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Teorema

El gobierno de los notables
Fecha de Publicación: 01/10/2015
Tema: Notables
 
 
Este artículo es una adaptación de otros previos del mismo autor, publicados principalmente en 2000 y 2001 en elPeriódico.
 
Percibo como Notable a una persona ya entrada en años. A alguien que se distingue de los demás, porque ha conseguido preservar y magnificar la dignidad de que fue investido al nacer y se sabe miembro de la familia humana. Que se conduele con el dolor de los demás. Que se rebela ante la tortura, el trato cruel, inhumano o degradante infringido a otros.
 
Uno que jamás olvida que la autoridad del poder público deviene de la voluntad del pueblo. Siempre lo tiene presente, ya sea como gobernante o como gobernado. El hombre notable, no tiene nada que ocultar. Posee una amplia trayectoria de honradez, espíritu de ayuda e identificación con la nación. Se sabe parte de su pueblo.
 
Es un hombre que ha tenido éxito en todos los órdenes de su vida. Es querido y aceptado en diferentes círculos sociales. La gente suele sentirse cómoda a su lado. Aun los guatemaltecos, un tanto retrecheros para admirar a otros, guardamos hacia ellos una franca simpatía.
 
Ser Notable significa tener plena conciencia de que se posee esa condición y la certeza de que sólo actuando de manera incorrecta la puede perder. Quien no lo entienda así, podrá tener prestigio, pero difícilmente será Notable.
 
Entonces, los notables están allí y es posible identificarlos. Pero los proyectos del ahora candidato Morales, van más lejos. Se propone invitarlos para que participen activamente en su gobierno. Uno podría pensar, poniéndose en sus zapatos, que participar en el gobierno podría temer que haya daño en su posición personal dentro de su comunidad. Otros podrán recelar que se les pudiera vincular al partido FCN y a quienes lo formaron originalmente. Alguno dirá que su prestigio proviene de varias generaciones atrás y debe preservarlo para sus descendientes, que no tiene derecho a exponerlo.
 
Otros razonarán, al menos en su interior, que su reputación, es su principal patrimonio. Que el prestigio que tanto trabajo y tiempo les ha costado cuidar no debe comprometerse. Que si algo sale mal, perderá parte de ese prestigio y si todo sale bien, no habrá ganado nada.
 
Pero un verdadero Ciudadano Notable no se distingue sólo por el prestigio que le dio esa calidad. Sabe que tiene la capacidad de honrar aquellos proyectos donde participe. Su autoconfianza le lleva a pensar que, de haber estado presente, la misma Baldetti habría actuado con honradez e integridad plena. Y que, de no haber sido así, habría sido el primero en denunciarla públicamente. Por eso, un Ciudadano Notable, cuando el bienestar de la Nación lo exige, siempre estará dispuesto a exponer esa condición y lo que conlleva.
 
Se incurre en grave error al pensar que un Notable, por el hecho de serlo, es alguien que debe actuar sin remuneración. De ser así, quedarían excluidos de tal condición aquellos que deben proveer su sustento o que tienen compromisos que cumplir. Los notables, no deben dedicar su tiempo y esfuerzo sin recibir honorarios. No deben desatender otras actividades remuneradas e incurrir en innecesario sacrificio personal. El trabajo, todo trabajo, debe ser remunerado, como ordena nuestra Constitución (Artículo 102).
 
Creo que ahora, en estos momentos que podrían ser cruciales para el futuro de nuestro país, a ellos corresponde desarrollar una delicada misión. Quizá la más sublime que la Patria pueda confiar a sus hijos. Pienso que la renovación de la confianza y el apoyo popular que conlleva, dependerá en gran medida de ellos. Con ese respaldo, el gobierno de Morales podrá construir la República que la Constitución ordena.
 
En el fondo, el caos nacional de hoy, de siempre, sucede por la falta de credibilidad y confianza en nuestras instituciones. Los ciudadanos recelamos profundamente de las autoridades y tenemos buenas razones para hacerlo. Durante muchos años, todo lo que han hecho o dicho los gobernantes, ha merecido nuestro temor y aprensión. Sirvan como ejemplo las sorpresas muchas veces recibidas al regresar del asueto de Semana Santa. Aprendimos a vivir con inseguridad.
 
El gobierno de Morales, al menos en su inicio, seguirá recibiendo el recelo y falta de credibilidad que ya se está empezando a manifestar en el gobierno de Maldonado. Creo que sólo el prestigio de los notables podría recuperar esas condiciones, indispensables para gobernar.
 
Un Gobierno de Notables se ajusta perfectamente a nuestra cultura, fuertemente influenciada por convicciones indígenas. Nuestra civilización originaria, rinde tributo permanente a la sabiduría de los ancianos. Considera que las decisiones más importantes que afectan a sus familias y a su comunidad deben quedar en manos de los hombres más viejos y sabios de su sociedad. Creo que la población en general tendrá una gran aceptación por un Gobierno de Notables.
 
Pero ¿qué significa un Gobierno de Notables? ¿Cuál es el papel que ellos deben desempeñar? Obviamente, no figurarán como ministros, viceministros, presidentes o gerentes de las instituciones estatales. Ese no es el rol que les corresponde. Para el conflictivo cargo de Ministro de Salud, Maldonado no escogió a un Notable sino a un político hábil, uno con la escuela del Congreso y del Ejecutivo, a la vieja usanza. Maldonado sabe que carece de tiempo para cambiar la forma de gobernar. Personalmente, no puedo imaginar a un Notable discutiendo con Luis Lara o a otro haciéndolo con Joviel Acevedo.
 
