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Invitado de honor

Manuel Villacorta: Seis razones para no votar
Fecha de Publicación: 20/08/2015
Tema: Política
Manuel R. Villacorta O. www.manuelvillacortaguatemala.blogspot.com es un académico con un doctorado en Sociología Política obtenido en la Universidad Pontificia de Salamanca, España, con Summa Cum Laude. Ha sido profesor en temas de su especialidad en la USAC, la URL y la UFM. Ha publicado varios libros y ensayos. No lo conozco personalmente pero en fechas recientes hemos intercambiado correos. Creo que se trata de una persona con intereses ciudadanos valioso y auténticos, de un político fuerte que se desarrolla al margen de los partidos políticos. Entiendo que si se le buscara ubicar dentro de un espectro derecha – izquierda, se le encontraría cerca del centro, en el lado izquierdo. Ayer recibí el artículo suyo que reproduzco abajo. No comparto su punto vista sobre ausentismo en las urnas. Pero sus razones sin ninguna duda, enriquecen la discusión. J. Fernando García Molina
 
Más allá del daño terrible que nos han provocado los politiqueros, hoy persiste una duda que rebota en la opinión pública: ¿Votar? ¿No votar? o ¿Votar nulo? Miles de personas se preguntan qué hacer. Han transcurrido 29 años desde que formalmente retornamos a la presunta democracia. Ha desfilado la más dantesca gama de politiqueros, identificados todos por la corrupción, la irresponsabilidad y la incapacidad de manejar el aparato público.
 
Por otra parte, las elecciones en cualquier lugar normal del mundo, son la esperanza, la alternativa, la posibilidad latente de salir de lo malo para elegir algo mejor. Pero acá no, las elecciones se darán para salir de lo malo y tener que elegir algo mucho peor.
 
Lo resumo en dos aspectos. Si yo no acudo a los centros de votación, estoy enviando un mensaje clarísimo: no creo en absoluto en ese sarcástico ritual electoral. Si yo acudo a los centros de votación, voto por algún candidato o voto nulo, estoy enviando el mensaje de que si creo en el proceso electoral. Si voto por algún candidato demostraré que creo y acepto el modelo político de Guatemala. Si votase nulo, estaría expresando que soy un ciudadano consecuente con la liturgia electoral, pero al no haber un candidato idóneo, prefiero darle un valor cero a mi voto. Quien crea que este sistema aun funciona y pueda rescatarse, entonces tiene dos opciones: votar por un candidato o votar nulo. Es una decisión muy personal. Yo la respeto.
 
Pero yo voy por otra ruta. Para mi este sistema fracasó, no da para más, sólo es útil a las mafias que encontraron con éxito, la forma de legitimarse en el poder cada cuatro años para apropiarse de los recursos del pueblo. En lo personal me agradaría mucho que este 6 de septiembre, las tomas terrestres y aéreas de los centros de votación revelaran que nadie se hizo presente. De ser así: ¿Qué pasará entonces el día siguiente? ¿Qué hará el TSE? ¿Qué harán los politiqueros? ¿Qué harán las cámaras empresariales? ¿Qué harán los medios de comunicación comprometidos con las nefastas oligarquías políticas del país? Tendrán que enfrentar lo que no quisieron enfrentar en su momento: la instalación de un gobierno transitorio y proceder con las reformas estructurales que el sistema necesita.
 
Mis razones para no votar: 1. A más de un millón de jóvenes mayores de edad no se les empadronó. 2. A más de 600 mil compatriotas en el exterior se les robó el derecho a votar. 3. El 80% de los actuales diputados y alcaldes están prestos para ser reelegidos nuevamente. Seguiremos con lo mismo. 4. El 90% de financiamiento a los partidos está condicionado a ser restituido en forma de negocios turbios. 5. Ningún candidato nos ha explicado cómo va a erradicar la desnutrición infantil, como va a combatir al crimen organizado y las extorsiones, como va a fortalecer la seguridad y la justicia, como, nos va a devolver la dignidad nacional.
 
6. Porque los politiqueros ya se están reuniendo en secreto, para distribuirse el gobierno en alianzas de segunda vuelta.
 
Por eso yo, con decisión, lo afirmo y lo confirmo: No me presto a esta farsa. Yo… ¡No voto!