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Teorema

Los combustibles
Fecha de Publicación: 11/02/2015
Tema: Economía
 

Cuando los combustibles subieron de precio, los pobladores debieron apretarse el cinturón. Justo es que ahora, que están a la baja, puedan aflojarlo un poco y acaso conseguir el retardado desarrollo del país.

 
La semana anterior participé en una conversación que en algún momento se centró en el costo de los combustibles. A todos nos pareció sumamente extraña, la reciente alza en los precios de las gasolinas (cerca de Q2.50 en lo que va del mes). Nunca habían salido los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas ––MEM–– a justificar un alza que aún no había sucedido. Nos preguntamos: Si tanta certeza tenían en el aumento de los precios internacionales, ¿por qué no la aprovecharon para enriquecerse en el mercado de futuros?
 
Uno de los congregados adelantó una hipótesis muy arriesgada. Dijo tener una certeza lógica de que había un acuerdo entre importador y gobierno para subir el precio de las gasolinas y demás derivados. El alza serviría para financiar los gastos de la campaña electoral. Desde luego, una parte debía quedar en manos del importador.
 
Los gobernantes han dado repetidas muestras de tener valores morales un tanto relajados, para decirlo de manera diplomática. Pero entrar en contubernio con el importador para inflar los precios y guardarse las “ganancias” excedía mi capacidad para ser malpensado. Además, tal criterio involucraba a los importadores (debe haber más de uno). Aunque en la fijación de precios, actúen dentro de un cartel,  ponerlos de acuerdo para cometer una fechoría no es fácil. Además, ellos representan a grandes corporaciones internacionales de prestigio empresarial que deben rendir cuentas estrictas al fisco en sus respectivos países. Todo eso me hacía difícil aceptar tal hipótesis.
 
Sin embargo, me quedé con la duda e investigué un poco sobre un tema desconocido para mí. Afortunadamente, en la Internet hay abundante información internacional y en lo nacional, el  MEM tiene estadísticas actualizadas de precios y volúmenes.
 
Quiero compartir algo de las cifras consultadas: El valor total de los productos derivados del petróleo que utiliza el país es de unos 2.87 millardo (un millardo: mil millones) de dólares. La mayor parte (78.3%) de ese total es para las gasolinas y el diesel. La gasolina aumentó a principios de mes cerca de Q.2.50 por galón, lo que equivale a 12.5% de su valor previo. Si ese aumento fuera extendido a las gasolinas y el diesel por igual, si además, el incremento no estuviera se debiera a una elevación de los costos y se mantuviera todo un año, el despojo a los consumidores se elevaría a unos 300 millones de dólares, cerca de 2,300 millones de quetzales.
 
Un aumento ficticio en el costo de los combustibles, por ejemplo,  de un quetzal por galón produce una “ganancia” de unos $120 millones que equivalen a cerca de Q 900 millones por año. Pero sí hay aumentos. El precio de mercado del petróleo varía todos los días. Históricamente, alcanzó su precio más alto el 14 de julio de 2008 y este fue de 145.18 dólares por barril ––$/b. Antes del 18 de febrero de 2005, su precio había sido inferior a 50 $/b. Entre noviembre de 2008 y abril de 2009 volvió a quedar por debajo de los 50 $/b. Entonces, llegó a costar hasta 33.98 $/b (febrero 12 de 2009).
 
Posteriormente y hasta noviembre pasado, su precio osciló alrededor de un promedio de 88.34 $/b. A partir del 5 de enero recién pasado, el precio vuelve a caer por debajo de 50 $/b. El precio se mantuvo allí, hasta el pasado 2 de febrero cuando volvió a superar los esa cifra. El mínimo alcanzado en enero fue de 44.45 $/b (el 28 de enero). En los últimos 6 días de mercado, desde cuando superó los 50 $/b, dos veces ha cerrado por debajo de 50 y 4 por arriba. El precio al cierre de hoy (miércoles 11) fue de 48.84; la gasolina sin plomo cerró a 1.54/$/g (http://money.cnn.com/data/commodities/).
 
¿Qué tanto incide el costo de refinación para pasar a gasolina? Un análisis de EIA (Energy Information Administration de USA) afirma, con datos de diciembre 14, que el precio para el consumidor de un galón de gasolina estaba formado por 57% el costo del petróleo, 1% el costo de la refinación, 26% por la distribución y mercadeo y 17% por impuestos. Para el diesel, el costo de refinación es más alto (13%)  y el de petróleo más bajo (42%). Los impuestos son menores (14%) pero el costo de mercadeo es mayor (31%) (http://www.eia.gov/petroleum/gasdiesel/).
 
El precio promedio de las gasolinas en Estados Unidos, según lo reporta Fuel Gauge Report www.fuelgaugereport.com (consultado en febrero 9 y febrero11) es el que se muestra abajo, describiendo precios al consumidor por galón. Se observa una variación máxima de $0.15, que equivale a Q1.00.
 
 
Regular 
Mid 
Premium 
Diesel 
Febrero 10
$2.21
$2.42
$2.60
$2.81
Febrero 8
$2.18
$2.39
$2.57
$2.80
Febrero 4
$2.11
$2.31
$2.50
$2.80
Febrero 2
$2.06
$2.27
$2.46
$2.80
Enero 11
$2.14
$2.37
$2.56
$3.01
Enero 9
$2.17
$2.40
$2.58
$3.04
 
 
 
 
El precio de cierre de la gasolina RBOB en la Costa del Golfo, según EIA (http://www.eia.gov/todayinenergy/prices.cfm) para el martes 10 de febrero fue de $1.55 que equivale a Q 11.86. Entiendo que estos serían los precios que rigen para nuestras importaciones.
 
Supongamos por un momento, que el precio promedio del petróleo se mantiene próximo a 50 $/b durante 2015. ¿Cómo impactaría esa reducción en la economía nacional? El precio promedio por barril de petróleo en 2014 fue de $92.89. Si el precio durante 2015 promediara $50, eso significaría una reducción a 53.83% de su valor original. El consumo nacional de petróleo y sus derivados fue de 2.87 millardos de dólares. El consumo equivalente (para las mismas cantidades y proporciones) en 2015 se reduciría a 1.54 millardos. Esto significa un ahorro nacional de 1.33 millardos de dólares que equivalen a 10.2 millardos de quetzales.
 
De ello, si el Estado Guatemalteco no interfiere, 36% quedaría en manos de los automovilistas, 42% en poder de los transportistas, 13% sería retenido por los generadores de electricidad y 8% en los hogares que utilizan gas propano.  La mayor disponibilidad de dinero en manos de los transportistas, muy probablemente redundaría en pasajes y tarifas de carga más reducidos, mejoras en las unidades de servicio y mayores aumentos y prestaciones para los propietarios y empleados de ese sector.
 
Por su parte, los hogares y los automovilistas muy probablemente incrementarían su consumo de bienes y servicios. Una mayor demanda crearía una oferta consecuente,  esto necesariamente incidiría en mayor número de plazas de empleo. Lo importante es que el beneficio se distribuiría entre toda la población, algunos directamente, otros indirectamente. Tal vez, la recuperación económica del país podría iniciarse a través de proceso.
 
En cambio, si ese dinero terminara cubriendo gastos de la  campaña política del partido que hoy gobierna, los beneficios quedarían concentrados en los alcaldes y síndicos, diputados y gobernantes que resultaran favorecidos con un triunfo electoral así logrado. Aún, si tales fondos llegaran al gobierno y este dispusiera de ellos en sus actividades normales, el beneficio para la población sería tan magro como el que se obtiene ahora sin esa inyección de fondos. 
SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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