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Teorema

Las manifestaciones
Fecha de Publicación: 21/05/2015
Tema: Guatemala

Somos soñadores que pensamos, al tiempo que pensadores que soñamos. C Marx

La manifestación del sábado 16 fue un acto cívico maravilloso que habrá de ser repetido, en beneficio de la nación y del país. Creo y espero que así sea, que cada vez haya más gente, que en esa misma forma pacífica y ordenada, nuestro país siga dando ejemplo al mundo, incluso a los países económicamente desarrollados.
 
Nosotros mismos, debemos aprender de lo sucedido en estos “sábados de plantón” y abandonar de manera definitiva los paros en las carreteras que violentan la libertad de los demás, la quema de llantas que polucionan nuestra salud, el infame incendio de vehículos ajenos, el pillaje y la vandalización. Los gobernantes deben aprender a escuchar las demandas populares antes de que, como ahora, sea demasiado tarde.
 
Esta vez, hasta el CUC y su emblemático dirigente Daniel Pascual se portaron bien. Aunque en mi opinión, ellos como organización, no debieron participar como lo hicieron. Creo que en lo individual, tanto él como cualquiera de sus acompañantes tenía todo el derecho de protestar. Su presencia, previamente divulgada, causó temor ante la posibilidad de violencia, esa inseparable compañera suya.
 
Debo confesar que especulé que su publicitada participación podía ser tan solo un ardid de Inteligencia militar para, por medio del temor, disuadir a los participantes. El piquete del Comité de Unidad Campesina ––CUC––, que hizo presencia en la séptima avenida era, en la percepción de muchos ciudadanos honrados, comparable con uno de la Mara 18 o de la Mara Salvatrucha, del Frente Nacional de Lucha ––FNL––, la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina ––CONIC–– o de la CODECA (especialista en robar energía eléctrica).
 
Son seis organizaciones criminales, capaces de infundir miedo hasta en los valerosos estudiantes universitarios que han participado activamente en promover la asistencia a las manifestaciones. Capaces de desanimar a los ciudadanos honrados de participar en la protestas cívicas.
 
Pienso que las siguientes protestas, que las habrá, serán más nutridas, fuertes, poderosas, indetenibles… Acaso sueño con un resultado así, pero como dijo Carlos Marx acerca de La Internacional, en una entrevista: Somos soñadores que pensamos, al tiempo que pensadores que soñamos.
 
Las manifestaciones se han desarrollado de manera espontánea. La ausencia de liderazgo, que la hace estupenda, conlleva un peligro: muchos quieren asumir ese protagonismo. Creo que el paladín del movimiento, debe ser concedido, sin regateo, a los jóvenes.
 
Claro que hay otros destacados participantes, quizá con igual e incluso mayor importancia individual. Aun así, el liderazgo debe concederse a los muchachos, sin disputarlo. Esto porque son ellos quienes deberán administrarlo y los que durante mayor tiempo se beneficiarán de sus esperados logros.
 
Además, porque hay varios grupos interesados en hacer suyo el mérito de todo el pueblo. Pongo como ejemplo, la velada insinuación del CACIF al decir que si el presidente no cumple con lo que ellos requieren, tienen “una estrategia de corto, mediano y largo plazo, que incluye la participación de varios sectores de la sociedad civil”. Pero no son solo los empresarios, la búsqueda de apropiarse de este movimiento y convertirse en líderes nacionales anida en la mente de muchos, principalmente de quienes antes permanecieron callados.
 
Fuera de esa mezquina búsqueda de protagonismo, el hecho de solicitar que cese la corrupción implica cierta debilidad, incongruente con esa espléndida manifestación de determinación y firmeza, que exhibió el sábado 16 la población guatemalteca.
 
Creo que en vez de pedir la situación actual es la de exigir y que en vez de generalidades hay que señalar hechos concretos, como la renuncia de Pérez. El resultado (cese de la corrupción) será el mismo que se habría solicitado, pero sin hacer espacio a dudas, demoras o más de los infames engaños del gobernante, cuyo propósito parece ser ganar tiempo para él y su gente. En vez de gestionar la meta creo que se debe dictar el medio para alcanzarla.
 
Es necesario entender, con máxima claridad, que la petición está siendo dirigida, irremediablemente al gobierno y a quien lo preside. Pero se trata de la misma persona que es cuestionada. Aquel a quien se considera sospechoso en alto grado de formar parte, acaso de liderar los actos ilícitos que se condenan.

 

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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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