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Apuntes

La Electrificación Rural
Fecha de Publicación: 21/05/2013
Tema: Energía

 Columna Apuntes

Autor: Alfonso Rodríguez Anker

Nombre: La Electrificación Rural

Tema: Energía

Fecha de publicación: 21 de mayo de 2013

 

El Instituto Nacional de Electrificación, INDE, fue fundado en 1959 con la finalidad de encargarse de la electrificación nacional. En esos años operaban en el sector eléctrico nacional unas empresas de distribución de energía eléctrica de las cuales la principal era la Empresa Eléctrica de Guatemala que cubría, por concesión, los departamentos de Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez.  En el resto del país operaban empresas municipales y particulares generalmente no interconectadas entre sí; así operaban, por ejemplo, la empresa municipal de Quezaltenango, la de la familia Selle en el Puerto de San José, la de la familia Santizo en Patzún y Patzicia y operaban empresas municipales de las que a la fecha todavía existen unas 13.

El esquema operativo de estas empresas era vertical, es decir que se encargaban de las actividades de generación, transporte y distribución de la energía eléctrica en sus propias redes. En 1991, 32 años después de haber sido creado el INDE, la cobertura del servicio llegaba a un escaso 37% de la población del país.

Los planes de electrificación rural del INDE, obviamente, no llenaban sus objetivos y en el sistema se habían incrustado mecanismos corruptos de promover los aportes de las comunidades que solicitaban el servicio de energía eléctrica  para cubrir los costos de expansión de la red. Las comunidades eran frecuentemente engañadas y sus aportes, aunque no llegaban siempre a las arcas del INDE, estaban respaldados por documentos del instituto. El INDE, además, contaba con algunas líneas de crédito para financiar las escasas ampliaciones de la red.

Por su parte la comercialización de la energía en donde se atendían clientes, era a su vez deficiente en todo sentido, en la calidad del servicio, en su continuidad y en sus cobros. Para dar una idea de la ineficiencia en cobros y las mafias a su alrededor, basta mencionar que “las pérdidas de energía” en el sistema eran, entre las pérdidas técnicas y no técnicas, en el orden del 30%. En el negocio eléctrico el 10%, era y es un parámetro de pérdidas alto.

Las municipalidades e instituciones estatales simplemente no pagaban por el servicio aún en los casos en que las municipalidades si lo cobraban a sus clientes como servicio eléctrico propiamente y aún cuando los mayores consumos que registraban las municipalidades, se debían a bombeo de agua cuyo servicio también cobraban a su clientes. De esas cuentas, como ejemplo, acabamos de leer en los periódicos de las demandas del INDE a la municipalidad de Quezaltenango por las millonarias cuentas insolventes de ésta con el instituto.

La actividad de comercialización de la energía eléctrica era un desastre nacional que requería una reingeniería profunda y cuyos cambios exacerbarían las reacciones de todos los afectados. Hasta la fecha, leemos de las “exigencias” de grupos que piden el regreso de la distribución de la energía eléctrica a entes estatales… y leemos de las deudas, de por cierto muy dudosa recuperación, de los clientes que han robado energía eléctrica de las distribuidoras y que sobrepasan la muy respetable cifra de los 400 millones de quetzales. Y en el conflicto de la manifestación en Totonicapán, en la que murieron personas manifestantes, los manifestantes reclamaban la reducción del cobro por alumbrado público, cobro por cierto ilegal, que habían también por cierto, fijado los alcaldes que los mandaron a manifestar…. ¿qué tal de anarquía, ignorancia y distorsión? 

Durante nuestra administración del sector eléctrico, entre 1991 y 1993, intentamos promover la ampliación de la cobertura del servicio de energía eléctrica mediante un plan tripartita en el que participaran los clientes, las alcaldías y el gobierno a través del INDE. Siempre consideramos que el carácter subsidiario del estado debía aplicarse en la construcción de infraestructura y en este caso que a través del INDE, se extendieran las redes eléctricas de distribución. Siempre nos opusimos al subsidio en las tarifas de consumo.

