ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Teorema

Diputados emergentes
Fecha de Publicación: 19/06/2015
Tema: Congreso

 

El martes pasado publiqué un artículo exponiendo que los candidatos a diputado deberían satisfacer las condiciones de capacidad, idoneidad y honradez que ordena la Constitución. Amplié esos criterios subrayando diez características:
 
§ Que sean inteligentes
§ Que puedan emitir opinión oralmente con propiedad
§ Que sean capaces de expresarse por escrito y redactar documentos
§ Que conozcan los problemas de nuestro país y hayan pensado en las posibles soluciones, arribando a resultados
§ Que sean capaces de exponer  plantear y defender esas conclusiones
§ Que se trate de individuos intelectualmente honestos
§ Que sean personas valientes, que puedan demostrar no temer a morir defendiendo sus ideas 
§ Que sean individuos cuyo patriotismo haya sido puesto repetidamente en prueba
§ Que sean personas conocidas por la población informada de nuestro país
§ Que sean ciudadanos cuyo pensamiento ha sido consistente a través del tiempo y que puedan demostrar que cumplen este y los demás requisitos.
Creo que los ciudadanos no debemos pedir menos de quienes aspiren a ser dignatarios de la nación. Indicaba que se requiere de 158 ciudadanos así y preguntaba ¿Quiénes son ellos? ¿Dónde están?
 
Todas y cada una de las 10 condiciones señaladas, las escribí pensando no en los requisitos para ser diputado sino en las características que definen a la mayoría de personas que son formadores de la opinión pública en nuestro país, o al menos la influyen poderosamente.
 
Este grupo incluye a quienes son entrevistados frecuentemente a través de la prensa hablada, escrita y televisada. Son expertos en diferentes temas y son ampliamente conocidos por el público. Quienes los entrevistan manejan una gran diversidad de temas, algunas veces con mucha profundidad. Tanto entrevistados como entrevistadores debieran ir al Congreso en calidad de diputados emergentes.
 
Un sector no menos importante lo constituyen los columnistas de opinión y quienes escriben los editoriales para la prensa escrita, radiada y televisada. Ellos denuncian permanentemente actos de corrupción con nombre y apellido. Incurren en un permanente peligro ya que los denunciados suelen ser sanguinarios. Desarrollan investigaciones, analizan diferentes problemas, proponen soluciones y publican su criterio.
 
Finalmente, están aquellos que desde las progresivamente importantes redes sociales orientan los demás expresando sus particulares opiniones, generando controversia positiva. No me refiero solo a los actuales formadores de opinión, ya que no se trata de un asunto gremial. Lo importante son las características que los identifican. Así, incluyo también a quienes en el pasado reciente lo fueron.
 
¿Aceptarían esas personas convertirse en diputados emergentes? Creo que sí. Hay varias razones que me hacen pensar de esa manera. Principalmente, está la condición de patriotismo que necesariamente subyace en ellos. También por el cansancio que les debe producir pensar que tienen soluciones que exponen inteligentemente sin que se les haga caso. Ver que los ineptos encargados del debate público en el Congreso solo llegan a pasar el tiempo o a conversar alegremente en ese mercado de la infamia mientras afuera, el país se cae, eso debe causar mucha frustración.
Anticipo que para actuar como diputados emergentes estas personas querrían condicionar su participación para aceptar. Me parece justo que quisieran rehusar afiliarse al partido que sirva de vehículo para su candidatura. Creo que tampoco aceptarían comprometerse a seguir las directrices partidarias en apoyo o en contra de ninguna iniciativa en particular. Seguramente exigirían absoluta libertad para decidir conforme su criterio, actuando en representación exclusiva de lo que personalmente consideren como los mejores intereses de Guatemala.
 
Sin incluir a los formadores de opinión que suelen ser entrevistados, he identificado a más de 300 columnistas y editorialistas de medios escritos. Estimo que un listado exhaustivo superaría 500 nombres. La inmensa mayoría cumple los requisitos mencionados al principio. La consistencia de su pensamiento se observa de inmediato al leer lo que han dicho o escrito a través del tiempo. Héctor Rosada, Edgar Gutiérrez o Haroldo Shetemul, por ejemplo, no han cambiado el fondo de su discurso a través de los años. Tampoco lo han hecho Carlos Molina Mencos, Federico Bauer o Estuardo Zapeta. A ellos y a todos los demás, los conocemos a través de leerlos o haberlos escuchado.
 
Los guatemaltecos somos dados a descalificar a los demás. Creo que nos merecemos ser protagonistas del cuento ese de los cangrejos. Seguramente alguno de los lectores estará buscando excepciones para descalificar esta exposición. Habrá muchos que no nos simpaticen por asuntos ideológicos. Pero eso, obviamente no los convierte en inmorales. Acaso unos pocos, muy pocos, hayan vendido alguna vez su pluma por dinero o buscando un beneficio personal. Esa posibilidad necesariamente existe.
 
Si fuera posible evaluar las condiciones éticas y morales de los diputados emergentes y se seleccionara a quienes ocupan los peores lugares. ¿Qué sucedería si se les comparara con los diputados actuales, o los de las legislaturas dentro de los últimos veinte años? ¿Acaso no sería como comparar ángeles con demonios?
 

Muchas gracias a quienes reenvían los artículos de Pi o los distribuyen por las redes sociales. Si usted no lo hace, por favor considere unirse a ellos: (https://www.facebook.com/notes/10207008495675986/) Si desea hacer un comentario, este será bienvenido en Pi.Teorema@Gmail.com

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
OTROS TÍTULOS DEL MISMO AUTOR:

Ver todos