El papel de los notables es otro, tiene que ver con discutir con otros igualmente notables los problemas, analizarlos, buscar y aconsejar al ejecutivo que deba realizarlas. Para explicarlo mejor, quisiera pedirles imaginar la siguiente situación: Jimmy Morales ha asumido la presidencia de la República. En la semana siguiente, convoca a 35 Hombres Notables a casa presidencial. Cuando ya ellos están instalados entra el Presidente Morales y los saluda a todos, uno por uno, presentándose por su nombre. Después, son invitados a sentarse. Morales ocupa el podio, sobre una tarima frente a las butacas y desde allí dice:
 
Quiero agradecer la presencia en esta sala, de las treinta y cinco personas más distinguidas de nuestro país. Son distinguidos porque la población así lo reconoce. Su prestigio lo ha formado cada quien, en todos y cada uno de sus actos de vida. La gente sabe que son personas de bien. Los identifica como los hombres y mujeres notables de Guatemala. Además, tienen un coeficiente intelectual particularmente alto, o una vasta formación académica, o una demostrada capacidad empresarial; son reconocidos por su patriotismo y su esmero en hacer del nuestro, un gran país. En otras palabras, en esta sala posiblemente están las treinta y cinco personas más honorables, brillantes y capaces de Guatemala. Hombres creativos, con un enorme sentido práctico, una imaginación sin ataduras, libres pensadores...
 
Les he pedido venir, para comunicarles un gran proyecto nacional: estoy empeñado en conseguir que al término de mi mandato, el Estado de Guatemala sea capaz de garantizar el bienestar de los habitantes. Para eso, es necesario redefinir la forma de dirigir el gobierno. No debo ser yo, el político triunfador, sino ustedes, los hombres sabios y capaces, quienes se conviertan en artífices del futuro de nuestro país. Sé que mi inteligencia difícilmente iguala a la de ustedes. Sé que mi conocimiento sobre los diversos temas del Estado es inferior al que ustedes tienen. También sé, que tengo por delante una tarea superior a mis fuerzas, a mi conocimiento, a mis habilidades... pero no a mi empeño ni a mi compromiso con la nación. Aunque tengo pocas virtudes, dentro de ellas está la de reconocer mis limitaciones, la de saber pedir ayuda, la de amar a mi Patria y la de actuar sin complejos ante un grupo tan selecto como este.
 
Me propongo gobernar desde siete frentes organizacionales, que serán atendidos por igual número de consejos. Los primeros cinco se encargarán respectivamente de la salud, la educación, la seguridad, las obras públicas y las relaciones exteriores. El sexto consejo, estará a cargo de la relación entre el Ejecutivo y los otros dos organismos del Estado, las iglesias, los sindicatos, el CACIF, la sociedad civil, la prensa y los gobiernos municipales. El último consejo atenderá la deuda pública, la legislación económica, la minería, la generación de energía eléctrica, los carteles, los monopolios privados y estatales, la banca y los asuntos ecológicos y del medio ambiente.
 
Cada consejo estará formado por cinco notables. Además, considerando que no debíamos desperdiciar esta oportunidad para hacer escuela, en cada uno habrá un joven que será sustituido anualmente. Él, será escogido entre los recién graduados de las universidades del país, por haber sido el mejor estudiante, por tener un coeficiente intelectual muy alto o por ser un líder estudiantil orientado hacia el bien. También estaremos el Ministro correspondiente y yo, uno actuando como secretario y el otro presidiéndolo. El joven participará con voz pero sin voto.
 
El Vicepresidente se encargará de los ministerios de trabajo, economía, agricultura y el de cultura y deportes. Atenderá los sucesos diarios como las manifestaciones y las inauguraciones. Pondrá medallas y desarrollará otras importantes actividades protocolarias. En otras palabras, el Vice estará a cargo del día a día, de apagar los fuegos y de otras funciones del gobierno. Nosotros, desde los siete consejos, sin descuidar los acontecimientos urgentes y la forma de resolverlos, tendremos que ver con el futuro, estaremos a cargo de construir La República de Guatemala, conforme lo ordena la Constitución.
 
Cada consejo se reunirá en horas de la tarde, una vez por semana. El Presidente participará en los debates, bajo las mismas condiciones que los notables. Así, la decisión final de cada reunión quedará en manos de ustedes. El Presidente será, a través del Ministro y demás órganos del Estado, el ejecutor de lo que el consejo decida. Aunque como Presidente de la República, seguiré siendo el único responsable formal ante la ciudadanía, será el consejo quien comunique al público las decisiones tomadas e informe lo concerniente a su ramo. Como Presidente tendré una agenda pública reducida. Daré muy pocas conferencias de prensa al año y en ningún caso expondré mi imagen como Presidente, porque entiendo que soy el símbolo de la unidad nacional.
 
En nombre de Guatemala, les suplico aceptar mi propuesta y firmar el documento que la formaliza, y que dice así: Dado en la ciudad de Guatemala, a los diez y ocho días del mes de enero de dos mil dieciséis...
 
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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 73 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería el&eacu
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