríguez, Paul Dougherty, Raúl de la Horra y Susana Barrios, comentaron el artículo que Nicholas Virzi tituló La guerra de guerrillas. Este documento, ordenado en orden alfabético, reúne el análisis que estos profesionales hicieron del trabajo de Virzi. El documento de Virzi se encuentra en http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=733
 
Alberto de Aragón:
 
El artículo de Nick me parece claro; honesto; didáctico; bien documentado y valiente sin ser agresivo. Coincido en una enorme proporción con sus puntos de vista. Admitiendo no tener toda la información ni la idoneidad de Virzi para expresarme, en mis defensas de la misma posición he expresado un argumento sencillo: los guerrilleros también se podían describir como insurrectos y una definición es personas que se sublevan ante la autoridad establecida. En este caso la autoridad estaba representada por organismos e instituciones regidas bajo normas constitucionales, entre estas, el Ejército Nacional. Partiendo de esta premisa, la insurrección era la parte ilegal en el enfrentamiento. Que hubiera justificaciones para disgusto en nuestra sociedad, o parte de esta, son otros 100 pesos. Más, para manifestar desaprobación y protesta, existen otros métodos como los procesos electorales.
 
Alfred Kaltschmitt:
 
Nicolás, con un agudo análisis histórico del conflicto guatemalteco, aterriza correctamente en dos pilares concluyentes: Uno, que la guerrilla violó el orden constitucional y que el ejército tenía por obligación que atender la violación a la seguridad de la nación. Y 2) que la guerrilla aun cuando conformada como un ejército, peleo una guerra asimétrica utilizando tácticas destinadas a infligir bajas al ejército parapetándose detrás de la población civil. La estrategia era clara: Desgastar la imagen del ejército victimizando a la población.
 
Y las pruebas están a la vista. La guerrilla ha podido invisibilizar a los combatientes del ejército guerrillero de los pobres, por ejemplo, como simple civiles, para desvirtuar el involucramiento de poblaciones enteras en la guerrilla, que evidentemente no podían ser tratadas si no como combatientes.
 
El último cartucho que dispararon hace unos días les explotó en la cara al poner a una oenegé con evidente vinculación ideológica y ajena al INACIF, al resguardo de las supuestas pruebas forenses de los cementerios clandestinos.
 
Concluyo afirmando que no se puede negar que hubo de ambos lados excesos, como los habidos en todas las guerras de la humanidad.
 
El perdón y la reconciliación es el camino de la paz.
 
Fernando Brolo F:
 
Definitivamente es un tema polarizante que nos mantendrá a unos y otros comentándolo repetidamente, dependiendo de las experiencias vividas e influenciados por posiciones ideológicas.
 
No podemos estar de acuerdo con las guerras, especialmente cuando son patrocinadas por terceros. Ya Guatemala ha contribuido con miles de patriotas brutalmente asesinados. Situación que es calificada como cobarde, no importando de quien provenga. Por supuesto que hay que reconocer la función del Ejército Nacional en ese momento, así como de la nefasta y clandestina guerrilla.
 
Seguramente en ambos grupos encontraremos personas disciplinadas buscando alcanzar un ideal. Lo que hay que resaltar es la ingratitud de algunos “jefes” quienes no solo se aprovecharon de sus subalternos sino que también se apropiaron indebidamente de propiedades y/u otro tipo de bienes.
 
No estamos con uno o con el otro. Añoramos paz y justicia, oportunidades de trabajo, salud y educación. Ya no podemos continuar con esta desgastante situación que únicamente representa lucro para pequeños grupos de parásitos y aprovechados, nacionales y extranjeros, quienes han acumulado fortunas con la sangre y dolor de un pueblo de rodillas.
 
Mientras tanto, continuemos aportando lo mejor de nosotros y siempre respetando al prójimo y aportándole lo mejor de nosotros. Saludo y lo mejor para esta nueva semana.
 
