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Argumentum

Las sombras oscuras del sadomasoquismo
Fecha de Publicación: 09/04/2015
Tema: Guatemala
 
“Nunca, repito, nunca pintaré el crimen bajo otros colores que los del infierno; quiero que se lo vea al desnudo, que se lo tema, que se lo deteste, y no conozco otra forma de lograrlo que mostrarlo con todo el horror que lo caracteriza.” Donatien Alphonse François, Marqués de Sade
Vivimos en uno de los países más violentos del mundo. Solamente por eso deberíamos tomar medidas o protestar. En vez de ello nos mostramos pasivos, abatidos y apáticos. Mucho me he preguntado sobre a qué se debe que en Guatemala nadie haga nada por cambiar esta situación.
Diaria y voluntariamente nos sometemos a los más diversos y variados suplicios: abusos en el área pública, corrupción de los funcionarios, injusticias en los juzgados, tráfico de influencias, venta de privilegios, gobiernos serviles, pésimos servicios públicos, etc.
Nos sentimos dominados y engañados por el gobierno, pero aun así pagamos puntualmente nuestros impuestos, porque, con el correr de los días, nos hemos convertido en víctimas y adoptado, una actitud sumisa. Creo a veces sufrimos una especie de sadomasoquismo, pues nos identificamos con nuestro agresor. En vez de combatirlo, le agradecemos que no cometa contra nosotros mayores atrocidades, como sin duda podría hacerlo. Nos hemos convertido en rehenes y cautivos en un país del que no podemos huir. Quizá por eso admiramos tanto a los compatriotas que se han ido de “mojados”, un ejemplo que no nos atrevemos a seguir.
Como masoquistas enfermizos, volvemos a elegir a los mismos candidatos, para que nos sometan de nuevo a las mismas torturas. En algunos casos, sabiendo que son asesinos o han sido parte de la guerrilla. Cada cuatro años nos dejamos convencer por sus promesas de campañas y nos amarramos de pies y manos con nuestro voto, de manera voluntaria, para que continúen maltratándonos a su sabor y antojo.
“El sadismo es la obtención de placer al realizar actos de crueldad o dominio. Este disfrute puede ser de naturaleza consensuada. En caso contrario, puede ser indicativo de trastorno mental o el resultado de emociones humanas como el odio, la venganza e incluso ciertas concepciones arcaicas de la justicia. Su antónimo y complemento potencial es el masoquismo. El masoquismo es la obtención de placer al ser víctima de actos de crueldad o dominio.” http://es.wikipedia.org/wiki/Sadomasoquismo
¿Por qué permitimos toda clase de vejámenes? ¿Por qué nos encanta que nos dominen y nos mientan? ¿Por qué seguimos creyendo esas mismas mentiras? ¿Nos agrada transitar con inseguridad, que la ciudad esté llena de hoyos, que se acabe el agua, que se hagan negocios sucios, que nuestra basura rellene los ríos y lagos, que maten a cualquiera en la calle, que los funcionarios roben, que sus hijos negocien con nuestras necesidades?
Alguien tiene que encargarse de gobernar. Nosotros no queremos pensar en ello, porque tenemos que trabajar y producir. Y pareciera no importarnos que los gobernantes lo hagan bien o mal, nos permita hacer a nosotros lo que nos gusta y nos quite ese peso de encima. Si nos caen bien y nos hacen “una campaña”, aunque sean pícaros, no solamente los perdonamos, somos hasta capaces de agradecerles.
En Guatemala hay sádicos; personas a las que les encanta dominar y abusar del poder. No les importa que haya pobres con hambre; ellos siguen robando, no les importa provocar injusticias; ellos las disfrutan. Pero seguirán haciéndolo, mientras lo sigamos permitiendo, porque se trata de un abuso consensuado.
Otras oscuras sombras que envuelven a nuestro país son las leyes de protección a determinados productos, las que propician también la compra de empresas estatales sin subasta pública, los contratos sin licitación, los empleos mediante influencias, el nepotismo y los privilegios de los funcionarios públicos, los sobornos de cualquier tipo, incluidos los de gobiernos extranjeros a nuestro país, perdonándonos una deuda millonaria a cambio que perdonemos un crimen cometido en nuestro país. ¿Cuánto vale mi silencio, nuestro silencio?
Existen otras formas según las cuales un tirano sádico puede destruir la moral de la población, a través de engaños. Prometer siempre es un engaño, pues nadie puede probar que lo que promete será una realidad en el futuro. Nadie puede entender cómo los políticos prometen tanto en sus campañas de proselitismo, sin estar seguros, incluso sin importarles, de que más tarde puedan cumplir o no lo que prometen. Cuando se promete y no se cumple, se traiciona la esperanza de la población. La moral ciudadana se resiente. También socava y destruye la moral de los ciudadanos cuando el gobierno obra corruptamente, porque convierte al país en un espacio donde el robo y el crimen son ejercidos por quienes debieran combatirlo.
