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Teorema

La anulación
Fecha de Publicación: 21/05/2013
Tema: Justicia

 

Ayer, cuando el sol ya había languidecido, la Corte de Constitucionalidad —CC— declaró con lugar el ocurso de queja promovido por José Efraín Ríos Montt —RM. La Sala Tercera de la Corte de Apelaciones constituida en Tribunal de Amparo, había incumplido las normas del debido proceso al desestimar la recusación en su contra y la suspensión del debate ordenada por los magistrados de la Sala.

 

En otras palabras, la señora Barrios había entrado en rebeldía y sobre esa base, la CC otorgó el amparo solicitado a RM, anulando todo lo actuado por la juez Barrios y los integrantes del Tribunal, del 19 de abril a la fecha.

 

La decisión de la CC debió ser sumamente compleja por la enorme presión ejercida sobre ella desde el pasado 11 de Mayo, cuando fueran anunciadas las acciones legales en contra de la sentencia de culpabilidad para RM. Organismos de derechos humanos, la prensa nacional e internacional, mayoritariamente de izquierda, embajadores de varios países representados en Guatemala y cerca de la mitad de la población guatemalteca (así lo estableció una encuesta virtual hecha por el diario elPeriódico), esperaban que el fallo condenatorio se mantuviera inalterable.

 

Entiendo que la CC estuvo analizando, deliberando, discutiendo…, al respecto durante varios días, incluidos los del fin de semana, hasta alcanzar una resolución. Esto se refleja en la falta de unidad de sus integrantes al momento de determinar lo conducente. Creo que su decisión abre la esperanza de un juicio justo. Uno donde los derechos del acusado sean respetados. Uno que sea conducido, como dicen los abogados, dentro de los lineamientos del “debido proceso”.

 

Porque a nadie escapa, al menos dentro de Guatemala, que el juicio anterior estuvo plagado de vicios, injusticias y actos que no debieron hacer presencia en un proceso de esa importancia; dentro de ningún proceso, en realidad. Fue el desorden, obcecación y parcialidad de la juez Barrios, lo que generó, en primer lugar, el fracaso del proceso; la sensación de injusticia prevaleció desde el principio. Su personalidad y formación ética estuvieron muy lejos de lo que se requería para desempeñar el importantísimo papel que le asignaron. Posiblemente ella esté calificada para manejar un juicio de disputa entre dos vendedores de un mercado, pero no más que eso.

 

No fue la juez la única culpable del bajísimo nivel que tuvo el juicio. También los abogados de la defensa, en particular el señor García Gudiel, tuvieron un penoso papel. Acaso el suyo fue deliberado, formando parte de una estrategia perversa. Los demás abogados de RM también tienen responsabilidad porque en vez de oponerse, apoyaron acciones de irrespeto a una Corte. Póngase usted en el papel del acusado cuando el abogado líder amenazó a la juez con no descansar hasta verla en prisión. ¿Verdad que usted también habría sentido que se le erizaba la piel?

 

Prácticamente todos quienes seguíamos el juicio a través de los medios, estuvimos de acuerdo con que la mejor defensa fue la que hizo el propio acusado en la única intervención que tuvo. Su discurso fue elegante, respetuoso, conmovedor, de mucha altura. Así debió ser toda la defensa, así debió ser el juicio. Eso, pese a que la juez le prohibió utilizar ningún documento escrito. Lo forzó a referir fechas, cifras, datos y otros elementos de memoria. El mes entrante el general estará cumpliendo 87 años, así que obligarle a usar así su memoria, únicamente puede calificarse como un acto abusivo en extremo.

 

Los grupos de derechos humanos, como Amnistía Internacional, reaccionaron como era de esperarse, dijeron que la decisión de la CC constituye una afrenta al dolor de las víctimas. Incluso afirmaron que no reconocen la conclusión de la CC ¿Pero quién se creen ellos que son? La prensa local recoge reacciones semejantes. Como el fallo sucedió anoche cuando ya había oscurecido, las fotografías que presenta la prensa local necesariamente corresponden a fechas anteriores, pero dan a entender que se trata de reacciones inmediatas. Los medios televisados entrevistan casi exclusivamente a gente de izquierda, quienes van a responder en contra del fallo de la CC. Me di a la tarea de revisar, por la Internet, la primera página de todos los periódicos de la prensa americana (norte, centro, sur y caribe) así como de los países europeos y no encontré ninguna referencia a la decisión de la CC anoche. Tal vez lo hicieron en páginas interiores, con notas cortas.

 

El problema de fondo, lo que urge resolver es la búsqueda de Justicia y la forma de institucionalizarla. Una Justicia, hasta hoy perdida dentro de la mayor precariedad. El rechazo al linchamiento conducido por la juez Barrios y el repudio a la injusticia de que el acusado era objeto, fueron interpretados por la parte acusadora, sus adherentes y simpatizantes como formas de apoyo al anciano General. Creo que no es así, que nunca fue así. El bienestar de RM es un asunto que compete a él, a sus parientes y amigos cercanos, no al pueblo de Guatemala. Lo que buscamos es Justicia, no impunidad ni prebendas.

 

Por eso esta nota tiene la intención de solicitar a la Corte Suprema de Justicia, integrar un tribunal con sus mejores jueces, con los más “planchados”. Con hombres y mujeres íntegros, con juzgadores que hayan demostrado plenamente su amor a la justicia, a la verdad, a Guatemala. Estoy completamente seguro que entre los jueces del sistema, más de uno tiene esas características. Podrían estar asignados a otras instancias; si ese fuera el caso, por favor cámbienlos. No se necesita que sean expertos, pero sí que tengan autoridad, que amen la ley y crean en ella, que sean imparciales, que no se dejen influenciar por nadie…,

 

También deseo solicitar a Ríos Montt y a su hija, que por el bien de nuestro país, seleccionen abogados serios para hacerse cargo de la defensa. Que prescindan de aquellos que pretenden desarrollar su defensa por medio de artimañas. Es un asunto Nacional y el señor Ríos siempre mostró especial celo para lo que tiene que ver con la Patria ¿Por qué cambiarlo ahora, en esta particular etapa de su vida? Si una defensa de altura presenta sus razones frente a un juez digno ¿por qué habría de recurrir a güizachadas, porqué ser menos, en términos de dignidad?

 

A la señora fiscal general, no hay mucho que solicitarle. Ella camina con una agenda propia, sus intereses son políticos, generalmente ajenos a los intereses nacionales Acaso es posible exigirle que abandone los contubernios que ha venido desarrollando con la comunidad internacional y con los países ¿amigos?  

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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