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Brújula

Carta a Nicholas
Fecha de Publicación: 20/01/2016
Tema: Política
Bienvenido seas Nicholas, los otros autores nos sentimos muy contentos de contar con tus valiosos aportes a Pi, Plaza de Opinión.
 
Por esta primera publicación tuya, veo que tu columna promete ser tribuna de debate ciudadano. Ya que de entrada tratas un tema que, con la "ayuda de los países amigos" y ex militantes guerrilleros, ha sido resucitado y se ha vuelto a polarizar. Nadie como los eternos vividores del conflicto para tergiversar realidades vividas. Se va el conflicto y se va su pan.  ¡De eso viven!
 
Salvo por un par de cosas en las que discrepo con tu artículo, estoy de acuerdo con el razonamiento ideológico que esgrimes en cuanto a la intervención de "países amigos" que, sin saber mayor cosa de nosotros hoy tienen una malsana intervención en nuestros asuntos de estado.
 
1) No creo válido poner como ejemplo de legitimidad, para levantarse en armas, a la guerra de independencia que pelearon los colonos angloamericanos para liberarse de la corona inglesa. Creo que en ese contexto es que se llama Próceres o "Padres Fundadores"  a quienes redactaron las "nuevas reglas de juego" en el estado recién formado. 
 
2) Es muy cierto, como dices, que un gobierno legítimamente votado no debe ser botado a no ser que fuese una tiranía, así debiera ser. Así que también es válido reconocer que la deposición forzada del gobierno de Árbenz le dio bandera a la guerrilla...
 
Aun siendo patoja cuando todo eso sucedió, celebré enormemente la caída de ese gobierno porque viví de cerca las consecuencias nefastas que un régimen traidor, que respondía a órdenes del Kremlin, era capaz de hacer. El envenenamiento mental de la juventud estaba a la orden del día desde la cátedra universitaria y escolar.
 
Considero que tu escrito-análisis sobre "La guerra de guerrillas",  es muy bueno, ya está siendo comentado por distintos sectores de opinión. Con una mayoría de lectores que lo favorecen y aplauden y otra minoría que de antemano lo descalifica. Lo malo es que quienes lo descartan por considerarlo falaz y falto de veracidad, provienen del sector proactivo de una izquierda que maneja redes sociales tanto en nuestro país como en el extranjero y que suele retorcer la historia para que la misma encaje dentro su retórica ideológica 
 
Estimado Nicholas, creo que todos los guatemaltecos, ante todo los mayores de 60 años, sabemos que durante esa guerra que se librara bajo de agua en nuestro territorio, las dos grandes potencias en conflicto, USA y URSS, se disputaron el dominio ideológico-político de nuestra nación. Y que, durante los 36 años de lucha, se cometieron actos brutales contra diferentes sectores de la población.
 
Sin duda, recordarás que, Gustavo Porras, en varias entrevistas televisadas y en varios artículos de opinión publicados, ha señalado y culpado al EGP por la tremenda irresponsabilidad y la ingratitud que dicha facción de la guerrilla cometiera al instalar sus bases de operación en el Triángulo Ixil. Y no solo se instalaron allí sino que también armaron a parte de la población indígena (incluyendo mujeres y niños) para que luchara a su favor y por ende, confrontara al ejército. Porras, así mismo, ha aseverado que la intención de la guerrilla nunca fue ayudar a los pobres sino llegar al poder. Guste o no, esa es una verdad ineludible.
 
Ríos Montt, que no es santo de mi devoción, pero a quien respeto como un hombre honrado, inteligente y bien intencionado; se valió de la misma estrategia que el EGP utilizara en el Triángulo Ixil y creó las PAC para que los pueblos (principalmente indígenas) pudieran defenderse de la guerrilla. Al final, las PAC fueron importantes artífices de la derrota de la guerrilla. Y así se puso fin a la guerra. ¡Estrategia que funcionó!
 
¿Cuál habría sido la opción? ¿Rendirse ante los perdedores que la misma población rechazara entonces?
 
En 1945, el presidente de los EUA, Harry Truman, tomó la decisión de lanzar las bombas que arrasaron a las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki y asumió la responsabilidad de haberlo hecho. La guerra ya había cobrado 70,000.000 de vidas y Truman, para evitar la inminente muerte de muchos millones más, asumió el costo de cargar con la culpa de las muertes causadas por las bombas atómicas. Todos los países aliados respaldaron y celebraron la determinación de Truman.
 
¿Cómo explicarse que posteriormente no hayan sido acusados por crímenes de lesa humanidad? ¿Por genocidio? Muy por el contrario, los soldados que lucharon en aras de conservar los principios de libertad son considerados como personas valientes y heroicas. No importa al número de alemanes, japoneses o africanos que hayan matado o bombardeado en los campos de batalla, se les percibe como vencedores.
 
Tanto en Europa como en los EUA los veteranos de guerra son profundamente respetados. La gente comprende que gracias al sacrificio de ellos, sus países pueden seguir viviendo en democracia.
 
En una guerra afloran los instintos más primitivos de conservación del hombre; intenso miedo, desesperación, soledad, inseguridad y cansancio. También emergen los más fieros instintos: ira, odio, rabia, venganza. El arma que porta cada quien, se vuelve extensión de su propia existencia. Se convierte en el medio más confiable de subsistencia que tiene a mano. Para quien se sabe acechado por el "enemigo" las 24 horas del día, el fusil es un recurso indispensable.
 
Una guerra es por sí misma trágica e indeseable. A nadie en su sano juicio le gusta ver sufrir a niños inocentes ni a personas que son totalmente ajenas al conflicto que da inicio a una confrontación bélica. Una guerra es una tragedia humana, bíblicamente considerada como uno de los jinetes apocalípticos, y sin embargo, desde tiempos inmemorables, las guerras vienen siendo una realidad.
 
¿Cuánta savia de jóvenes soldados fue machacada en nuestra tierra por defender a la patria de las garras cubano-soviéticas? ¿Por qué el empeño en desdeñar sus esfuerzos por salvaguardar el imperfecto orden constitucional establecido entonces y librar a Guatemala de un socialismo que, aun sin comprenderlo totalmente, percibían tan malo como al demonio mismo? ¿Cuánta sangre de pueblo, tan pueblo como las PAC, derramaron los comandados del EGP para defender "ideales" marxistas que sus combatientes indígenas jamás llegaron a entender?
 
¿Quién fue el agresor? ¿Quién quiso cambiar la fisonomía ideológica y política de nuestra tierra? ¿Quién quiso cambiar el rostro del Señor de Esquipulas por el de Marx? Sin lugar a dudas: ¡La guerrilla invasora!
 
Pienso que todo el pueblo, somos los grandes ganadores del triunfo contra la guerrilla. Un triunfo caro, sí. Uno que cobró muchas vidas inocentes y que causó mucho dolor y zozobra en todos los sectores de la población, especialmente en la población Ixil. Una miradita a Cuba y a Venezuela, tendría que bastar para convencernos... Yo, doy gracias a Dios por ese triunfo. Ni entonces ni ahora, quisiera gravitar alrededor de dictaduras socialistas, populistas ni fascistas, opresoras todas...
 
Magnífico, estimulante e inspirador análisis el que presentaste en tu artículo Nicholas, un significativo aporte para rearmar el internacionalmente manoseado rompecabezas. ¡Felicitaciones!
 
 
 
 
   
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