Al mismo tiempo, el gobierno nos somete al abuso de otros verdugos: los gobiernos extranjeros, poderosos y dominantes, que han jugado con nuestra patria como un gato con un ratón. ¿De qué sirve que sepamos lo que es una república democrática, si en la realidad los gobiernos extranjeros como por ejemplo, Noruega, Suecia, España, Estados Unidos y Holanda son quienes realmente nos gobiernan, imponiéndonos medidas de control como si fuésemos un pueblo de salvajes?
En 1996, nos impusieron los Acuerdos de Paz: Celebramos una consulta popular el domingo 16 de mayo de 1999 para obtener la aprobación popular y así modificar la Constitución. A pesar de la intensa publicidad desplegada con recursos de esos gobiernos extranjeros, con la anuencia y complicidad del nuestro, el pueblo los rechazó (de cuatro preguntas, votó en contra de las cuatro). Sin embargo, haciendo gala de autoritarismo, el gobierno, si bien no modificó la Constitución, sí los puso en vigor. Los Acuerdos de Paz, más que inconstitucionales por su manifiesto rechazo, mantienen vigencia 16 años después.
En el 2006, gobiernos extranjeros volvieron a imponernos un organismo de control, a través de la ONU, llamado CICIG, para combatir la impunidad. Sin embargo, si alguien da fe de la impunidad somos los guatemaltecos que no encontramos justicia. No ha disminuido la violencia, ni el crimen y en las investigaciones solo se protegen a los criminales. ¿Cuántas Oenegés de origen extranjero compran a los jueces para que las sentencias salgan a favor de ellas y sigan manteniendo el negocio del que viven?
En octubre del 2014, Oenegés extranjeras, en especial del país Ibérico, apoyaron a Rigoberta Menchú en el juicio de la Embajada de España. Contra toda evidencia, los jueces dictaron una sentencia injusta, que yo me atrevo a declarar que fue comprada. No les importó que las familias de las víctimas de ese crimen fuéramos torturadas reviviendo las escenas de la muerte de nuestros familiares. El regocijo que mostraron nuestros verdugos fue inmenso, cuando los jueces volvieron el rostro, a pesar de oír la verdad y ver nuestras lágrimas. Son unos sádicos. Nos ven luchar poniendo nuestras esperanzas en la justicia y se ríen de nosotros.  
“Mi desgracia no es consecuencia de mi manera de pensar, sino de la de los demás.” Donatien Alphonse François, Marqués de Sade
Gobiernos poderosos nos piden que combatamos la injusticia, la pobreza, la corrupción y el narcotráfico. Pero son ellos, precisamente ellos, los que nos mantienen pobres, son corruptos, se llenan la boca de droga, y son los principales responsables de esto, porque no combaten el consumo en sus países. Nos ofrecen dinero como si fuera alpiste, y nos sobornan con las deudas contraídas. Despectivamente nos llaman un país “tercermundista”, término peyorativo este, inventado por la izquierda europea, para definirnos como país de tercera categoría. No quieren más emigrantes de Guatemala en ningún lado, pero si nos aceptan de sirvientes en sus casas.
Nosotros tenemos también alguna parte de la responsabilidad. No debemos unirnos a ese juego sadomasoquista ni debemos aceptar más el maltrato. Embajadores y organizaciones extranjeras vendrán a tirarnos juguetes o billetes para que nos arrodillemos a recogerlos. Hay que poner límites a todo poder, tanto al de nuestro gobierno como al que los países poderosos pretenden ejercer en Guatemala. Abusarán de nosotros tanto como nosotros lo permitamos. Si ponemos límites a sus demandas, los abusos terminarán. De otra forma, seguirán utilizando el país como un tablero de juego. Es ofensivo, que nos impongan organismos de justicia, porque, a pesar de que somos un país pequeño, tenemos derecho a gobernarnos por nosotros mismos. Recuerdo el texto bíblico según el pequeño David venció al gigante Goliat con una honda. O nos hacemos respetar o seremos dominados, es cuestión de voluntad.
“Se ha forzado al hombre a aceptar el masoquismo como ideal, bajo la amenaza de que el sadismo es la única alternativa. Este es el mayor fraude jamás perpetrado sobre la Humanidad. Este es el artificio por el cual la dependencia y el sufrimiento se han perpetuado como los fundamentos de la vida. La elección no es auto-sacrificio o la dominación. La elección es independencia o dependencia. El código del creador o el código del que vive de prestado. Este es el asunto primordial, y se basa en la alternativa entre la vida y la muerte.” Ayn Rand
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