José Luis Rodríguez:
 
Me llamó la atención el artículo y me pareció muy bueno, sobre todo por el orden de su desarrollo: primero haciendo un planteamiento de cómo surgió la guerrilla, después sobre los movimientos armados y las razones para que éstos se dieran, luego sobre la legitimidad del movimiento armado en nuestro país y por último, cómo la justicia se torna en el arma para castigar al vencedor del conflicto.
 
Así mismo, hay que hacer ver que cuanto todos debiéramos estar esforzándonos por salir adelante, por buscar un mejor futuro, hay gente y entidades locales e internacionales, que se concentran en retroceder hacia tiempos pasados, volviendo a abrir las heridas y hurgando en ellas en busca de venganza, lo cual nos hace retroceder aún más. Este retroceder, no es solo en el aspecto económico, sino en el desarrollo humano, en la curación de los daños causados por el conflicto vivido.
 
Pienso que en una guerra solo se sufre, no puede haber una victoria que no haya sido producto del dolor, porque no es de satisfacción para nadie, o no debiera serlo, el haber cortado la vida de algún ser humano, solo por estar en el lado equivocado.
 
Que hubo atrocidades, es innegable, pero ambos lados las cometieron; y hoy por hoy, pareciera que según el punto de vista de algunos, sólo fueron cometidos de un lado.
 
Hay muchas familias en Guatemala, que podrían concentrarse en buscar venganza pública, como lo hacen estas entidades, pero prefieren que el tiempo borre las heridas y seguir con su vida.
 
Nuestro País necesita continuar su camino hacia delante, no estancarnos en el pasado, olvidar lo malo sucedido y revivir lo que nos pueda hacer una gran nación. Desarrollar a nuestra gente, ayudarla a educarse, dándole mejores oportunidades de desarrollo y de vida.
 
 
 
Paul Dougherty:
 
Un artículo preciso que enfrenta un tema polémico y delicado al tiempo que contesta casi todas las preguntas que uno se puede hacer sobre el período 1962-1996 en que el accionar de una guerrilla subversiva y con ayuda cubana enfrentó a un Estado legalmente electo y a un ejército nacional que superando algunos reveses iniciales, tomó finalmente la iniciativa y derrotó contundentemente a la insurgencia armada.
 
Virzi desarrolla su tema con un lenguaje engañadoramente sencillo, pero no deja punto sin comentar y lo que dice constituye un mentís rotundo contra toda la estructura de falsedades que la mini-izquierda guatemalteca ha venido levantando en un esfuerzo inútil por enturbiar el verdadero curso de la historia.
 
Una guerrilla asesina y destructiva que no cambió nada, no propuso nada, destruyó mucho tanto en bienes materiales como vidas humanas y en 34 años de brega insensata no logró, sobre una exigua base de quizá treinta o cuarenta mil adherentes en un país de más de nueve millones de habitantes, ni siquiera un mínimo respaldo electoral para la primera elección totalmente libre de 1996 (9.70% de votos) para caer a continuación a límites realmente ridículos en posteriores intentos electorales en las personas de Rigoberta Menchú, el “comandante” Pablo Monsanto hasta culminar con la última elección que ganó Jimmy Morales en primera vuelta.
 
Raúl de la Horra:
 
Les agradeceré que me borren de su lista de distribución. He hecho hasta ahora el esfuerzo de leer con benevolencia y atención a su grupo de "pensadores", pero el grado de ignorancia histórica y de torpeza intelectual, además de la impostura moral mostrada en su ridículo esfuerzo por justificar los crímenes de lesa humanidad de los militares guatemaltecos, hace que artículos como el escrito por el Sr. Nicholas Virzi, hayan colmado mi paciencia y me impidan seguir dándole al "tanque de pensadores" de "Pi Teorema", el más mínimo crédito de seriedad y de honestidad en la búsqueda del conocimiento. Simplemente, vuelvo a comprobar lo acertado de aquella afirmación -proverbial hasta en los círculos conservadores europeos-, que dice que la derecha guatemalteca es no solo la más inculta y retrógrada de América Latina, sino la más cínica.
 
