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Teorema

Propuesta Fiscal
Fecha de Publicación: 26/01/2015
Tema: Finanzas

Pareciera que la mano derecha y la mano izquierda del Presidente estuvieran enemistadas. Lo que hace con una, lo borra con la otra, y al revés, como si viviera una enorme confusión. Aún mayor es el divorcio entre lo que habla (supuestamente lo que piensa) y lo que hace; la riña se antoja irreconciliable.

A fines del año anterior, cuando se discutía el Presupuesto de Ingresos del Estado y este empezó a tener tropiezos, el presidente Pérez inició una lucha por conseguir que su elevado plan de gastos fuera aprobado. Al tiempo que se conduele por la precariedad del Estado y clama por mayores tributos, gasta cualquier cantidad de dinero en publicidad, presentando su mensaje en cada corte televisivo.

Tiene molesta presencia en los canales VHF, los UHF y la TV por cable, así como por la radio. La suya es una campaña dirigida a convencer que su gestión ha sido exitosa; que los graves problemas que sufre la población o no existen o son esfuerzos desestabilizadores de terceros, o temas imposibles de abordar, o… Ve, que hasta el significado de “mano dura” ahora es distinto.

Él y el ministro López compraron en Q878.9 millones un equipo que serviría para modernizar el registro y documentación del control migratorio. El mismo equipo, según se reportó, fue adquirido en Honduras por el equivalente a Q88 millones. Aún si ese extremo, denunciado como un robo descarado de Q700 millones, pudiera obviarse, quedaría por preguntar si registrar automáticamente el ingreso y salida de personas al país, tiene una prioridad superior a resolver alguna de nuestras muchas e ingentes necesidades.

Dentro de tanto despilfarro, resultaba difícil justificar el alza de impuestos, decir que necesitaba más sonaba a falsedad. Tenía que presentar evidencias. Así, dejar de pagar a los empleados públicos pudo ser para que fuera creíble que urgía establecer nuevos impuestos ¿Exagero? Si así fuera ¿por qué no hubo un esfuerzo serio para reducir el gasto? ¿Acaso se dejó de pagar el sueldo del presidente, la vice, los diputados o alguno de los mil principales funcionarios?

En cambio hay desabastecimiento en los hospitales, algunas escuelas carecen de mobiliario, las carreteras muestran señales de deterioro, hacen falta puentes y los que hay, podrían colapsar. ¡Los maestros manifiestan a favor de los impuestos! ¿Cada vez más circo? ¿Cada vez mayor temeridad?

Algunos periodistas han caído en la trampa falaz de los consejeros del presidente: Si la carencia es expresión de pobreza, si incrementar la carga fiscal con el subsecuente aumento de los ingresos subsana las dificultades del país, entonces ese pequeño sacrificio de pocos permitirá el bienestar de todos.

Otros, sin embargo, basándose en la evidencia histórica, concluyen que un mayor ingreso fiscal aumentará la dilapidación y el saqueo. Consideran que parte de esos fondos sería destinada a financiar la campaña política del PP o la de LIDER, que ya ni eso se puede asegurar.

Ahora, el gobierno busca afanosamente establecer nuevos impuestos. Analiza todas las opciones posibles: Aumentar nuevamente el IVA (inició en 7%), los celulares, la distribución de cemento, la minería, los licores, el tabaco... La semana anterior, posiblemente con una renovada asistencia “técnica” de LIDER (la anterior fue pésima), le han puesto el ojo a los derivados del petróleo. Pero resulta que sobre esos productos ya pesan gravámenes excesivos.

Sin IVA ni ISP, un galón de gasolina súper costaría Q13.14; a esa cifra se suma el impuesto de distribución que es de Q4.70 y el IVA (sobre Q17.84) que resulta ser de Q2.19, para llegar a los Q19.99 que costaba el fin de semana pasado. Esos impuestos representan una carga de 52.1% sobre el valor del producto.

