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Ad Occidentem

La guerra de guerrillas
Fecha de Publicación: 15/01/2016
Tema: Historia
 
Pi, Plaza de Opinión se complace en dar la bienvenida a Nicholas Virzi Arroyave dentro de su grupo de pensadores. Nicholas nació en California, EUA donde estudio en la Universidad de Berkeley, graduándose en Historia de las Relaciones Económicas Internacionales. Es doctor en ciencias políticas por la Universidad Pontificia de Salamanca. De padre norteamericano, su madre y su esposa son guatemaltecas. Fue profesor y director del Departamento de Economía Empresarial en la URL. Nicholas es un observador agudo, con capacidad sorprendente para encontrar las piezas faltantes en los complejos rompecabezas políticos, unirlas con otras y obtener conclusiones que, pese a ser evidentes, pueden pasar inadvertidas a la mayoría. En este primer trabajo suyo para Pi, hay inocultable evidencia de lo anterior.
 
La captura de militares prominentes, por acusaciones de crímenes cometidos durante el conflicto armado interno que se lanzó contra el Estado guatemalteco, ha despertado polarización y polémica en Guatemala. Se les acusa de haber violado las leyes nacionales y las leyes internacionales, en la reacción del Estado en contra de los movimientos armados que intentaban romper violentamente el orden constitucional.
 
Algunos hechos básicos
 
Vale mencionar que la lucha armada la comenzó la “guerrilla”. Vale enfatizar que los militares fieles al Estado estaban entrenados y obligados por juramento a la Constitución a defender al Estado de Guatemala.
 
Vale establecer que es un mito que la guerrilla luchaba por la democracia en contra de las dictaduras. La guerrilla levantó armas contra gobiernos debidamente electos (aunque con todas las imperfecciones del sistema político guatemalteco), así como contra dictaduras militares). Las guerrillas por toda la región latinoamericana no luchaban por un Estado democrático; querían imponer otra dictadura, peor que las que enfrentaban.
 
Asimismo, vale mencionar que es un mito que en Guatemala la guerrilla gozara de un amplio apoyo popular. Por eso se fueron por la vía violenta, porque ni entonces, ni ahora, han logrado los simpatizantes de la guerrilla ganar elecciones. Vale mencionar que si bien eso es sabido aquí, en Guatemala, nunca se oye en los países desarrollados dizque “amigos del país”, ni en sus universidades, ni mucho menos sus círculos políticos. Los países amigos no tienen la más remota idea del prestigio que ha gozado y que sigue gozando el Ejército de Guatemala ante su pueblo. Tampoco se puede decir que a los promotores de las comisiones de la verdad les interese mucho la verdad.
 
Sobre levantamientos armados populares
 
Con estas bases sentadas, empecemos por partes. Un movimiento que levanta armas contra su gobierno, ¿cómo lo llamamos? Tenemos varias opciones. Primero, debemos preguntar ¿qué tipo de régimen enfrentan? Un régimen dictatorial merece ser botado. Cuando se lucha contra un Estado tiránico, una insurgencia anti-Estado merece ser celebrada, y sus militantes han de ser llamados por nombres y títulos dignos, como “héroes”, por ejemplo. Un régimen votado no debe ser botado, según los valores políticos liberales de la “modernidad”. En este último caso, los militantes de la causa ilegítima han de recibir nombres y títulos menos dignos, como terroristas, por ejemplo.
 
Estados Unidos es el mejor ejemplo de un movimiento que legítimamente bota su gobierno por la vía de las armas. Irónicamente, es el país menos popular entre los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo. Estados Unidos nació por el levantamiento violento de un pueblo descontento con las acciones del gobierno. En Estados Unidos, se les dice “próceres”, “fundadores de la república”, “padres de la patria” a las personas que levantaron armas en contra de su Estado en aquel momento. Es importante recalcar que la revolución americana ha perdurado precisamente porque tuvo amplio respaldo popular desde su inicio.
 
En contraste, la guerrilla guatemalteca nunca consiguió apoyo más allá del que pudo obtener a punta de fusil en poblaciones indefensas. Asimismo, hoy por hoy, la herencia política de la guerrilla guatemalteca rápidamente desaparecería si no fuera por el apoyo financiero y político que sus organizaciones reciben de afuera. El apoyo internacional es lo que explica la importancia de la izquierda revolucionaria en el discurso público y político de Guatemala. La representación ganada en las urnas es inferior a tres por ciento.
 
