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Teorema

La caída de los dogmas
Fecha de Publicación: 01/11/2015
Tema: Política
 
Utilizo la palabra dogma concibiéndola como una proposición que se acepta como principio innegable, que se percibe como verdad incuestionable; que se entiende como parte fundamental de un ordenamiento de creencias que no puede alterarse o sacarse sin afectar el sistema completo.
 
El proceso electoral recién concluido dejó, además de un presidente electo, elementos que constituyen evidencia empírica para analizar. Al examinarla, es posible arribar a conclusiones válidas, al menos para el momento cuando sucedieron los hechos. No es posible, sin embargo generalizar los resultados y afirmar que tales consecuencias serán válidas en el futuro… Pero tampoco se puede negar tal posibilidad.
 
Dogma 1: Para tener éxito en un proceso electoral es necesario contar con tanto o más dinero que los otros contendientes. De lo contrario, el candidato va perdido. En esta ocasión (inverso a otras) no ganó quien gastó más. Por lo contrario, el vencedor tuvo una de las inversiones más bajas. Según el TSE, poco antes de la elección de septiembre, LIDER había gastado más de Q 61 millones; la UNE Q 25.7 millones; CREO y Unionista 10.3 millones, mientras FCN y Nación se mantenían por debajo de Q 453 mil quetzales.
 
Dogma 2: Para ganar una elección se precisa contar con abundante experiencia política. Esta vez no fue así. Entre los catorce candidatos a presidente, Jimmy Morales era el gran neófito. Su experiencia se reducía a haber sido candidato a Alcalde para la municipalidad de Mixco; eso era todo. Los otros trece, sin excepción, antes habían sido diputados o ejercido en un cargo público por designación.
 
Dogma 3: Para darse a conocer y ser considerado un candidato serio en busca del voto mayoritario, el candidato debe promocionarse por la televisión abierta. Debido al altísimo costo de cada spot publicitario, resulta imprescindible contar con la bendición de San Ángel (González). A él había que llegar a rogar, ofrecerle todo el espectro electromagnético asignado a las radiocomunicaciones, y a perpetuidad, si fuera necesario. Pues no. El candidato Baldizón contaba con el apoyo de Ángel González y sus ocho canales de VHF (2, 3, 6, 7, 8, 10, 11 y 13), tres de UHF (19, 23 y 41) y de la importantísima red de unas 20 frecuencias de radio que encabeza Radio Sonora. Contra ese emporio, las negociaciones de Morales por espacios en las pequeñas radiodifusoras del interior, se antojaba patética... Pero no lo fue.
 
Dogma 4: La gente del interior, principalmente la población indígena, son electores manipulables, basta regalarles cachuchas y rifar cemento, láminas, motos o caballos, después ellos aceptarán ser acarreados adonde el candidato quiera y votarán por él de manera ordenada, obediente y no deliberante. Resultó no ser así. En septiembre, la votación a favor de Morales quien nada había regalado ni prometido regalar, superó en 20% a la de quienes intentaron comprar votos de esa manera.
 
Dogma 5: Es imprescindible tener un partido fuerte, que cuente con una base partidaria sólida; se debe estar representado y tener sede en por lo menos 250 cabeceras del país. Si no se tiene eso, no se llega a ningún lado. LIDER, PP y UCN contaban, cada uno, con una maquinaria capaz de producir votos a lo largo y ancho del país. Había una sede importante en casi todos los municipios. Pero no les sirvió de mucho. A la hora de contar votos, sus resultados fueron inferiores a los de Morales cuya organización partidaria era débil.
 
Dogma 6: La elección depende de los grandes financistas que apoyan al candidato. Una de las principales tareas de los candidatos consiste en convencer a los grandes empresarios, al Presidente de la República, a los directores de las estructuras criminales como La Línea y a los más importantes narcotraficantes del país, para que aporten recursos para sus campañas. Hay una razón concluyente para desvanecer dudas sobre si el candidato Morales financiamiento de esas personas o grupos: Sus gastos de campaña fueron inferiores a dos millones de quetzales, cifra que podía ser cubierta con recursos personales más pequeños aportes de sus seguidores.
 
Dogma 7: Hay que tener un buen Plan de Gobierno. Esta concepción era tan fuerte que más de una vez hizo a un candidato mentir, mostrando un paquete de hojas en blanco y asegurando que era su minucioso plan de gobierno. Morales, quien carecía de uno, adoptó el que hace varios años hiciera la Secretaria General de Planificación. No le importó que “su” plan reflejara el punto de vista de la burocracia de esa institución o que fuera demasiado teórico y difícil de digerir. Él sabía que nadie lo leería. Ahora, cuando ya ganó, sus técnicos se preocupan en desarrollar los lineamientos de uno para utilizarlo durante los primeros meses de gobierno.
 
Dogma 8: Para tener éxito en el balotaje hay que hacer alianzas con tantos partidos perdedores como sea posible. Se les otorgarán posiciones en el nuevo gobierno a cambio de endosar a favor del candidato, la votación que obtuvieron en la primera vuelta. En una entrevista por la televisión, Alejandro Giammattei afirmó que la UNE pidió su apoyo dos veces; agregó que Morales nunca lo hizo. Aparentemente, sucedió lo mismo con los otros once partidos, algunos de ellos sí dieron su apoyo a Sandra Torres. Es más que evidente que ese apoyo de nada sirvió.
 
Dogma 9: Los alcaldes ganadores ostentan el liderazgo de sus comunidades y son capaces de movilizar a los pobladores para que apoyen al candidato que les indiquen. Poco antes de la elección, un periódico mostraba a una Sandra triunfal con unos 250 alcaldes recién electos a quienes había logrado concitar con la ayuda de su hermana Gloria. El triunfo de Jimmy Morales, como todos sabemos, fue aplastante en contra suya.
 
Conclusión 1: Los partidos políticos de Guatemala son agrupaciones que cumplen los requisitos exigidos por una ley sumamente cuestionada. Esto, y únicamente esto, les permite, con exclusividad, proponer candidatos a los cargos de elección popular cada cuatro años. Son como los cascarones que guardan algunas familias de Mazatenango y que sacan para el carnaval. Los pintan con colores exuberantes para hacerlos verse atractivos y les ponen pedacitos de papel adentro. Pero en su esencia, son lo que antes fueron, cascarones vacíos.
 
Conclusión 2: No hay líderes en el país capaces de conducir a las multitudes hacia un mejor destino nacional. Lo que conocemos con ese nombre, son personas capaces de conseguir que un grupo de electores los privilegie con su voto antes que otorgarlo a otro candidato. El suyo es, en el mejor de los casos un liderazgo electoral que los identifica como “menos peores” en una elección.
 
Conclusión 3: Los electores no son robots manipulables por los políticos. La gente toma sus propias decisiones y lo hace con razonable independencia de la publicidad y del mercadeo político. La selección del señor Morales posiblemente se hizo  por creer que se trata de una persona honrada y más que eso, por pensar que la señora Torres no lo es.
 
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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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