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Mi Esquina Socrática

La infamia última
Fecha de Publicación: 08/05/2013
Tema: Arte

Una investigadora profesional del Ministerio Público ha sido la víctima de la mayor de las infamias que han llegado a mi conocimiento, desde las entrañas mismas del Ministerio Público que preside la Dra. Claudia Paz y Paz. Dada la naturaleza del crimen, esta vez no daré  nombre y apellidos de la agraviada, como acostumbro.

            Se trata de una joven jurista in fieri, de la Universidad de San Carlos, que trabajó por un año y cuatro meses como investigadora de la escena de cada crímen para esa entidad, cuya única función es velar por la observancia de la ley y por el respeto a los derechos humanos de todos en la República.
            Joven y atractiva, se involucró en un romance con un compañero universitario. Desafortunadamente, no del todo digno de su persona. A este estudiante, según él, le fue robado su USB en el que guardaba una filmación de un acto de la mayor intimidad posible entre ellos dos. Peor aún, de repente aparece tal filmación en el despacho de Mynor Melgar, Director de Investigaciones Criminalísticas, quien dice no recordar quién se la envió, pero quien se arrogó el derecho de ordenar veintitrés copias del mismo y distribuírlas entre igual número de investigadores, sin el consentimiento de la afectada. De lo cual hay constancia notarial.
            La joven en cuestión sufría ya de tensiones profesionales con su superior jerárquico, el hoy Secretario General del Ministerio Público, Licenciado Mynor Melgar. Y usó del tal incidente para destituír a la joven investigadora bajo el pretexto de que se había conducido abiertamente inmoral fuera de la institución, en su día de descanso              
            Esto ha constituído para mí lo más indignante que ha llegado a mi conocimiento de ese señor, de quien ya me habían llegado otros rumores de conducta impropia. La Fiscal General, que tanto alardea de su defensa de la mujer, ha permanecido impávida, aunque ya ha sido iniciada la querella correspondiente contra Melgar ante el Juzgado Undécimo de Instancia Penal por violación a la intimidad sexual, violencia psicológica contra la mujer, y distribución de pornografía. 
¡Cuán bajo ha caído la moral pública durante este gobierno del General Otto Pérez Molina!
Lo que aquí denuncio es un crimen repugnante contra el derecho a la privacidad de una mujer. Entre esos ciudadanos de países “donantes” que tan generosamente se dedican a subsidiar las organizaciones subversivas en nuestro país, nada debería serles más repugnante. Pero, por supuesto, lo han mantenido en el más absoluto silencio ante sus compatriotas contribuyentes. Al fin y al cabo, por extensión, hacia los coterráneos de quien ellos califican, sin base alguna, de “genocida”, guardan en su corazón un reconocido desprecio. 
Mentalidad nazi… en europeos y norteamericanos rubios y, en el caso particular de los noruegos y canadienses, con abundancia de petrodólares en sus bolsillos.
A ello habría de sumarse el servilismo patente del Embajador de los Estados Unidos hacia sus jefes, Hillary Clinton, primero y John Kerry, después, que ha prestado su presencia en un juicio frenético y disparatado contra oficiales militares… ¡por genocidio!
¡Y el malinchismo abyecto de nuestras izquierdas mendicantes!
¡Incluso, el punto ciego de la ética de ciertos obispos!
¡Y la indiferencia que les es tan útil a algunos oligarcas!
¡También la pasividad dolosa de quienes a gritos se dicen “dirigentes” sindicales!
Todo lo cual se ha traducido a oportunas pausas para algunos dueños y directores de los medios masivos de comunicación. 
¡Irresponsable pasividad de las masas tan mal informadas y peor educadas!
            ¡Y total apatía de la USAC, tan vocinglera cuando de agenciarse de más fondos de los contribuyentes se trata!
            Ante este panorama de cobardía, de nuevo me viene a la memoria lo advertido por Jorge Santayana: “Quienes no aprenden de los errores del pasado están condenados a repetirlos            En cuanto al circo simultáneo montado en torno a un “genocidio” que nunca se dio, sólo añado aquí otro comentario: mientras el Ministerio Público despilfarra sus fondos en manchar a Guatemala, a su Estado, y eventualmente a todos nosotros, los que pagamos impuestos, la impunidad de los malos se acrecienta.