Nuestro plan de participación tripartita no funcionó. Los objetivos de los alcaldes y del INDE en esta materia, eran simplemente diferentes y tal vez de Dios estuvo que no funcionara porque hoy, 20 años después, no puedo ni imaginarme que hubiera sucedido con la ingerencia de los alcaldes en el servicio prestado a través de las redes que se hubieran construido en forma compartida…

Llegamos a la conclusión que la actividad de distribución de la energía eléctrica, debía realizarse por empresas dedicadas exclusivamente a este fin y que este enfoque reforzaba nuestra visión de terminar con la integración vertical del negocio eléctrico. Preparamos los documentos que definían las áreas de influencia de dos distribuidoras que cubrieran el territorio nacional no incluido en la concesión de la EEGSA y en dichos documentos separamos contablemente sus activos y conformamos dichas empresas como empresas constituidas bajo el régimen de sociedades anónimas cuyas acciones en poder originalmente del estado de Guatemala, pudieran ser vendidas en pública e internacional subasta. Una condición implícita en las áreas asignadas a las distribuidoras era que esta asignación no tuviera carácter de exclusividad territorial de forma que la competencia entre las empresas fuera posible y así lo consigna la Ley General de Electricidad emitida en 1996.

Hasta mi renuncia del sector eléctrico motivada por el golpe de estado del Serranazo, las gestiones correspondientes a electrificación rural, quedaron al nivel descrito. Durante la siguiente administración y siguiendo los lineamientos generales que habíamos definido, modificando algunos aspectos y mejorando considerablemente otros, se produjo la venta de las empresa distribuidoras. Muy correcta y eficientemente dirigido, el proceso levantó interés a niveles internacionales y la venta se produjo con resultados exitosos. El destino de los pistos provenientes de la venta, se destinaron a pagar las deudas externas del sector y a implementar el Plan de Electrificación Rural.

Al comprador de DEOCSA y DEORSA se le incluyó en sus obligaciones un contrato de construcción de las redes rurales, el PER, con financiamiento asegurado a través de un fideicomiso administrado a través de bancos en New York y  con recursos económicos por 330 millones de dólares. En tan solo 3 años el índice de cobertura había pasado del 37% al 88% de la población. ¡Bravo para su ejecutores!

El beneficio para los guatemaltecos era inmenso, casi imposible de cuantificar en el corto plazo. En primer lugar se habían solventado las deudas internacionales con los llamados “Bancos de Desarrollo”, que tenían al país en la miseria crediticia y en segundo lugar, el objetivo del PER, el servicio de energía eléctrica a nivel nacional era prácticamente universal en el territorio nacional.

En comparación con tiempos cuando a duras penas se tenían planos de las escasas redes, hoy día mediante el NIS o el Correlativo, el operador de un Call Center puede identificar, en tiempo real,  el punto de la red donde el cliente está conectado y saber si una interrupción se debe a un daño local o a uno más extenso en la zona. La totalidad de la red eléctrica y sus componentes tales como transformadores, etc. están satelitalmente geo posicionados en planos digitales.

Y más puntualmente, en cuanto a relaciones laborales se refiere, basta preguntar a los trabajadores que emigraron del INDE a las empresas privadas, sobre sus condiciones laborales actuales y las pasadas.

Está claro que quienes se opusieron al cambio y se siguen manifestando en contra de él, son los que se beneficiaban del esquema existente, a Dios gracias, desmantelado. El expresidente Portillo dijo una vez, refiriéndose a las tarifas del servicio,  que él ya no podía hacer nada porque le habían quitado “el mango del sartén” al haber vendido las empresas de servicio… a Dios gracias estas empresas no volvieron a estar al servicio de intereses ajenos a su función.

Recientemente, la administración del PER fue asignada al INDE. El índice de crecimiento de la cobertura, volvió a ser negativo al ser superado por el de crecimiento poblacional…