ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Reflexión

Convicción, liderazgo y acción
Fecha de Publicación: 07/07/2015
Tema: Construir el Estado

 

Hoy, finalmente contamos con un respaldo fundamental para la depuración institucional

 

 

Una de las razones en la transformación que se perfila para Guatemala en los últimos meses, es en esencia, la convicción, el liderazgo y la dinámica promovida desde la CICIG y el accionar conjuntamente con el Ministerio Publico.

 

Es un hecho que aquí la conciencia ciudadana ya no se quedará dormida y que hoy tenemos un respaldo fundamental para la depuración institucional. 

 

En ese sentido el rol determinante que ha jugado el actual comisionado de la CICIG, el abogado Iván Velásquez, ha marcado la gran diferencia de resultados entre los logros de una autoridad que tiene liderazgo y convicción por oposición a aquellos otros, que como se ha generalizado en nuestro país, se limitan a cumplir con lo más elemental, priorizando su estabilidad y acomodándose a la exigencia de los poderes de facto que prevalecen.

 

El actual Comisionado Velásquez por su parte, ha mostrado capacidad y convicción al movilizar al Ministerio Público a través de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), para dar prioridad a las denuncias y evidencias que resultan cruciales y que requieren atención inmediata para retomar la gobernabilidad y el progreso del país, aun cuando la limitación de recursos obligue a proceder de forma gradual.

 

Imaginemos cómo sería Guatemala hoy, si tan sólo los/las fiscales generales anteriores hubieran rechazado los condicionantes que les impusieron los partidos dominantes a cambio de ser electos a ese importante cargo.

 

Si a diferencia de lo que hemos visto, hubieran actuado con independencia y manifiesta responsabilidad, no centrándose solo en los hechos de un conflictivo pasado sino priorizando la atención a la conducta ilegal presente y la delincuencia común e institucional, que tanto daña a la población.

 

Imaginemos cómo estaría Guatemala si la perversidad delictiva en los órganos del Estado no se hubiera alimentado ni nos hubiera llevado al desastre que hoy se enfrenta. 

 

Imaginemos, los niveles que podría haber alcanzado nuestro país, con un sistema de justicia independiente, que a semejanza de lo que hoy impulsa CICIG, fuera presidido por autoridades responsables y comprometidas con la función que juraron cumplir;

 

Imaginemos un sistema eficiente para frenar y sancionar los hechos delictivos, especialmente atendiendo y persiguiendo el incumplimiento de deberes y los delitos cometidos por las autoridades en los tres organismos del Estado y la presencia de funcionarios que se negaran a silenciar la corrupción interna de cada institución.

 

Pero esa falta de compromiso con los propios valores, el silencio, la tolerancia y esa falta de convicción para actuar de conformidad con sus obligaciones, es lo que creó las condiciones para que hoy un profesional extranjero, comprometido precisamente con el objetivo de su mandato, se decidiera a enfrentar y romper ese círculo de corrupción y criminalidad institucional que ahorca a los guatemaltecos.

 

Porque cuando la mayoría de funcionarios que presumiblemente debían responder a las obligaciones formalmente asumidas se plegaron a la inacción ante las constantes evidencias de incumplimiento de deberes y actos de corrupción de buena parte de los órganos designados para fiscalizar, investigar y accionar penalmente contra las falsedades, los fraudes, robos, abusos, etc. pusieron la mesa y el banquete para alimentar la corrupción y la perversión del Estado.

 

La explicación es obvia.  Quienes han sido ungidos a los principales cargos de elección, lograron su confirmación al sujetarse a las condiciones que les habían impuesto sus “padrinos” (partidos políticos y operadores) y se plegaron a lo largo de su gestión a la voluntad de las mafias políticas abriendo así las puertas a la enfermedad infecciosa que hoy padecemos. 

 

Muchos de ellos, demasiados, ajenos a principios fundamentales de una conducta ética, se sometieron así a los poderosos a cambio de algún beneficio económico.  No tuvieron carácter para rechazar aquellos condicionamientos, y por su lado las minorías que eludieron la contaminación, tampoco tuvieron la entereza de denunciar y/o renunciar, destapando así la olla de grillos.

 

De allí que hoy finalmente, un profesional extranjero, jefe de la CICIG, de manera independiente, con seriedad, imparcialidad y decisión, a diferencia de sus antecesores, sí haya adoptado el desafío de su cargo, privilegiando el enfrentamiento a toda la masa delictiva que ha controlado los organismos del Estado. 

 

La realidad es que si no hubiera un Comisionado con el liderazgo que ha mostrado el abogado Velásquez, seguiríamos como estábamos; persiguiendo uno que otro “caso de alto impacto”, centrado más en temas ideológicos, y nada de acción en relación a las conductas perversas que han venido destruyendo al país desde años atrás.

 

Es un hecho que al fin y por primera vez en varias décadas, contamos con el desempeño de un liderazgo objetivo y consciente, que ubica acertadamente las prioridades, sopesando los costos y beneficios para el país de las acciones atendidas.

 

¿Podrán los guatemaltecos honorables y capaces, asumir ese liderazgo dirigido a alcanzar los propósitos de nuestro sistema republicano, democrático y representativo?

 

 

 
 
   
Powered by NeBSGT