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Teorema

El dream team
Fecha de Publicación: 25/08/2015
Tema: Gobierno
Mis disculpas por titular este artículo en inglés. Me pareció que “El equipo soñado” o aun peor, “El equipo de ensueño” sonaba un tanto bobalicón.
 
Sucedió hace ya muchos años. Me encontraba en una cafetería esperando a una persona que nunca llegó. Los ocupantes de la mesa al lado empezaron a discutir sobre cómo debía integrarse la selección nacional de fútbol para que fuera exitosa. Era imposible no escuchar lo que decían. Me impresionó que supieran tanto de ese deporte, de los jugadores, de fechas, de partidos jugados…
 
Después de una compleja argumentación terminaron poniéndose de acuerdo con que lo peor sería que la federación los escogiera. Dijeron que otorgar cuotas a los clubes también era una pésima forma de integrarla. Coincidieron en nombramientos directos como la mejor forma de hacerlo. El público también podría proponer, pero su papel principal sería decidir entre los propuestos, quien era mejor portero, el mejor defensa central…
 
Así, a la selección entrarían sólo los mejores de acuerdo con el conocimiento popular. Si había algún goleador en una aldea remota, que fuera superior pero que nadie lo conociera, pués se lo perderían, asegurando quedarse con el segundo mejor. Estaban convencidos de que, procediendo de esa manera, la selección sería la mejor que pudiera formarse con los jugadores que tenemos. Finalmente se enfrascaron en una larga discusión sobre los nombres que debían ser analizados para cada puesto.
 
Siguió una danza de nombres que no conocía, me aburrió y me fui. Pero el fondo de la discusión siguió dando vueltas y quedó conmigo. Tomar sólo a los mejores y que el público se convirtiera en juez, tenía mucho sentido. Los propuestos tendrían que ser conocido y gozar de magnífica reputación. Me pregunté ¿cuál sería el resultado de aplicar la misma estrategia en la formación de un gobierno? ¿Se obtendría un régimen capaz de sacar adelante al país?
 
Suele ser el candidato ganador quien enfrenta el problema de seleccionar a sus colaboradores. Desarrolla esa tarea entre el balotaje y la toma de posesión. Se necesita de unas mil personas para llenar los cuadros directivos del Estado y sus instituciones. Los partidos están organizados para hacer ganar elecciones, no para gobernar. Todo eso es nuevo.
 
El presidente electo se ve asediado por quienes buscan ocupar los puestos más importantes, muchas veces sin tener credencial alguna para tal aspiración. Miembros del partido, financistas, grupos de presión, la “sociedad civil” y otros sectores quieren estar representados en el nuevo gobierno. Son los dirigentes o alguien que en nombre suyo vigile sus intereses. Algunas organizaciones, como el CACIF o los sindicatos, siempre han tenido una o más plazas aseguradas.
 
El inminente mandatario sabe que la mayor parte de los nombres propuestos harán fracasar su gobierno. Muchas veces se trata de personas con ninguna capacidad, cero conocimientos, y reputación que causa terror. Así debió suceder cuando Ángel González impuso a su cuñado Luis Rabbé para el MICIVI en el gobierno de Portillo.
 
Aún peor es el escenario cuando el desprestigiado sector político habla de crear un gobierno de unidad nacional. En este modelo, el partido ganado otorga cuotas de poder a otros partidos. En el fondo, están visualizando Estado como un botín que comparten con otros dirigentes. Una forma extrema de tal gobierno, estaría formada exclusivamente por lo más emblemático de nuestra política criolla.
 
En una selección así, necesariamente participaría Cerezo, Serrano, Portillo, Reyes, Baldetti, Pérez, Rigoberta, Helen, Colom, Sandoval, Cabrera, Estrada, Berger, Acisclo, Cabrera, Rodil… Cada quien aportaría la experiencia y conocimientos adquiridos durante su gestión. También figuraría, Baldizón, Rabbé, Gudy, Taracena, Chinchilla Vega, Crespo, Villate y otros padres de la patria.
 
¿Qué piensa usted? ¿Cuál sería el resultado de un gobierno así formado? ¿Verdad que hiela la sangre en las venas?
 
La selección de los mejores y proponerlos al escrutinio de la población a través de la prensa es una alternativa que promete funcionar no solo en el fútbol sino también en la formación de un buen gobierno. Hace unos dos meses solicité a los lectores de Pi, nominar personas honorables para un importante cargo público. Después publiqué los resultados http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=589. Reproduzco los nominados de entonces. Esa es la calidad de ciudadanos es la que podríamos ver en un Dream team:
 

Alberto Fuentes Knight, Arabella Castro, Carlos Enrique Zúñiga, Carolina Roca, Catalina Soberanis, Eduardo Mayora, Eduardo Stein, Eduardo Süger, Enrique Godoy, Estuardo Zapeta, Francisco Arredondo, Gustavo Porras, Hugo Maúl Figueroa, Jorge Canale, José Rubén Zamora, Luis Flores Asturias, Manuel Villacorta, M. Antonieta del Cid de Bonilla, María del Carmen Aceña, Mario Fuentes Destarac, Marta Altolaguirre, Óscar Clemente Marroquín, Ricardo Castillo Sinibaldi, Ricardo Flores Asturias, Ricardo Sagastume, Richard Aitkenhead, Roberto Molina Barreto, Susana Barrios Beltranena, Sylvia Gereda, Tulio García. 

 
¿Verdad que la sola idea de gente así formando gobierno, causa entusiasmo? ¿Verdad que alcanzamos a ver la gigantesca, la abismal diferencia con el equipo de los políticos?
 
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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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