ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Carnets

Hasta el miedo nos robaron
Fecha de Publicación: 26/04/2015
Tema: Guatemala
Nunca había estado en una manifestación pública en Guatemala. La imagen que siempre tuve ellas, desde mi infancia, me causaban verdadero temor.
Personas encapuchadas doquier, agresores sin control, quema de llantas, daños a la propiedad, autobuses y vehículos incendiados, gritos, consignas trilladas, personas tirando piedras, corriendo, con presencia de policías o soldados armados reprimiendo a las masas, gente agresiva, garrotazos, bombas lacrimógenas y hasta balazos.
El mismo temor que posiblemente paralizó a muchas personas ayer en sus hogares, a pesar del deseo de participar en una concentración pacífica y demostrar de esta manera su repudio a la asquerosa corrupción en que vivimos.
Aun así, igual que miles de personas más, a pesar del miedo que sentía, la enorme indignación a causa de los hechos recientes sobre la incontrolable ambición de los políticos, saqueando las arcas de mi país, me hizo vencer el temor y decidí participar junto con mi familia y amigos.
La última manifestación a la que había asistido, fue en Oslo el 22 de julio de 2011, a raíz de la muerte de 76 jóvenes en manos de un loco fanático. Esta fue una concentración de dolor, tan pacífica como las rosas que llevábamos en las manos (http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/25/internacional/1311615394.html).
Ayer, sentí un gran orgullo de ser guatemalteca. La manifestación que pude ver en la Plaza de la Constitución, no tuvo nada que envidiar a la de Oslo. Una fue de duelo y se manifestó con rosas, la de ayer de indignación manifestándose con banderas, pancartas, pitos y trompetas, pero la unión, el orden, el respeto y la paz de ambas, fue ejemplar.
Guatemala estaba unida, en absoluto respeto a la ley, dejando escuchar su voz como se hace en cualquier país civilizado del mundo. Ayer, dimos un ejemplo de altísimo nivel cívico y humano.
 Con los permisos gubernamentales pertinentes, la ciudadanía guatemalteca se lanzó a expresarse de una forma que merece el mayor respeto y admiración. Estuvimos unidos en un harmónico fervor patrio. Ayer, bajo nuestra bandera del parque central a media asta en el corazón de todos, fuimos un pueblo unido. No había diversidad, el espíritu de los guatemaltecos era uno solo.
Ancianos, niños, gente del interior, grupos organizados, personas que viajaron desde el interior, mujeres embarazadas, niños con trompetas, familias completas… Como apuntaron algunos reporteros: todo fue espontáneo, no hubo pago; yo agregó que sí hubo recompensa: sentirnos guatemaltecos, henchidos de amor patrio, ciudadanos haciendo valer su derecho a manifestar su justa indignación.
Quizá el momento más emocionante fue ver entrar a los estudiantes de la USAC. Sin capuchas, como debiera ser siempre, en apoyo a la manifestación pacífica, firmes en sus consignas en contra de la corrupción.
Me llamó mucho la atención la ausencia de partidos políticos. Por supuesto, ellos sabían que si se hubieran atrevido a intervenir, aprovechándose del grito de dolor de un pueblo herido, su intromisión les habría salido cara. El repudio hacia quienes se hubieran permitido tal ofensa habría llegado hasta las urnas de votación.
Los guatemaltecos alrededor del mundo así como ciudadanos de esos países enviaron mensajes de apoyo. Hubo plantones frente a las Embajadas de Guatemala en varias capitales. Aquí, las manifestaciones de rechazo a la corrupción del gobierno y a los mandatarios se multiplicaron en muchas ciudades del interior de nuestra Guatemala. Este mes de flores enmarcó la unión que Guatemala vivió el día de ayer.
El tono discordante en esta fiesta pública fue la suspensión de los servicios de telefonía móvil en el área. Los participantes estuvimos incomunicados. Todos nos preguntábamos si había sido una acción del gobierno utilizando los bloqueadores de señal que son utilizados en los centros carcelarios, buscando convertir la plaza central en un campo de concentración al mejor estilo nazi.
