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Teorema

Discusiones en torno a "República" (II)
Fecha de Publicación: 12/03/2015
Tema: Filosofía

 El pasado martes 3, Pi publicó una muy bien documentada serie de conceptos aportados por Carlos Molina Mencos, acerca del significado filosófico y político del término "República" y diferenciándolo del término "Democracia". Algunas personas los comentaron, generándose una discusión al respecto. Entendí que esa discusión podría ser del interés de muchos lectores, así que los ordené con la intención de ofrecerlos por partes en el curso de esta semana y la siguiente. Se trata de un documento de muy fácil lectura pero extenso. Esta es la segunda parte.

 
Marta:Muchísimas gracias Fernando.  Muy pertinente ilustrarnos con el pensamiento de los padres fundadores en la publicación “La República vs la Democracia”.  Pero, aquello viene de hace más de dos siglos y de conceptos de personas de fe como la mayoría de estadounidenses.  El pensamiento ha cambiado y somos muchos los agnósticos.  ¿Es sensato vincular los mandamientos de Dios con los lineamientos de un Estado?  Creo que, si hay un Dios omnipresente, dio mandamientos a las personas y no a los estados.  Y ¿hasta dónde no se aplica democracia representativa al proceso de elección de un sistema republicano en el que el pueblo delega en los tres poderes del Estado la autoridad?
 
¿Debe erradicarse el concepto de democracia “representativa” de nuestra constitución?  ¿Sería viable semejante cosa?
 
 
 
Fernando: Estoy totalmente de acuerdo contigo; efectivamente, no lo podría estar más. Creo que los pensamientos que buscan inspirar un Estado a partir de doctrinas religiosas deben ser entendidos como parte del concepto histórico que prevaleció en su momento y que condujo a tan ilustres pensadores a expresarlo así.
 
Acaso aún quedan personas y sociedades de personas que mantengan esos criterios pero ellos son progresivamente menores. Casi rarezas que también destacan por su vestimenta u otras características visibles. Uno pensaría que los hombres religiosos han dejado de insistir en que la ley de los hombres se  fundamente en “La ley de Dios”.
 
Me pregunto si la inspiración alterna de una constitución nacional debiera ser el Derecho Natural y si las discusiones debieran girar en torno a este y al derecho consuetudinario.
 
Carlos afirma que el término democracia no aparece una sola vez en nuestra Constitución. Como no lo podía creer acabo de buscar y resulta ser una gran verdad. Los términos asociados, “democrático” y  “democráticos”, aparecen una vez cada uno, no más. En cambio, el término República aparece 190 veces (aunque en su mayoría, utilizado como adjetivo).
 
Alberto: Sigo sin estar de acuerdo. Una república puede ser tiránica, oligárquica o democrática. Es decir, que la república la gobierne el tirano, la aristocracia o el pueblo mediante sistemas mayoritarios. Igualmente una monarquía puede ser absoluta, oligárquica o democrática.
 
Confundir república con democracia es tratar de imponer un modelo en la toma de decisiones más allá del formato de gobierno elegido.
 
Carlos: El término “república tiránica” es inconcebible. Si es república, no puede ser tiranía, Si es tiranía, no puede ser república. Son términos que se excluyen mutuamente.
 
República (del latín res  pública cosa pública y este de res, cosa”, y populus, “pueblo”),  es un sistema político cuyo fin primordial es la protección y el bienestar de la persona humana. Para ello la República se fundamenta en el imperio de la ley sustentado en una Constitución, y en la igualdad ante la ley como la forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor poder. Sean estas personas funcionarios de gobierno, grupos organizados, e incluso de las mayorías. La república tiene por fin proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos.
 
Para preservar esos derechos la República divide los poderes del Estado y escoge a quienes la han de gobernar mediante el derecho a voto. “El electorado constituye la  raíz última de la legitimidad de la República y de su soberanía”. Los ciudadanos delegan su poder por un tiempo determinado exigiendo la alternabilidad en los cargos delegados. Cualquier rompimiento de ese plazo, ya sea por la fuerza o por medio de artificios rompe la condición de República. Estrictamente hablando, un gobierno de facto no puede serlo de una República porque al asumir de manera distinta a la prevista en la legislación previa, destruye la condición de República.
 
Como explica Luís Enrique Pérez “En la república, impera el derecho a la libertad, el derecho a la vida y el derecho a la propiedad privada. Esos derechos tienen un valor intrínseco, y son derechos de cada ser humano considerado como un individuo que es fin en él mismo y no solo medio. La finalidad esencial del gobierno republicano es garantizar el ejercicio de esos derechos por medio de funciones legislativas, judiciales y ejecutivas.”
 
La República se ha confundido en muchas oportunidades con la democracia, pero existen profundas diferencias. La democracia es un sistema en el que las mayorías ejercen su voluntad, sin importar el pensamiento o los intereses de las minorías. En una democracia se acata la voluntad de las mayorías. Un autor anota “por ejemplo si el pueblo lo quiere, un linchamiento público podría ser un ejemplo de la democracia. Mientras que en el caso de una república, es la ley la que regula el accionar de un gobierno y el funcionamiento de las cosas, de manera primordial; de esta manera se limita el rango de acción de los representantes del pueblo. En la democracia prima lo que quiere la mayoría, dando paso a la exclusión del deseo de las minorías, mientras que en la república se regula y se hacen leyes para incluir a todas las personas”
 
Por consiguiente si aceptamos que, como dice nuestra Constitución Política: “La soberanía radica en el pueblo quien la delega, para su ejercicio, en los Organismos Legislativo, Ejecutivo y Judicial. La subordinación entre los mismos, es prohibida.” En el momento en el que se implante una tiranía, la que, por su propia naturaleza da plenos poderes al tirano, en ese momento deja de existir la República como sistema de gobierno para convertirse en una tiranía. Podrá usarse el término república, como en el caso de la república Bolivariana de Venezuela que de República solo tiene el nombre. Pero el uso de ese término, invocado en apoyo de su régimen dictatorial no la convierte en tal. Venezuela no es una república porque, entre otras muchas razones, existe subordinación del Poder Legislativo y del Poder Judicial ante el Poder Legislativo.
 
No puede existir una República sin el absoluto respeto a las leyes, sin la división de poderes, sin la alternabilidad en el poder y sin que sus ciudadanos, como individuos, gocen de su derecho a la libertad, a la vida y a la propiedad privada. El lector deberá preguntarse si Guatemala es o no es, en su realidad intrínseca, una República.
 
En conclusión no puede existir una República tiránica o una República oligárquica. Pero sí puede suceder que una república se transforme en otra forma de organización política. El mejor ejemplo lo tenemos en la República de Roma en la década de los años cuarenta antes de Cristo cuando, a pesar del esfuerzo de Marco Tulio Cicerón por preservar la República se inició la dictadura de Julio César para luego degenerar en un imperio. En el instante en el que Julio César inició su dictadura dejó de existir la República de Roma.
 

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SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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