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Teorema

El affaire Platero
Fecha de Publicación: 10/12/2015
Tema: Instantáneas
Pensé empezar este artículo diciendo que no conozco al señor Óscar Germán Platero Trabanino. Esto es, al momento de escribir estas líneas, nunca he sido presentado con él, que no hemos sostenido conversación alguna ni hemos coincido, que yo sepa, en un mismo salón. Pero después reflexioné sobre la dificultad de conocer a otra persona. Entonces ¿por qué redundar diciendo que no lo conozco?
 
Hace más de 2500 años, en la entrada del templo de Apolo, en Delfos, estaba escrito el aforismo griego gnóthi seautón (conócete a ti mismo), atribuido sin mayor precisión a sabios de la talla de Heráclito, Tales, Sócrates, Pitágoras y Solón. Desde entonces, aquel ha sido un reto formidable que hemos intentado superar. Muy pocos lo han conseguido.
 
Y si es tan difícil la tarea de conocerse a uno ¿cómo pretender conocer a otro? Me pregunté: De esa enorme lista de detractores de Platero Trabanino surgidos después de su nombramiento ¿será que lo conocen tan bien como para difamarlo en la forma que lo han hecho? ¿Qué tanto crédito pueden merecer? ¿Qué motivó tan infame afán? ¿Cuál el interés, cuando lo hubo?
 
Cuando el Estado procede judicialmente contra un ciudadano, lo hace dentro de un marco rígido de leyes y reglas aplicadas sobre un solo acto de su vida. Formular un veredicto requiere un análisis intenso de las pruebas de culpabilidad que aporta la fiscalía y los elementos de descargo provistos por la defensa. Requiere mucho tiempo, precisa amplia información, testigos, evidencias y del desempeño imparcial del juzgador. Es un proceso complejo pero necesario porque lo que está en juego es el honor y hasta la vida de una persona.
 
¿Hicieron los detractores de Platero un ejercicio así de exhaustivo o su veredicto es irresponsablemente ligero? Me pregunto si el presidente Maldonado investigó algo, si tuvo alguna evidencia confiable y suficiente para, al menos, dudar de la integridad de Platero. Me temo que no. Que haber destituido a un funcionario que él mismo nombró, solo diez días antes, fue producto de su dificultad para enfrentar situaciones difíciles.
 
Creo que se dejó influir por los emisarios de la izquierda y la prensa interesada en desprestigiar a Platero. Adelante expongo algunas razones para considerar que su decisión no fue sino un acto pusilánime, indigno de su cargo y de su prestigio como hombre de bien. Maldonado siempre ha buscado salir en caballo blanco.
 
A mediados de la semana pasada conversé con una amiga, a quien aprecio y respeto, sobre la destitución de Óscar Platero Trabanino del cargo como subdirector de la Dirección General de Inteligencia Civil ––DIGICI. Ella dijo que en 1996, cuando el gobierno de Arzú desarticuló La red Moreno, Platero formaba parte de ella y había sido destituido por esa causa.
 
Le pregunté que cómo lo sabía. Titubeó un poco antes de responder diciendo que no estaba segura si provenía de sus recuerdos o si lo había leído en alguna parte. Estoy convencido de que ella no tenía el propósito de denigrar a Platero. Tal vez solo repetía lo publicado por la prensa y la televisión sin haberlo analizado críticamente.
 
Argumenté que el perfil de Óscar Platero no se ajusta al de un contrabandista. Que el suyo difiere notablemente del de Juan Carlos Monzón, Alfredo Moreno, el “Teniente Jerez”, o “Eco” por ejemplo. Fui a buscar mi copia de Las Batallas por Guatemala y le leí, de los lomos interiores, algunos datos sobre la formación, trabajo y logros de Platero:
 
Graduado Escuela de Inteligencia del Ejército Argentino; Curso de Analista de Inteligencia en Estados Unidos; Curso de seguridad de puertos, aeropuertos y recintos aduaneros; Estudios de Investigación Criminal, Criminalista y Criminología Escuela de Gendarmería de la República Argentina; Licenciatura en Criminalística y Criminología; Estudios de postgrado en Sistemas penitenciarios; Comandante de Pelotón, Comandante de Compañía y Oficial de Inteligencia; Fundador de la Escuela de Inteligencia del Estado Mayor; Instructor de la Escuela de Inteligencia del Ejército; Instructor Escuela Politécnica de Guatemala; Fundador Instituto Adolfo V. Hall de Jutiapa; Instructor en el Instituto Adolfo V. Hall de Retalhuleu; Instructor Curso de Guerra Política con instructores de Taiwán; Asesor sobre Estructuras Criminales MINGOB; Placa de combatiente con cuatro estrellas; Distintivo Roble de Oro por haber sido herido en combate tres veces.
 
