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Teorema

El primogénito de la guerrilla
Fecha de Publicación: 02/12/2014
Tema: Política

El mes pasado, mi esposa me regalo un libro. Su autor Óscar Platero, Capitán del Ejército Nacional lo tituló “La farsa del genocidio en Guatemala”. Más que un libro, esta obra da la impresión de ser un reporte de investigación, una monografía o una tesis. Sus 118 páginas se desarrollan en formato tamaño carta, con letra grande, como las que ahora lee usted. El trabajo de diagramación es precario, como también es pobre resolución de las múltiples fotografías que presenta.

El señor Platero, es consistente en anteponer a su nombre el grado de Capitán; se describe como un experto en inteligencia militar, condición que documenta con una serie impresionante de estudios en esas materias. Su presentación personal sigue la forma de un curriculum vitae resumido en 22 puntos, cada uno desarrollado en una sola línea. Los primeros 16 son estrictamente militares. No hay fechas ni datos personales de otra índole; incluso los cajoneros (edad, lugar de nacimiento, hijos…) están ausentes.

El libro de Platero es denso, cansa leerlo. Ofrece demasiada información, muchos nombres, siglas, fechas, fotografías, hechos… Si el nombre de los actores poco le dice al lector, si este conoce poco del tema, si no tiene información previa y abundante de los detalles, si todo le resulta nuevo, pasar de una página a otra requiere cierto esfuerzo. Un historiador, en cambio, se debe sentir feliz ante las múltiples referencias que Platero ofrece.

En resumen, creo que el esfuerzo de su lectura vale la pena. Especialmente si se tiene el cuidado de ir anotando el significado de las siglas utilizadas en el libro, mismas que el editor omitió listar. En algún momento de mi lectura pensé que había un propósito deliberado en todo lo anterior: favorecer la credibilidad de los datos que registra el autor. Ese objetivo lo consigue plenamente merced a la ya referida multiplicidad de datos, fechas, nombres y fotografías que ofrece.

El libro presenta solo un lado de la historia. Su autor, plenamente identificado con el Ejército Nacional frecuentemente lo refiere como “el glorioso…”. En ese sentido, el documento del Capitán Platero es como el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas o el REMHI de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala. Ambos documentos analizan el conflicto armado en nuestro país, uno desde la izquierda internacional y el otro desde la óptica de la Teología de la Liberación. Platero lo ve con binoculares del ejército.

Cuando en 1996 se firmaron los acuerdos de paz en Guatemala, posiblemente nadie, ni el mismo presidente Arzú, pensó que con la suscripción de tales documentos, los guerrilleros abandonarían las armas y se dedicarían al trabajo honrado y productivo. Durante casi 36 años habían sido alimentados con teorías marxistas, maoístas y castristas, entre otras. Estas los encausaban hacia lograr el poder político por la fuerza y crear un estado socialista en Guatemala.

En 1997 y después, los líderes guerrilleros y sus personajes más visibles se incorporaron a la vida civil y política del país. Otros, menos conocidos, crecientemente fueron ocupando posiciones en el Ejecutivo. Con el tiempo, llegaron a alcanzar un dominio político casi completo, tanto en este régimen como en el anterior. Pero hay un tercer sector conformado por varias agrupaciones y es a una de ellas que me quiero referir.

Platero califica al Ejército Guerrillero de los Pobres ––EGP–– como la “organización mayor y más sanguinaria de las que integrarían posteriormente la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca” ––URNG (p18). El EGP se identificaba con una bandera roja que lucía en el centro la cara del Che, en negro; bajo su rostro, también en negro, las siglas (p38).

Si se cambia EGP por otras iniciales, se obtiene el mismo lienzo que seguimos viendo hoy, 30 años después, en desfiles, protestas y manifestaciones de maestros, estudiantes, obreros, salubristas... servidores públicos en general. Pero más significativo y novedoso, la bandera del EGP empieza a ser frecuente en las manifestaciones, caminatas y paros indígenas.  

No creo que esto sea casualidad ni una moda, como sí lo es la imagen del Che en las camisetas de algunos jóvenes. Pienso que es la misma guerrilla que antes perdió la guerra armada en las montañas, la que ahora promueve esas demostraciones de descontento, provoca enfrentamiento y parce ir ganado una nueva guerra en nuestro país. Pienso que su viejo sueño de implantar un estado socialista en Guatemala mantiene plena vigencia.

En la página 38, Platero anota (los destacados son míos): …ante la agitación y acciones desestabilizadoras y de ingobernabilidad promovidas y dirigidas por exintegrantes del EGP/CUC en la región noroccidental de nuestro país. El párrafo se refiere a acciones acaecidas entre 1981 y 1982. Más adelante, en la página 43, el pie de una fotografía que muestra parte de una manifestación, dice: …en apoyo a las demandas del CUC, para que el ejército abandonara el altiplano, que deseaba controlar aceleradamente esa organización terrorista.

Más adelante, en la página 49 el autor se refiere repetidamente al CUC. “Varios de estos curas guerrilleros que se integraron de lleno al EGP, y luego de la Firma de la Paz… se quedaron manipulando a las masas campesinas y dieron nuevamente vida al Comité de Unidad Campesina CUC, que con la desaparición del EGP/URNG, dejó de ser un nido de combatientes para pasar a autodenominarse Luchadores sociales

Posteriormente agrega: La Teología de la Liberación, que había dado vida al CUC, cambia de ropaje, del guerrillero terrorista al supuesto luchador social, dirigido por los mismos terroristas de siempre. La relación de dependencia del CUC a los excomandantes guerrilleros se mantiene hasta el presente, como lo describe muy bien y en forma muy ajustada Yvon Le Bot en su libro “La guerra en tierras mayas”. (p49)

Las 50 páginas restantes siguen haciendo referencia al CUC antes y después de la Firma de la Paz, sugiriéndolo como el primogénito de la guerrilla. Ahora, con el ya demostrado financiamiento de Noruega y posiblemente también de Suecia, Dinamarca, Holanda y España, el CUC está atrás de las tomas de carreteras, de la violencia en contra de los proyectos de generación hidroeléctrica, de los sucesos sangrientos recientes en el caserío Los Pajoques y de otros hechos violentos en San Juan en años recientes así como, actualmente, en otras regiones del país.

En julio pasado una publicación de Radio Sonora, expuso entre otros, la existencia de los documentos noruegos QZA-11/0896-19, QZA-11/0895-34, QZ100953472 AGINS y QZA09/2468, GTM-110022. Ellos indican que organizaciones noruegas vinculadas a NORAD, como Ayuda de la Iglesia Noruega, Ayuda popular noruega, la ONG LO,  y otras, financian a varias organizaciones locales, algunas dedicadas abiertamente a delinquir, atentando contra el ordenamiento constitucional.

El monto del financiamiento noruego alcanza unos Q137 millones anuales, se traslada a través de Cáritas Arquidiocesana de San Marcos, organización que actúa como receptora y redistribuidora de esos fondos. Las organizaciones que los reciben, según indican los documentos publicados por Radio Sonora son: CUC, CONIC, Asociación de Mujeres Sanjuaneras, AEAVI, UNSITRAGUA y CODECA entre otras.

Pero ¿cómo protestar ante los noruegos cuando el PP y LIDER otorgaron a la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina ––CONIC––, dentro del Presupuesto de Ingresos y Gastos de la Nación 2015, Q15 millones?

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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