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Teorema

El legado
Fecha de Publicación: 16/11/2015
Tema: Política
La reconstrucción nacional no admite evasivas: se está con ella o contra ella. La indiferencia es también destructiva. Alejandro Maldonado, “Testigo de los testigos”, página 370.
 
Estimado Presidente, antes de completar esta carta, tuve que enfrentarme conmigo y decidir sobre la implícita arrogancia de hacerlo. Ofrecerle consejo político a usted es como decirle al Papa como debe persignarse, especialmente si uno se sabe ignorante en asuntos de fe. Al final, me animó hacerlo reconocer que mi respeto y admiración por sus altos méritos, conocimiento y experiencia se mantendría incólume si lo que propongo decidiera aceptarlo... o rechazarlo.
 
La multitud de guatemaltecos que se congregaba en la plaza central se considera artífice del derrocamiento del régimen de Otto Pérez. Si algo tuvo de hermoso ese movimiento ciudadano, fue la ausencia de un liderazgo visible. Quienes pretendieron asumirlo, como el rector de la USAC, el señor Pascual y otras personas, pronto renunciaron a ese intento. Después de una manifestación del partido LIDER, disuelta por los manifestantes, ningún otro partido se atrevió a buscar llevar agua de ese molino al propio.
 
Empero, los medios identificaron a algunos jóvenes que convocaban a las manifestaciones. Ellos tenían un nivel de protagonismo ligeramente más alto que los demás. La forma como la prensa jugó un papel de primer orden en ese movimiento cívico fue cubriendo exhaustivamente los sucesos, mojándose en el parque y entrevistando a esas personas. Ellos, jóvenes de ambos sexos, crearon organizaciones dedicadas a convocar a la ciudadanía. Sus nombres y otras señas, pueden ser obtenidos en los canales de la TV alterna (C. Azteca, Guatevisión y C. Antigua), programas de entrevistas por la radio, como “A primera hora” y algunos medios de prensa escrita, principalmente publicaciones en blogs por la Internet.
 
Creo que la representación mayoritaria de la población está en manos de esas jóvenes personas y no del desprestigiado Congreso. Ese organismo del Estado debiera ser portavoz de la ciudadanía y expresar estrictamente sus deseos, inquietudes y aspiraciones. Pero no es así. Dentro de la más triste realidad nacional solo representa los mezquinos intereses de sus integrantes y los partidos políticos a los que están afiliados. Desde luego que hay excepciones. Pero estas solo confirman la regla.
 
Lo más terrible, preciado Presidente, es que la siguiente legislatura no promete ser distinta de la actual o las anteriores. Muchos de ellos se mantendrán en el Congreso. Otros, las nuevas caras, podrían ser aún peores. Pienso en algunos, quienes podrían serán los más influyentes. Me estremece saber que de no haber sido electos estarían defendiendo a los peores criminales y narcotraficantes como lo han hecho en toda su carrera profesional. Usted sabe, Presidente, a quienes me refiero. ¿Y si dentro del Congreso los siguen defendiendo? ¿Y si legislan a su favor?
 
Quizá aún más terrible que la legislatura que inicia en dos meses lo sean las que vendrán. ¿Qué esperanza tenemos? ¿Cómo podría darse plena validez al artículo 113 de la Constitución que usted contribuyó a redactar. Me refiero a esa parte donde dice: “Los guatemaltecos tienen derecho a optar a empleos o cargos públicos y para su otorgamiento no se atenderá más que a razones fundadas en méritos de capacidad, idoneidad y honradez.”
 
¿Cómo hacerla cumplir estrictamente? ¿Cómo establecer las condiciones de idoneidad para cada cargo público? ¿Cómo garantizar que los diputados al Congreso Nacional de la República sean capaces, idóneos y honrados? ¿Cómo definir la capacidad requerida para optar a los empleos dentro del Estado? ¿Cómo? Si aún el término reconocida honorabilidad causa tan graves dificultades a políticos y juristas? ¿Qué hacer cuando tales expertos están convencidos de que la honradez depende de si se está o no sujeto a juicio penal?
 