Si se agrega el ISP y el ISR que pagan los importadores, transportistas y distribuidores, así como otros gravámenes de menor cuantía, el costo estaría próximo a Q10 por galón y los gravámenes representarían casi 100%. La caída del costo precio del petróleo se convertiría en una maldición cuando su precio vuelva a subir, ya que un nuevo gravamen no lo quita nadie.

Un impuesto debiera ser difícil de evadir y fácil de recaudar; además, ahora que es año de elecciones, el gobierno quisiera evitar que afectara directamente a los sectores populares. De lo contrario, los opositores no le permitirán un solo triunfo electoral, ni siquiera en el funesto PARLACEN.

Luis Rabbé, en su discurso de toma de posesión como Presidente del Organismo Legislativo de la República de Guatemala, (¡qué vergüenza!) dijo que habría que subir los impuestos a manera de que los más ricos, pagaran más. Además de comentar que eso ya es así (los más ricos pagan mucho más que los más pobres), quiero sugerir un nuevo impuesto. Uno en sustitución de todos los que tramposamente el congreso trató de implantar el mes pasado, así como de los que ahora busca introducir.

Sugiero que se grave con 5 mil quetzales cada spot publicitario de 30 segundos en la televisión abierta que utiliza las frecuencias VHF del Estado, (canales 2 a 14). Este impuesto afectaría todos los anuncios, pagados o no. Esto es, incluiría spots destinados a promover otros negocios del propietario de los canales, los avances cinematográficos, la programación del canal, avances de noticieros radiados, telenoticieros, tiempo “donado” a los partidos políticos y cualquiera otro spot que no forme parte de la programación regular.

Entre los cuatro canales de televisión VHF debe haber cerca de 33 mil horas de transmisión por año. De todo ese tiempo, unas 25 mil horas son de programación regular y 8 mil horas, de anuncios (pagados y no pagados). El tiempo de anuncios equivale a unos 960 mil spots publicitarios de 30 segundos anuales. La recaudación tributaria de un nuevo impuesto, así concebido, sería de 4.8 millardos de quetzales cada año.

Un spot publicitario se vende entre 2 mil y 18.4 mil quetzales, dependiendo de la hora de transmisión. Así que, con el impuesto sugerido, su precio pasaría a estar entre 7 mil y 23.4 mil quetzales, por spot de 30 segundos. Considerando cierta contracción de la demanda (la que también sucedería en los celulares, el cemento, los licores, el tabaco, etcétera), la venta de spots se vería reducida, digamos a la mitad. Bajo este supuesto, en vez de casi 5 mil millones de quetzales el ingreso fiscal estaría próximo a Q2.5 millardos por año.

El presupuesto de publicidad de las empresas posiblemente se mantendría. Pero parte de la pauta se desplazaría hacia otros medios como la TV UHF, radio, medios escritos, vallas, mupis y otros. Las agencias de publicidad no reducirían su actividad y el público no resultaría afectado por ese nuevo gravamen. La caída de ingresos de los canales VHF no debería preocupar mucho ya que, de acuerdo con Rabbé no importa que se afecte a las personas muy ricas y Ángel González, su cuñado, es un hombre muy rico ¿O no?

Pero usted no se puede entusiasmar mucho con tal impuesto, los cerca de 2,500 millones de quetzales que podría generar y lo fácil que sería para la SAT auditarlo y cobrarlo. La guillotina fiscal que ahora, amenazante, pende sobre su cuello o más bien, sobre sus finanzas, seguirá allí.

Tal impuesto jamás podría llegar a darse. No por violentar criterios básicos de teoría tributaria, como el de la universalidad del impuesto. Los tecnicismos son poco importantes para el gobierno. Lo que sería determinante para evitar tal impuesto es el poder ejercido por el propietario de esos canales sobre los tres poderes del Estado.

Los políticos que son recibidos por Remigio Ángel González en Miami, llegan a él de rodillas y lo hacen para suplicar. Ninguno de ellos se atrevería, por nada del mundo, a molestarlo con algo así. Y aún, en el extraordinario evento de que tal iniciativa llegue al Congreso, para eso están más de 135 diputados serviles, obedientes y no deliberantes. Ellos tienen la mejor disposición para derogar, incluso, la menor insinuación en ese sentido.

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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