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Teorema

La Revolución
Fecha de Publicación: 19/08/2015
Tema: Gobierno
¿Cuál es el concepto moderno del término Revolución? ¿Cómo la visualizan los europeos y americanos de hoy? ¿Es acaso una noción asociada a los regímenes militares bestiales que estigmatizaron a países como el nuestro? ¿Es la Revolución un acto en contra de la democracia? o, por lo contrario, ¿es una expresión suya?
 
Las enciclopedias son fundamentales para la difusión de conceptos dentro de la gente educada. Así que, para responder esas interrogantes, examiné cuatro enciclopedias electrónicas y un documento similar.
 
Para mi sorpresa, lo que encontré fue criterios que bien habrían podido servir para escribir una apología de las revoluciones. El término es tratado con respeto, admiración y, según me pareció, con un dejo de romanticismo. Posiblemente se trata del aprecio de las naciones ahora desarrolladas por sus revoluciones y los héroes que forjaron su historia.
 
Elementos comunes encontrados en esos documentos fueron: Es un cambio fundamental en la constitución interna de un país, llevado a término por sus habitantes. El elemento clave de una revolución es su propósito, la transformación que busca realizar.
 
Se trata de un cambio de régimen en un país, que dará lugar a una reconstitución importante del orden político, social y económico.
 
La Revolución es la opción política extrema de la población disidente. El camino que se adopta cuando intentos moderados dentro del marco legal para conseguir reformas han fracasado. ¿Verdad que lo anterior se ajusta demasiado a nuestro hoy y ahora?
 
El más negativo de los comentarios dice: Muchas veces las revoluciones han reemplazado a un demonio por otro. En vez de cambios todo queda en recriminaciones fuertes; falsos líderes se han impuesto y la revolución ha traicionado a la gente. Esas desviaciones a menudo condujeron a contrarrevoluciones.
 
Las enciclopedias distinguen claramente entre Revolución y Golpe de Estado. Dicen que este último, generalmente se refiere a una vulgar acción militar por medio de la cual un grupo reducido de individuos asalta violentamente el poder, en beneficio de sus cabecillas. El golpe de estado rara vez causa cambios profundos o de duración permanente en el sistema social del país.
 
Cito dos párrafos que me parecieron particularmente interesantes:
 
Aun cuando hayan sido formadas por minorías políticas, las revoluciones generalmente reflejan un clima generalizado de descontento popular.
 
Las sociedades modernas deben mucho a las revoluciones desarrolladas en contra de gobiernos represivos, de condiciones económicas restrictivas, de estancamiento o de divisiones rígidas en las clases sociales.
 
Encontré que prácticamente todos los textos, asocian el término revolución con las revoluciones norteamericana, inglesa, francesa y rusa. A través de enlaces con ellas, sugieren su lectura para comprender mejor el verdadero significado del término.
 
De mi parte quisiera agregar a los comentarios anteriores que la Revolución es el acto más sublime de una nación. Una expresión profundamente democrática de ciudadanos que se rebelan ante un estado de cosas que los condena a vivir pobres, ignorantes y sin la esperanza de que sus descendientes puedan llegar a ser lo que realmente son.
 
Al sacar a la luz su predisposición a la acción, la población manifiesta su decisión de retirar de la clase históricamente gobernante, el derecho de decidir sobre el porvenir nacional.
 
Visualizo, entonces, la Revolución como un acto por medio del cual, en su fase inicial, una porción importante de la población se manifiesta en contra del régimen establecido y le exige resignar a favor del grupo de ciudadanos que representa al movimiento revolucionario y que cuenta con una estrategia que permite visualizar cambios profundos, positivos, permanentes y de amplia significación política para la nación.
 
La población educada de Guatemala es profundamente pacifista. Así, el reto consiste en realizar la revolución sin violencia, sin armas. La renuncia de Otto Pérez habría permitido algo así. En breve: Alejandro Maldonado se habría convertido en Presidente y Ricardo Castillo Sinibaldi, Carlos Páiz Andrade o alguien con un perfil de Ciudadano Notable, como el de ellos, habría asumido como Vicepresidente.
 
Entendiendo lo inmenso de la tarea, habrían convocado a una Consulta popular en la que pedirían al pueblo soberano, su autorización para llevar a juicio a todos los diputados y magistrados actuales, así como a los principales funcionarios de la administración pública, responsabilizándolos por el profundo deterioro del Estado de Guatemala.
 
De haber recibido un voto contundentemente favorable, sustituirían a los actuales funcionarios con ciudadanos que reunieran bien demostrados méritos en su conocimiento, experiencia, capacidad, idoneidad y total ausencia de sospecha sobre su honradez. El objetivo: Erradicar la corrupción del Estado, convirtiéndolo en uno eficiente, reducido en su tamaño, ampliado en su calidad y subordinado al poder ciudadano. Posiblemente propondrían una fecha límite para alcanzar tal cometido, quizá un año. Si se garantiza un absoluto respeto a la independencia de poderes (recordar que nunca lo hemos tenido), el plazo sería mayor. 
 
Otto Pérez negó esa posibilidad al pueblo de Guatemala. Pero nada impide que el ganador de las elecciones (si no fuera ninguno de los punteros en las encuestas) proceda de manera semejante. Aunque con mucha timidez e intenciones que podrían ser electoreras, Lizardo Sosa y García Lara, han insinuado algo parecido. Tengo buenas razones para confiar en los candidatos pero no, ninguna, en el partido que representan ni en su camarilla dirigente. Mucho menos, en el exconvicto y exprófugo de la justicia que los apadrina.
 
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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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