En este momento, cuando la Corte de Constitucionalidad sigue acariciando un nuevo proyecto de la Ley Electoral y de Partidos Políticos –LEPP. En cualquier momento, tal brasa caliente estará en sus manos. El consejo, recomendación o más bien, la súplica que deseo hacer, es que persuada a la CC de mantenerla allí, un tiempo más.
 
Mientras tanto, que convoque a unos diez de esos jóvenes que destacaron en las manifestaciones populares y ejerció presión para que se desarrollaran las acciones que actualmente buscan erradicar la corrupción en las aduanas. Le solicito que a ellos encomiende redactar una nueva LEPP, que ellos la presenten a la ciudadanía y la promuevan y defiendan en los medios.
 
Creo que no debiera pagarles un solo centavo. Estoy convencido de estos jóvenes buscarán el asesoramiento necesario para que el proyecto que le presenten sea a prueba de impugnaciones, críticas o maledicencias con retorcido fundamento legal. Creo también, que debe darles plena libertad tanto en la forma como en el fondo para redactar su contenido.
 
Ellos deberían ser quienes resuelvan: ¿Cuántos diputados debe haber? ¿Deben ser 158, 80 o 60? ¿Y si 25 fueran suficientes? ¿Debe haber una proporcionalidad respecto del tamaño de la población? ¿Cuáles deben ser las calificaciones para optar a ese cargo? ¿Cómo conseguir que los electos realmente representen a los electores y sus aspiraciones? ¿Deben seguir siendo propuestos a través de los PP?
 
¿Cómo conseguir que los electores no se limiten a ratificar la selección antojadiza de candidatos hechas por los dirigentes de los partidos políticos? Y los alcaldes en las poblaciones pequeñas medianas y grandes ¿qué requisitos deben satisfacer en cada caso? ¿Cómo resolverán ellos la calificación de los méritos de capacidad, idoneidad y honradez que manda el 113, así como las condiciones de honorabilidad que se exige (o debiera exigirse) a los candidatos? ¿Se debe practicar balotaje (segunda vuelta) en la selección de alcaldes? Y así, ciento de aspectos más.
 
¿Qué si están capacitados para hacerlo? Definitivamente sí, Presidente; ellos pueden redactar un proyecto de ley muy superior al que puedan hacer los diputados. ¿Acaso es posible proponer un grupo más capacitado que ese, que puede apelar a los más circunspectos ciudadanos? Piense, si en el curso de su vida, un grupo así se hubiera acercado a usted ¿acaso se habría negado a participar con ellos? ¿Existe un grupo con mayor coraje y decisión? Los jóvenes, Presidente, además son los dueños del futuro. Por definición, a los más viejos nos quedan unos pocos años mientras a ellos les queda casi toda la vida. A usted corresponderá ratificar lo que ha dicho antes al respecto, lo que constituye la propia historia de vida de ese Testigo de los testigos.
 
Por otra parte ¿percibe como yo, lo que esto podría significar para usted? ¿Para su gobierno? ¿Para la posteridad? El pueblo involucrado directamente en la elaboración de la legislación política más importante de la Nación. ¿Escucha la música Presidente?
 
Cuando estas personas concluyan el anteproyecto de ley, lo presentarán a la prensa y se abrirá el debate. Ellos habrán de defender su proyecto de LEPP. Cuando se tenga una versión final, usted lo recibirá y lo hará suyo.
 
En lo que sigue, estoy en arenas movedizas para mí, pero es carretera nueva, de concreto, para usted: Como Presidente tiene iniciativa de ley y pienso que haría el mejor uso posible de tal facultad. De acuerdo con el artículo 173, entiendo que puede someter a consulta popular la aprobación de esta ley. Y si la CC le pasa ya aprobada la del Congreso, entonces quizá habría de someter ambos proyectos para que la población decida cuál adoptar.
 
Puede ser que no funcione, que la votación sea adversa, que el Congreso haga valer derechos constitucionales que por desidia ya no deberían pertenecerle. Eso no debería importar mucho Presidente. El esfuerzo, el antecedente vale la pena. Y si funciona ¡Qué hermoso sería contar con una ley redactada por el pueblo!
 
Ese, estimado Presidente, sería su legado uno que contribuiría firmemente al desarrollo político de la Nación. Algo por lo que sería recordado muchos años.
 
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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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