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Brújula

¿Justicia o confabulación perversa?
Fecha de Publicación: 29/06/2015
Tema: Justicia
 
La presunción de inocencia, garantía consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la que debe gozar todo procesado, fue una de las grandes ausentes en los bizarros juicios de Sperisen.
 
Desde que, dos meses antes del primer “juicio”, en un festival de ¿Derechos Humanos? la ONG TRIAL presentara Chaseurs de Crime (Cazadores del Crimen) un ponzoñoso y repudiable film con disfraz de “documental” En el que Erwin Sperisen, sin siquiera haber sido juzgado, figuraba entre un breve listado de personajes reconocidos por infames masacres. Augusto Pinochet, entre ellos. Film que, además, estuvo siendo presentado en los canales de televisión suizos. Así, la presunción de inocencia, uno de los derechos básicos que ampara a todo procesado en cualquier juicio, ni siquiera fue tomada en cuenta.
 
Bajo esas condiciones anómalas, habiéndose así “abonado el terreno” con injuriosas y falsas acusaciones ¿No es lógico asumir que Sperisen ya había sido condenado y públicamente sentenciado a priori? ¿Aún antes de haber sido juzgado? ¿Qué bajo las reglas de un “juego” tan minado y contaminado, a nuestro compatriota se le tendió una trampa de la cual sería imposible salir bien librado?
 
Y es que, a Sperisen, también le fue negado el legítimo derecho a ser juzgado con imparcialidad desde que el Tribunal ginebrino cayera en el absurdo jurídico de permitir que una de las partes acusadoras fuera, además, fiscal y juez.
 
¿Cómo pudo la justicia de Ginebra permitir que Yves Bertossa, hijo del fundador de la ONG TRIAL fuera parte acusadora cuándo estaba directamente involucrado? ¿Fiscal y juez? ¿Rescoldos en Suiza de la Inquisición? ¿O qué?
 
Francisco Dall’Anese, ex Comisionado de CICIG es el principal responsable de haber urdido la maraña jurídica de injusticias y atropellos alrededor de Sperisen y de otros guatemaltecos honrados y dignos que, durante el gobierno de Oscar Berger, detentaron altos cargos en el Ministerio de Gobernación.
 
Con fines aviesos y sesgados, en forma censurable, Dall’Anese, contrató una firma argentina para la ejecución de una video-producción onerosa que pretendió validar como documental. Considerando que este señor ya arrastraba una cola de ilícitos de cuando fuera Fiscal General en Costa Rica, cabe preguntar: ¿De donde saca la ONU a los “altos comisionados” que nos envía?
 
Sperisen fue sentenciado a cadena perpetua el 6 de junio de 2014, pocas horas después el nuevo Comisionado, Iván Veláquez, sacó de circulación el infundioso y ofensivo “documental”.
 
Creo pertinente aludir al caso del empresario colombiano, Jorge Alcides Castillo Sánchez, quién purgó cuatro años de cárcel por un crimen que nunca cometió. Gracias a la práctica usual de Dall’Anese en la “negociación” de testimonios con colaboradores eficaces. Para leer desenlace ver: http://www.diarioextra.com/Dnew/noticiaDetalle/184365http://wfnode01.nacion.com/…/sala-i-confirma-pago-a-foraneo
 
Erwin Sperisen ya lleva tres años de estar encarcelado… CICIG, junto al MP fueron parte del pelotón acusador en Ginebra.
 
El derecho a una justa defensa, le fue conculcado a Erwin Sperisen, desde el primer juicio. Ya que en ambas instancias, en la de junio 2014 y en la de mayo 2015, a pesar de haber tenido lugar en Suiza, no se cumplió con el debido proceso. Conditio sine qua non puede un país preciarse de ser equitativo al impartir justicia.
 
De esa cuenta, por todos los prejuicios que TRIAL, CICIG y el MP se encargaron de sembrar en los medios y en forma totalmente anómala, se abrió paso a las múltiples irregularidades con los que se condujeran estos “procesos” Mismos en los que ¡para colmo! a los abogados de la defensa se les impidió presentar las pruebas de descargo a favor del defendido.
 
La declaración de culpabilidad emitida por el Tribunal en el primer juicio, principalmente se basó:
 
a)   En la acusación de la querellante adhesiva que, en supuesta representación de María del Socorro Vásquez, hiciera la abogada Alexandra López. Abogada que la propia, señora Vásquez, negó conocer cuando también desmintió que su hijo, Carlos René Barrientos Barrios,hubiera sido víctima de Sperisen. Y a pesar de que, en la investigación del periodista suizo Arnaud Bèdat, quién entrevistó y video-grabó la declaración de esta señora, ella misma lo exime de culpa en la muerte de su hijo.
b)    
Así, las conclusiones del tribunal estuvieron centradas en el testimonio de criminales o de personas que actuaban en falsa representación de otros.  
 b) En la declaración del supuesto testigo ocular Phillipe Biret, quien inicialmente, declaró haber presenciado el momento, 4:OOPM, cuando Sperisen, disparó en la cabeza del reo, Jorge Abraham Tiniguar, en Pavón. Posteriormente, Biret cambió su testimonio para “ajustarlo” a la versión de la parte acusadora: El cuerpo de Tiniguar tenía tres disparos, ninguno de ellos en la cabeza. La requisa de Pavón fue en la madrugada del 25 de septiembre del 2006. Dos “pequeños errores” que el tribunal desestimó. 
Poco importó al tribunal que Biret hubiera tenido antecedentes penales en Francia y que años después estuviera preso en Pavón cumpliendo una condena de 30 años por el macabro asesinato de los dueños de Chez Pierre. Irónicamente, la palabra de un criminal pesó más que la carta limpia de vida de varias personas de reconocida honorabilidad a quienes les fue vedado dar sus declaraciones en el juicio.
 
A personas como Biret y otros criminales, la CICIG las convierte en colaboradores eficaces y les confiere la calidad de testigos protegidos. En el juicio, la palabra de un criminal apoyada por testimonios falsos fue determinante en la declaración de culpabilidad del acusado.
 
Haber afirmado que no hubo razón para dudar de la credibilidad de los testimonios fue absurdo. Ante todo si se toma en cuenta que estos “testimonios” vinieron de criminales que purgaban graves delitos en la prisión de Pavón cuando esta fue rescatada por las autoridades.
 
Habiendo sido la ONG TRIAL, conjuntamente con la CICIG y el MP, uno de los cañones que apuntaban sobre el acusado, nos queda plantear interrogantes que tan solo compete responder a los guatemaltecos: ¿Son estas personas quienes pretenden instruir a nuestras instituciones de justicia? ¿Es esta la clase de “justicia” a la que nosotros aspiramos como país?
 
La justicia suiza deja de ser bien percibida cuando, en procesos tan endebles, torpes y sesgados como los seguidos a Sperisen, se falta al principio básico: cumplir con el debido proceso. Y usted, ¿qué dice? ¿Justicia o confabulación perversa?
 
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