Después ofrecí a mi amiga, comunicarme con un alto funcionario del gobierno de Arzú quien inexorablemente tendría que saber si Platero había formado parte de la red de Alfredo Moreno, a la que ella había aludido. Lo hice y me contestó que no conocía a Platero ni lo había oído mencionar durante ese gobierno (1996-2000). Agregó que no sabía que alguien con ese nombre hubiera estado involucrado, o no, en la organización de defraudación aduanera de esa época, que nada de ello le constaba.
 
Entre sus datos personales figura que Platero estuvo de alta en el ejército durante enfrentamientos con la guerrilla. Fue herido en combate tres veces, dos de ellas casi le cuesta la vida; la guerra es así. Los participantes se exponen, a veces mueren y también, con frecuencia matan. Supongo que Platero habrá tenido ocasión de quitar la vida a otra persona, posiblemente lo hizo. Quizá también haya torturado a otro para conseguir información. La guerra se desarrolla en la parte más oscura del alma humana y los involucrados lo saben, o debieran saberlo. Pero dentro del ambiente de una guerra, tales crímenes dejan de serlo porque, aunque las inspiren motivos elevados, las guerras son simplemente criminales.
 
Posiblemente la mejor forma de entender algo de una persona, aseguré a mi amiga, sea a través de leer lo que ha publicado. Entre línea y línea el lector percibe pinceladas del carácter del autor. En todo caso ese algo es mejor, menos superficial al menos, que aquello que proviene de una presentación seguida de breve charla.
 
Personalmente supe de Óscar Platero hace poco más de un año, cuando mi esposa me regaló uno una copia de Las batallas por Guatemala; Tomo I: 1900-1972. A la lectura de este siguió otro libro de su autoría y uno que aún no empiezo. Los libros de Platero describen la historia del país desde la óptica militar, así como Guatemala: nunca más lo hace principalmente desde el punto de vista de la guerrilla.
 
En sus libros, sobre todo cuanto describe, Platero Trabanino aporta datos, nombres, fechas, fotografías, documentos…. Es como un tractor arando la tierra, que nada deja sin remover. Es férreo, intransigente, contra la exguerrilla y el marxismo. Hace un año comenté uno de sus libros (http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=456),que había encontrado arduo de leer porque contenía más información de la que podía asimilar. Sin embargo en otro (el ya referido Tomo I), Platero ofrece la mejor versión de la Rebelión de los Cadetes el 2 de agosto de 1954 (en contra del Ejército de Liberación) que haya leído jamás.
 
En el curso de la investigación para escribir este artículo, recibí un enlace que me condujo a la entrevista que Karina González hiciera a Óscar Platero en Vea Canal pocos días después de su destitución (https://www.youtube.com/watch?v=152C7XiKNdE&feature=youtu.be). Allí Platero se inclina a pensar que el hostigamiento en su contra, que condujo a su destitución, proviene de las altas esferas de la inteligencia civil y militar que ven en él una amenaza a sus actividades delincuenciales. Antes de ver esa entrevista, creía que Karina, se identificaba primordialmente con grupos de izquierda. Después, con agrado, debo reconocer que su identificación es primordialmente con una prensa honrada que antepone la búsqueda de la verdad incluso a sus propias inclinaciones ideológicas.
 
En resumen: a) No puedo asegurar la inocencia de Platero; b) Creo que fue objeto de ensañamiento por parte de la izquierda, en parte por lo que ha escrito en contra de la exguerrilla y sus dirigentes ahora incorporados a la vida civil, dentro del Estado; c) Pienso que causó temor en grupos criminales y corruptos así como en sectores de izquierda lo que Platero pudiera poner al descubierto desde la importante posición de la DIGICI; d) Me parece que las redes criminales que operan en Guatemala ––posiblemente bajo la dirección de exmilitares–– también influyeron en el despido de Platero; e) Supongo que la Embajada de los Estados Unidos y otras que exhiben creciente apoyo a organizaciones de izquierda también hicieron lo suyo, quizá fueron definitivas.
 
Son muchos y muy grandes enemigos para una sola persona.
 
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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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