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Brújula

Carta a Susana
Fecha de Publicación: 21/02/2015
Tema: Transparencia
Felicitaciones por tu artículo "En busca de políticos honestos" Susana, me encantó leerlo. Comparto mucho de lo que dices en cuanto a la distinta forma de percibir la honestidad en los países anglosajones y en los nuestros, al menos podría decirse que antes era así.
 
Yo también lo entiendo como tú: la congruencia entre lo que se piensa y lo que se actúa. Entre lo que se es y aquello que se pretende "ser", con sus actos, es lo que determina la verdad de una persona. Valoro inmensamente las verdades que expresas porque concuerdo totalmente en esta parte de tu análisis aunque tengo algunas objeciones con otras.
 
Considero que solo una persona totalmente honesta, como sin duda lo eres tú, puede entender esa verdad ineludible: la honestidad solo es factible en la persona que se dice la verdad a sí misma. Solo una persona congruente y verdadera, es capaz de tener integridad... de ser CABAL, de ser íntegra consigo misma; de no estar dividida entre lo que piensa y lo que hace o dice. Ortega y Gasset lo expresa maravillosamente al decir que la verdad del hombre estriba en la justa correspondencia entre gesto y espíritu (mis palabras pero su concepto) Es la espontaneidad de una persona que se siente libre de ser como es. Que no da gato por liebre... a nadie.
 
Creo que la honestidad, como casi todos los otros valores, es uno que se aprende en casa. Recuerdo la época en la que crecí cuando la honestidad no se consideraba una virtud ni mucho menos un "mérito" sino era una condición necesaria con la que se estaba obligado a cumplir como persona.
 
Muchos años han pasado desde entonces, cuando a las cosas se las llamaba por su nombre sin temor a estar metiendo la pata. La palabra ciego no era peyorativa, sordo tampoco. El lenguaje era preciso, claro y la comunicación más sencilla. Ah, pero la izquierda, en su afán de ir rompiendo estructuras, se encargó de irle haciendo "ajustes" a la realidad y poco a poco se fue cayendo en el relativismo moral ¿cierto? Lo veo con los países europeos y con los USA ahora. ¿En dónde están parados cuando se manejan dentro de ese relativismo moral?
 
 

Este es un sitio interesante en la Internet, a ese respecto: http://digital.csic.es/bitstream/10261/10291/1/1992%20Para%20una%20cr%C3%ADtica%20de%20la%20raz%C3%B3n%20peri%C3%B3dica.pdf

 
¿Cómo se puede justificar que, no hace muchos años atrás, países desarrollados se valieran de su poderío económico para someter a personas y países que consideraban inferiores al mismo tiempo que pregonaban y presumían de libertad? ¿Acaso no era una doble moral? ¿Una falta de verdad para consigo mismos y con los ideales que presumían sustentar?
 
Considero que la honestidad va siempre de la mano con la lealtad. Lealtad para consigo mismo, con la propia forma de sentir, con las propias creencias, con las amistades y desde luego, con el propio país. Cuando existe un divorcio entre la honestidad y la lealtad, la verdad se difumina. Se hace borrosa... y pierde sentido.
 
¿En dónde está la lealtad de políticos que cambian de camiseta con cada nueva elección? Simplemente carecen de principios o de convicción alguna. ¿En dónde está la honestidad, dentro del amor a la "docencia", de maestros que se rehúsan a ensanchar sus escasos conocimientos? ¿El honor de los "honorables diputados" que se venden?  ¿De los médicos que someten a sus pacientes a cirugías innecesarias porque desean cambiar el modelo de su vehículo?
 
Y ¿En dónde está la lealtad de países dizque "amigos" cuando tienen a Guatemala hincada? Los USA de hoy día ¿Son una República o una Democracia? Y los países europeos ¿en dónde están parados? Después de apoyar movimientos terroristas a lo largo y ancho de la América Latina, después de tener una muestra en casa propia y en carne europea, lo denuncian internacionalmente y unen fuerzas para combatirlo.
 
Nosotros fuimos víctimas del terrorismo soviético-cubano durante 37 años y se nos acusa de genocidio. ¿Cómo se atreven a hacer señalamientos sobre Pavón; y sobre la Embajada de España, asaltada por terroristas concitados por su Embajador? ¿Cómo? Si allí las verdadera víctimas fueron los guatemaltecos más notables de esa época? "Del dicho al hecho hay mucho trecho"