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Reflexión

No pospongamos la recuperación
Fecha de Publicación: 30/06/2015
Tema: Política
Los riesgos de no salir a flote, de hundirnos en los próximos cuatro años son demasiado altos.
 
Es evidente el sentimiento de rechazo y frustración hacia los funcionarios públicos, empezando por el Presidente de la República, ex Vicepresidenta, la gran mayoría de diputados y las cúpulas de un sistema de justicia que han traicionado su juramento y compromisos institucionales.
 
La abundante conducta delictiva, los asesinatos diarios y los casos de corrupción que han sido expuestos, solo confirman la necesidad de poner un ¡hasta aquí! a la presencia de personajes que de continuar en el poder, solo destruirán más las oportunidades del país, afectando a todos sus ciudadanos.
 
La evidencia mostrada en la investigación sobre contrataciones fantasmas en el Congreso vinculando al ex presidente Pedro Muadi, da el banderazo para que los guatemaltecos nos resistamos a la imposición de otros cuatro años de perversión y vulneración a nuestros derechos.
 
Porque es de todos conocida la secuela de manoseos corruptos dentro del Congreso, tanto por la mayoría de sus presidentes, incluyendo al actual, como por la mayoría de diputados; es escaso el número de congresistas honorables. Choca ver hoy, como siguen dominando las tácticas que congelan reformas urgentes, cómo se ausentan bajo la excusa ridícula de los peligros que les “acechan” por la presencia de manifestantes y como siguen intentando salvar la cara con actividades mediáticas y proyectos irreales y costosos para la población.
 
Se exhibe una parsimonia legislativa irresponsable que impide avanzar de inmediato en las reformas a leyes fundamentales y necesarias para romper con ese círculo de maniobras que ha distorsionado los principios y objetivos de todos los organismos del Estado, colocando a los ciudadanos en una indefensión total ante el engranaje oxidado y destructivo que daña al país y su población
 
Es obvio que los actuales diputados, cuya mayoría busca asegurar su reelección, posiblemente decidan aprobar algunas reformas propuestas, pero lo harán, si y solo si no se afecta éste proceso de elección y se aplican hasta dentro de cuatro años. Estiran así sus beneficios patrimoniales al garantizarse un período más y dejan la tierra fértil para continuar su oscura gestión.
 
De allí que debamos insistir en una lógica que parta de las reformas a la LEPP y seguir con la Ley de Servicio Civil, Contrataciones del Estado y otras. Ciertamente debe verse hacia adelante, pero ¿será válido seguir tolerando el control institucional de aquellos que han mostrado su desprecio por un desempeño honrado, efectivo y eficaz en sus funciones?
 
Si se confirman otros cuatro años, ¿no rebasarán de nuevo las capacidades de la CICIG en ésta cruzada por la depuración y la lucha contra la impunidad? ¿No retomarán nuevas estrategias esos grupos mayoritarios para seguir engrosando sus bolsillos a costas de las limitaciones inaceptables a los servicios públicos esenciales?
 
No podemos sacrificar al pueblo con la elección de candidatos partidarios que lejos de llenar los requisitos de capacidad, idoneidad y honradez, (113 Constitucional), tienen un record repugnante de abusos e ilegalidades que nos tienen donde hoy nos encontramos.
 
Si compartimos esa visión, debemos exigir una de dos opciones: La depuración de las pretendidas candidaturas al Ejecutivo y al Congreso, rechazando el TSE la inscripción de aquellos aspirantes con un historial evidente de corrupción (con la colaboración de CICIG-MP y organizaciones de la sociedad civil), de manera que la imagen de figuras decentes dominen las papeletas.
 
La otra sería que se validara el voto nulo contenido en las reformas a la LEPP adoptando los mecanismos para su aplicación en éstas elecciones. Esta opción sería la que daría oportunidad a la población para realmente elegir con libertad y no atados a las figuras nefastas propuestas por los partidos políticos.
 
En conclusión, no podemos someternos al perseverante control de mandatos perversos con personas que han alimentado y se han alimentado de la corrupción. Esos grupos partidarios dueños de las decisiones que nos han hundido no tienen legitimidad y no debe seguir dominando el ejercicio del poder. Exijamos respuestas al actual Congreso o la renuncia de sus integrantes adversos y paralelamente, apoyemos al TSE para que con el respaldo de la Corte de Constitucionalidad hagan historia liberándonos de esta asqueante dirigencia corrupta.
 
 
 
 
   
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