Sobre movimientos armados no populares ilegítimos
 
Es importante tomar nota de otra cosa. Es curioso que todos los reclamos de hechos injustos que ahora hacen los simpatizantes de la guerrilla, sucedieron durante la guerra que la guerrilla lanzó, no antes. ¿Las cosas estaban tan mal bajo el gobierno de Ydigoras Fuentes como para levantarse en armas en contra del orden constitucional? ¿Acaso lo estuvieron también bajo gobiernos posteriores como el de Carlos Arana Osorio? En Estados Unidos, todo niño aprendía que la causa próxima de la Guerra de Independencia fue el tema de “impuestos sin representación” en el Parlamento Británico, que le cobraba impuestos a las colonias Americanas, sin darles representación parlamentaria. ¿Cuál es el reclamo histórico de la guerrilla antes de la guerra que comenzó, el factor próximo que dispara la guerra, como la única alternativa? El hecho que no se han molestado en siquiera inventarse uno indica que las deficiencias políticas, económicas y sociales de Guatemala en aquel entonces se podían haber resuelto gradualmente por la vía pacífica.
 
En pocas palabras, la guerra que comenzó la guerrilla no era necesaria. Los simpatizantes de la guerrilla no establecen la causa ex ante para entrar en la guerra contra el Estado guatemalteco. Nos quieren decir que todo lo que hizo el Estado guatemalteco en defensa propia es ilegítimo, pero nunca hablamos de la ilegitimidad de los métodos violentos que la guerrilla utilizó para lograr imponer sus preferencias políticas. Cuando justifican las capturas militares, utilizan argumentos de causa ex post. Lo que hizo el Estado guatemalteco fue defender el ordenamiento constitucional, mismo que violaba con su mera existencia y su conducta violenta la guerrilla.
 
No soy quien para negar que hubo víctimas inocentes en la guerra civil. No obstante, esto era algo también imposible de evitar cuando la guerrilla con toda original intención peleaba fuera de las reglas de guerra (reglas que ahora reclaman que sean aplicadas). La guerrilla no portaba uniformes, se escondía dentro de la población civil, y atacaba con pleno propósito a blancos civiles. La guerrilla estaba muy interesada en que el Estado guatemalteco reaccionara atacando a civiles, para generar una aguda crisis de legitimidad del Estado.
 
Sobre la justicia como arma
 
Aislado internacionalmente, abandonado por Estados Unidos durante el gobierno de Jimmy Carter, la potencia hegemónica cuya guerra anti-comunista en gran parte se peleaba en Guatemala, el Estado guatemalteco se defendió con éxito. Venció la guerrilla. Es cómo se venció la guerrilla lo que explica por qué el Ejército guatemalteco jamás será perdonado por la comunidad y la academia internacional. El Estado guatemalteco, a través de su Ejército, ganó la guerra que le impusieron, no arrasando a la población civil, sino armándola.
 
Es un mito que el Estado guatemalteco, a través de su Ejército, ganó la guerra porque usó métodos extremadamente brutales. El Ejército guatemalteco, bajo el liderazgo del General Ríos Montt, utilizó un método poco convencional al armar al pueblo en contra de la guerrilla, cuando observó que las poblaciones mayormente indígenas no querían la guerra, querían vivir en paz; no querían a la guerrilla. Le funcionó de maravilla. Por eso se le persigue legalmente.
 
El gobierno militar del general Ríos Montt concedió amnistía y armó a la población civil para que se pudiera defender… de la guerrilla. Con el famoso programa Fusiles y Frijoles, el general Ríos Montt desnudó de una vez por todas, y para siempre, un hecho fundamental: la población guatemalteca no estaba del lado de la guerrilla. Ni los más pobres, marginados y excluidos estaban del lado de la guerrilla, porque fue a ellos a quienes el general Ríos Montt armó. Si el pueblo hubiera estado a favor de la guerrilla, hubiera utilizado las armas que el Estado les dio para pelear en contra del Estado. Pero no lo hizo así. ¿Qué otra dictadura se ha atrevido a armar la población en cuyo nombre lucha la insurgencia guerrillera para que se defienda en contra de la insurgencia? Esto explica la furia exaltada con la que se persigue al general Ríos Montt en particular. Él le restó legitimidad al movimiento guerrillero, de una manera imposible de negar. Por eso, él y los militares, tienen que pagar. Y pagarán.
SOBRE EL AUTOR
Nicholas Virzi

Nicholas Virzi Arroyave nació en California, EUA donde es

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