La otra posibilidad es peor: que el gobierno hubiera actuado en confabulación con las tres empresas de telefonía. Hoy dice una de ellas que fue demasiada la carga por la multitud que utilizaba sus servicios. Una excusa evidentemente mala. Nosotros no llegamos a la plaza central a hablar por teléfono. Llegamos a decir que estamos hartos.
Cualquiera que sea el motivo, creó indignación. Si fueron acciones deliberadas del gobierno con o sin la complicidad de las telefónicas, de todas formas son intentos patéticos de esconder la verdad que, a diferencia del pasado, hoy es imposible ocultar. Lo cierto saldrá siempre, tarde o temprano y esto lo deben saber los candidatos que ya se están sobando las manos prestas a pescar botín. La tecnología y la conciencia popular, que va en aumento, ¡no lo permitirán!
Algo que me sorprendió especialmente fue que los canales 3, 7, 11 y 13, así como otros de UHF, no hayan trasmitido este importantísimo evento en directo. Sé que los periodistas hubieran querido hacerlo, los técnico y demás trabajadores de los medios televisivos también. Tuvo que ser cosa de los propietarios de los canales quienes tienes importantes intereses en el gobierno actual.
Solamente Guatevisión tuvo una transmisión completa en vivo que, cancelando sus programas regulares, cubrió todo el evento. El Canal 23 de UHF, TN Noticias, también tuvo una cobertura en vivo aunque de menor duración. Los guatemaltecos nos sentimos cada vez más identificados con los medios de comunicación que apoyan las causas justas, al tiempo que acumulamos resentimiento con aquellos que no lo hacen.
En cambio, las ediciones electrónicas de todos los principales diarios aún antes de las once de la noche, ya estaban colmadas de fotografías y reportajes ampliamente informativos. Desde luego, la prensa impresa del día de hoy fue generosa en detalles.
Nuestro flamante presidente, en declaración desde Sololá, nos pide calma, respetar las instancias, paciencia hasta que los procesos se agoten y así evitar juzgar a nadie. Asegura que él velará por la transparencia y que está en la mejor disposición en ayudar al Ministerio Público para ejercer justicia.
La calma señor Presidente, puede olvidarla, ésta se acabó. Los guatemaltecos no van a esperar más. Hemos tenido calma de sobra y no nos ha servido de nada. Ayer el pueblo de Guatemala demostró que luchará respetando las instancias, pero su voz será tan fuerte que usted no tendrá otro remedio distinto de detener la corrupción. Esto ya ha sido juzgado por el pueblo y usted perdió la oportunidad que hace casi cuatro años le dieron los guatemaltecos, para salir con la frente en alto. Su voz, Presidente Pérez, sus ofrecimientos e intenciones, no tienen ya ningún valor, carecen de credibilidad. Desafortunadamente usted, la vicepresidente y muchos altos funcionarios de su gobierno dejaron una nefasta huella en la historia. Ustedes perdieron la confianza de los ciudadanos.
La democracia, que viene del griego demos (pueblo) y kratos (gobierno) etimológicamente se refiere al Gobierno del pueblo. Platón la interpretaba como el gobierno de la multitud. Sócrates decía que era el gobierno de la mayoría. Si el actual gobierno de Guatemala no obedece a lo expresado ayer por esa mayoría, Guatemala no podrá seguir pretendiendo ser una democracia, mucho menos podríamos seguir diciendo que tenemos un gobierno democrático. Tendríamos que entendernos como un país cuyo gobierno es una: autocracia, dictadura, tiranía u otro término semejante. Usted elija.
El primero de julio de 1944, el general Jorge Ubico renunció a la presidencia después de haber recibido una petición popular firmada por 311 ciudadanos los cuales expresaban el sentir popular de ese momento. Hubo un alto sentido de dignidad e hidalguía en esa renuncia, que evitó muertes innecesarias. Yo me pregunto, Presidente Pérez: ¿Cuántas firmas necesitará usted, para atender la petición popular expresada ayer? 

Si usted desea reenviar este artículo, al igual que con las demás publicaciones de Pi, por favor siéntase con plena libertad de hacerlo. Si desea hacer un comentario, este será bienvenido en pi.carnets@gmail.com