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Teorema

Comentarios a "El veredicto"
Fecha de Publicación: 16/05/2013
Tema: Política

 

El domingo pasado envié copia de un artículo titulado El veredicto. Recibí varios comentarios con reacciones al mismo, algunos por escrito. Los he encontrado muy interesantes. Unos aportan otros ángulos, otros señalan aspectos que pasaron inadvertidos Quiero compartirlos con los lectores, en la certeza de que los encontrarán tan interesantes como los encontré yo. Son los siguientes:

 

Mi comentario al de Fernando García

 Me parece un análisis muy sereno que dice verdad; estoy del todo convencido que la juez Barrios tenía decidida la sentencia condenatoria desde el inicio (o antes) del juicio, por ello es que tuvo sobrado tiempo para encargarle a alguien (o a "alguienes") la bien redactada argumentación de la sentencia por genocidio, porque aunque no conozco a la juez Barrios ni a sus dos monaguillos (¿o monigotes?) a no ser por su facha, sus demenciales gritos y sus poco coordinadas ideas expresadas durante los pasajes del debate a que tuve acceso por la radio y la televisión, estoy de acuerdo con Fernando García (autor del artículo) con que la juez Barrios no tiene entre sus seguramente escasas virtudes y cualidades, la de una inteligencia que le permita ordenar y hacer congruentes sus ideas.

 

A lo dicho por Fernando García en este artículo, me permito añadir que se hace evidente la suficiente antelación de la decisión de fallo condenatorio porque es obvio que ya estaba preparado todo el aparato táctico y logístico para el traslado al centro de reclusión del por ella condenado (sitio que, dicho sea de  paso, estaba listo y acomodado para recibirle) ¿Y qué decir de los cohetillos que se quemaron en señal de regocijo frente al edificio de tribunales? Y más aún, ¿a la entrada del cuartel Matamoros? ¿Cómo y cuándo se enteraron los festejantes que (a) el fallo sería condenatorio y (b) que el sentenciado sería encarcelado ese día y en dicho cuartel?

 

 Es triste, penoso y vergonzoso, que ya no sólo nuestra economía y nuestra política (como hasta ahora, con un par de excepciones en referencia a la política) han estado dirigidas y planificadas desde el exterior (directamente a través de los embajadores de algunos "países amigos" e indirectamente a través de ONGs subsidiadas por esos mismos "países amigos"), sino que ahora también la justicia se doblega ante estos evidentes intereses foráneos.

 

Nadie, con mediana inteligencia y escaso conocimiento de nuestra trágica y lamentable historia reciente, niega la existencia de un largo y doloroso conflicto armado en Guatemala, como tampoco que, de ambos contendientes, hubo excesos que derivaron en crímenes y masacres horrendas; nadie puede tampoco negar la también condenable discriminación en contra de los indígenas todos, no sólo ni particularmente en contra de los ixiles ¿No había también indígenas en las filas de la tropa y distintos niveles de mando del ejército y de la guerrilla?

 

 Nadie aquí duda que se cometieron (tanto por el ejército como por la guerrilla) toda clase de atrocidades e injusticias; pero luego de firmada la paz que, gracias a la juez Barrios y sus patrocinadores, corre el riesgo de dejar de ser "firme y duradera" porque se ha cumplido el propósito de algunos sectores interesados en polarizar peligrosamente de nuevo a la sociedad guatemalteca, porque las atrocidades y las injusticias no se restañan con otras atrocidades y con otras injusticias.

Carlos E Zea

 


Que tengamos una justicia pronta y cumplida, es lo que necesita Guatemala. El juicio en el que condenaron a Ríos Montt, fue un montaje por la presión internacional, con mucho dinero de por medio. La sentencia la redactaron antes que se realizara el supuesto juicio, porque no es posible redactar en una o dos horas un documento tan extenso y tan bien redactado según los intereses de por medio. Los "defensores" de los derechos humanos, violaron los derechos humanos de un anciano indefenso. Que conste que nunca he sido seguidor de Ríos Montt. Si él es culpable que lo venzan en juicio y lo condenen, si es culpable.

Atentamente,
Roberto Aldana

 

 


Aprecio su opinión así como en el resto de temas en los que ha opinado.  Sin embargo, he de manifestar que por muchas injusticias que observemos en nuestro país,  debemos concentrarnos en el fondo de los problemas.  En el presente caso no debemos desviar la atención en que si la voz de la Juez es chillona o no, en que si hubo alboroto o no, en el orden en que se indicó que salieran las personas.  En el mejor de los casos, yo imaginé cuando la Juez ordenó la salida de las personas que por razones de seguridad había  indicado que salieran los simpatizantes primero, para que se fueran de una vez y evitar posibles linchamientos o faltas al respeto y su integridad.

 
Este caso es parte de la historia de Guatemala y legal o no,  reflejó las deficiencias de nuestro sistema de justicia.  Ahora como opinión publica debemos trabajar en él, pero concretizarnos al fondo de los problemas, y recordemos que este es uno de los miles de casos irónicos que en nuestro país suceden.

Saludos,
Patricia Castillo

 


Muchas gracias Patricia,

Agradezco que se haya tomado el tiempo para redactar su comentario, el que encuentro totalmente acertado. Mencionar lo de la voz chillona, el pelo alborotado, la dificultad para poner orden, la facilidad para crear caos..., como usted dice, es secundario. Pero buscaba situar un aspecto de fondo: la resolución de la juez, elaborada con la precisión de un cirujano cardiovascular, ¿pudo ser redactada en tan corto tiempo, por los miembros del tribunal? O, como presumo, había sido redactada desde mucho antes y por otras personas, acaso en otro país.

 

Usted sabe mucho mejor que yo, por su profesión, que en el verdadero fondo está si hubo o no genocidio en Guatemala. El veredicto del “Día de la madre” refiere un crimen del Estado guatemalteco, algo de lo que todos resultamos siendo culpables y que de una manera u otra habremos de pagar en un futuro muy cercano y durante muchos años.

 

Creo que la gente no lo entiende así, de lo contrario ¿cómo es posible que lo celebraran de la forma que lo hicieron? ¿Cómo puede alguien expresar felicidad por ser ciudadano de un país rufián, merecedor del repudio mundial? Creo que, como sugirió alguien más, primero debió haber un juicio (o un foro público) para dictaminar si hubo o no tal crimen y solo en caso afirmativo, después, enjuiciar al supuesto criminal. En el orden que se procedió, mucho, si no todo, dependía de la simpatía o antipatía que todos los interesados, en Guatemala y en otros países pudiéramos tener hacia Ríos Montt.

 

Atentamente
Fernando García

 


Terminé de leer tu escrito y  me parece muy justo y equilibrado.  Como siempre lo voy a reenviar.

CALD

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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