            Dejo para otra ocasión el comentario que me merece tanta mentira. No me queda espacio…
Una investigadora profesional del Ministerio Público ha sido la víctima de la mayor de las infamias que han llegado a mi conocimiento, desde las entrañas mismas del Ministerio Público que preside la Dra. Claudia Paz y Paz. Dada la naturaleza del crimen, esta vez no daré  nombre y apellidos de la agraviada, como acostumbro.
            Se trata de una joven jurista in fieri, de la Universidad de San Carlos, que trabajó por un año y cuatro meses como investigadora de la escena de cada crímen para esa entidad, cuya única función es velar por la observancia de la ley y por el respeto a los derechos humanos de todos en la República.
            Joven y atractiva, se involucró en un romance con un compañero universitario. Desafortunadamente, no del todo digno de su persona. A este estudiante, según él, le fue robado su USB en el que guardaba una filmación de un acto de la mayor intimidad posible entre ellos dos. Peor aún, de repente aparece tal filmación en el despacho de Mynor Melgar, Director de Investigaciones Criminalísticas, quien dice no recordar quién se la envió, pero quien se arrogó el derecho de ordenar veintitrés copias del mismo y distribuírlas entre igual número de investigadores, sin el consentimiento de la afectada. De lo cual hay constancia notarial.
            La joven en cuestión sufría ya de tensiones profesionales con su superior jerárquico, el hoy Secretario General del Ministerio Público, Licenciado Mynor Melgar. Y usó del tal incidente para destituír a la joven investigadora bajo el pretexto de que se había conducido abiertamente inmoral fuera de la institución, en su día de descanso              
            Esto ha constituído para mí lo más indignante que ha llegado a mi conocimiento de ese señor, de quien ya me habían llegado otros rumores de conducta impropia. La Fiscal General, que tanto alardea de su defensa de la mujer, ha permanecido impávida, aunque ya ha sido iniciada la querella correspondiente contra Melgar ante el Juzgado Undécimo de Instancia Penal por violación a la intimidad sexual, violencia psicológica contra la mujer, y distribución de pornografía. 
¡Cuán bajo ha caído la moral pública durante este gobierno del General Otto Pérez Molina!
Lo que aquí denuncio es un crimen repugnante contra el derecho a la privacidad de una mujer. Entre esos ciudadanos de países “donantes” que tan generosamente se dedican a subsidiar las organizaciones subversivas en nuestro país, nada debería serles más repugnante. Pero, por supuesto, lo han mantenido en el más absoluto silencio ante sus compatriotas contribuyentes. Al fin y al cabo, por extensión, hacia los coterráneos de quien ellos califican, sin base alguna, de “genocida”, guardan en su corazón un reconocido desprecio. 
Mentalidad nazi… en europeos y norteamericanos rubios y, en el caso particular de los noruegos y canadienses, con abundancia de petrodólares en sus bolsillos.
A ello habría de sumarse el servilismo patente del Embajador de los Estados Unidos hacia sus jefes, Hillary Clinton, primero y John Kerry, después, que ha prestado su presencia en un juicio frenético y disparatado contra oficiales militares… ¡por genocidio!
¡Y el malinchismo abyecto de nuestras izquierdas mendicantes!
¡Incluso, el punto ciego de la ética de ciertos obispos!
¡Y la indiferencia que les es tan útil a algunos oligarcas!
¡También la pasividad dolosa de quienes a gritos se dicen “dirigentes” sindicales!
Todo lo cual se ha traducido a oportunas pausas para algunos dueños y directores de los medios masivos de comunicación. 
¡Irresponsable pasividad de las masas tan mal informadas y peor educadas!
            ¡Y total apatía de la USAC, tan vocinglera cuando de agenciarse de más fondos de los contribuyentes se trata!
            Ante este panorama de cobardía, de nuevo me viene a la memoria lo advertido por Jorge Santayana: “Quienes no aprenden de los errores del pasado están condenados a repetirlos            En cuanto al circo simultáneo montado en torno a un “genocidio” que nunca se dio, sólo añado aquí otro comentario: mientras el Ministerio Público despilfarra sus fondos en manchar a Guatemala, a su Estado, y eventualmente a todos nosotros, los que pagamos impuestos, la impunidad de los malos se acrecienta.
            Dejo para otra ocasión el comentario que me merece tanta mentira. No me queda espacio…