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Teorema

La rebelión de los próceres
Fecha de Publicación: 28/05/2015
Tema: Justicia

 

Todos llevamos un prócer adentro nuestro. Ahora que rompieron sus cadenas, nos hicieron responsables por nuestro futuro como nación.
 
La exvicepresidente Baldetti terminó capitalizando la corrupción dentro del Ejecutivo. El fraude del agua salada en Amatitlán, el favoritismo doloso en los combustibles de La Aurora, el igualmente fraudulento contrato del estacionamiento en esa terminal aérea, la corrupción en las aduanas, la venta de cargos públicos, las plazas fantasma, el nepotismo y muchos otros y diversos robos al erario nacional, son ahora atribuidos a ella. Hasta el robo por medio de compras sobrevaloradas de medicinas, computadoras, armamento policial, radares, aviones, uniformes, equipo de control migratorio (afortunadamente ya se hicieron para atrás), alquiler de cámaras de vigilancia, el doloso mantenimiento de las radiopatrullas y una lista demasiado larga de crímenes le son ahora adjudicados casi con exclusividad.
 
Entonces, ¿dónde queda el ministro López Bonilla; Juan de Dios Rodríguez, presidente del IGSS; Villavicencio, exministro de salud; los militares del Ministerio de la Defensa, FONAPAZ, SEPAZ, SAA, SESAN, FONADES, y el mismo presidente Pérez Molina así como muchos funcionarios más? ¿Acaso es suficiente que, como López Bonilla, hayan dejado de ser los hombres del presidente? ¿Es que ellos deben salir montados en un hermoso corcel blanco saludando a la multitud en calidad de héroes y que solo a Baldetti corresponda recibir el escarnio popular? Si bien es cierto que todos merecen el beneficio de la duda, también lo es que el pueblo merece que todos ellos queden sujetos a un juicio objetivo y justo y que, de ser encontrados culpables reciban un castigo ejemplar.
 
Por otra parte, enjuiciar al presidente y a la exvicepresidente es de tanta importancia como que el estado recupere lo robado. Pero aún de mayor prioridad es que el momento actual de próceres enardecidos, sea utilizado para edificar el porvenir. El futuro siempre debe tener primacía sobre el pasado.
 
Después de la renuncia del presidente, que espero sea inminente, veo dos direcciones hacia donde posiblemente se dirigirá, de manera natural, la fuerza de esa población a la que la lluvia, el CUC, la CONIC y el FNL le valen madre. En primer lugar, hacia la depuración del Congreso. Ese, dado el corto plazo de tiempo que queda, será principalmente un acto de honor. Un mensaje diciendo que no los queremos más en el Palacio Legislativo. Además, de no hacerlo se correrá el riesgo de que diputados como Gudy Rivera o Roberto Villate puedan ser reelectos.
 
Simultáneamente, y aún con mayor ahínco dada su importancia capital, la población manifestante podría estar otorgando todo su respaldo al Tribunal Supremo Electoral ––TSE. Al mismo tiempo le estaría exigiendo hacer cumplir las leyes vigentes con la mayor severidad. Con ese manifiesto apoyo, a sus magistrados no les temblaría la mano si debieran cancelar a uno o más de los actuales partido en contienda. Tampoco dudarían en hacerlo aún si la sanción debe recaer sobre las tres o cuatro principales agrupaciones políticas. Empoderarlos así, será bueno para ellos y para toda la ciudadanía honesta.
 
Del TSE puede depender el futuro político del país, pero necesita total respaldo poblacional. Deberá pedírsele que mantenga en línea registros permanentemente actualizados del control que lleva sobre los gastos que realiza cada una de las organizaciones políticas. Pueden no ser muy exactos, pero sí permanentemente actualizados. También debe conocerse el saldo que les queda permitido ejecutar.
 
Esa es la alternativa constitucional al planteamiento de cancelar las elecciones que se escucha de manera creciente. Hay que evitar, a como dé lugar, transgredir la Constitución. Cancelar o postergar la toma de posesión del nuevo gobierno, más allá del 14 de enero equivale a un golpe de estado. Un acto en contra del ordenamiento que establece la ahora treintañera. Además, actuar con apego a la ley es la única forma viable de compensar los beneficios que en su posicionamiento inicial alcanzaron aquellos que iniciaron su campaña anticipadamente.
 
Por otra parte, los gastos de cada partido deben dejar de ser un secreto que solo se devela cuando ya terminaron los comicios, como sucedió durante la desastrosa gestión de la señora Villagrán cuando presidió ese tribunal. Después de la contienda ¿de qué sirve saber cuánto gastó de más cada quién?
 

 

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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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