Posteriormente Raúl de la Horra agregó:
 
Cuando hablo de falta de honestidad intelectual es porque en los análisis que suele hacer el pensamiento de derecha hay un a-historicismo que raya en la mala fe, escamoteando o evitando mencionar datos de los contextos concernidos, lo que lleva a distorsiones e incluso falsedades. Una de estas, ya dilucidada en otras discusiones vinculadas a otras circunstancias similares (por ej. sobre los movimientos de liberación nacional en el África, o la lucha de los partisanos o guerrilleros contra regímenes dictatoriales o contra tropas de ocupación), es la utilizada por las fuerzas de represión de los Estados calificando la lucha de los partisanos como una "guerra" en igualdad de condiciones, donde las responsabilidades de los crímenes son "fifty-fifty", lo que a todas luces es una aberración cognitiva o una desinformación consciente. El tema también ha sido ventilado en Chile y Argentina, donde solamente los pro-nazis y las fuerzas más conservadoras y retrogradas defienden tal posición anacrónica e insostenible. Y bueno, el tema de fondo es: ¿Por qué hay tumbas masivas con esqueletos de mujeres y niños civiles torturados con un tiro de gracia en ciertos cuarteles militares de Guatemala? ¿Quién ordeno eso? ¿Por qué los asesinaron? Esos crímenes deben ser juzgados, independientemente de si fue el ejército o la guerrilla quien los hizo. Numéricamente, las responsabilidades de muerte de la población civil a manos de los militares y a manos de la guerrilla, se estiman en una proporción de 90 % por parte del Estado a través del ejército, contra menos del 10 % por parte de los insurgentes. Sobre los crímenes en cuestión en los cuarteles, el articulo del Sr. Nicholas ni los menciona, y menos aún, ni los condena, más bien parece justificarlos. Su única preocupación es tratar de mostrar, haciendo un alarde de ignorancia magistral, que todo lo que sucedió en ese conflicto interno fue causado o desencadenado por la guerrilla, o por la mano de Moscú, cuando ese tipo de argumentaciones hacen sonreír hoy hasta a los responsables de la CIA de ese entonces.
 
Susana Barrios B:
 
He leído con mucho interés el artículo “Guerra de guerrillas” del Dr. Nicholas Virzi.
 
El tema me provoca permanentemente sentimientos encontrados. Por un lado reconocer que en el momento en que existió una agresión, la reacción lógica era que existiera una defensa. Sin embargo, excluyendo el principio que en una guerra todo se vale, las atrocidades de ambos bandos contra una población civil, no tiene ninguna justificación.
 
Con el fin de que la verdadera justicia se aplique, deberá ser ejercida, sin ponerlo en duda, tanto a los responsables de los asesinatos por parte del ejército, como para los autores del lado de la guerrilla.
 
Solamente el cumplimiento de una justicia equitativa e imparcial provocará que la población guatemalteca quede satisfecha. Sera la única manera en que el capítulo pueda cerrarse y de ésta manera lograr que esos grupos que siguen metiendo el dedo en la llaga, queden sin llagas donde meter los dedos.
 
Será el momento en que los guatemaltecos dejarán de insistir en remover el pasado y concentrarse, en cambio, en su futuro.
 
La gran mayoría de la población guatemalteca es joven. El conflicto armado lo ven con un sentimiento frío y objetivo, como parte de una historia escrita, no vivida. Nos encontramos cerca del final de una transición generacional. Los jóvenes están dispuestos a pasar la página porque tienen ansias de poner en práctica la visión de un mejor país sin ninguna intención de llevar a cuestas la carga de pesadumbres de esos siniestros sucesos del pasado, de los cuales no fueron protagonistas.
 

Una eficaz y equitativa aplicación de justicia, en éste momento, es lo único que se necesita para cerrar el capítulo, lograr el perdón, tener paz y que de una vez por todas terminen de existir grupos insistiendo en mantener con vida a un muerto. 

 
 
   
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