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Apuntes

Agenda y solución de una crisis
Fecha de Publicación: 30/04/2013
Tema: Energía

 

Nuestra agenda de trabajo parecía definida en sus principales objetivos y  cronológicamente nos parecía que todo requería prioridad en su atención. Los problemas los encasillamos como los temas económicos, los temas de tarifas, los temas de generación de energía eléctrica para cubrir y garantizar la demanda del servicio, los temas de ampliación de la  cobertura del servicio, y los temas de la clasificación de puestos y salarios del personal.

 

No habíamos terminado de digerir nuestra agenda de trabajo cuando se presentó el fenómeno meteorológico de El Niño y causó una emergencia nacional que requirió nuestra inmediata atención. El Niño significó que un  34% de la demanda no podía ser satisfecha y para nuestra vergüenza y pena tuvimos que implementar un plan de racionamientos publicando en la prensa escrita y radial, los listados de racionamiento en los circuitos de distribución de la EEGSA y del INDE. Por mucho que se supiera que el origen del problema se venía heredando de administraciones anteriores, la vergüenza de publicar un plan de racionamiento fue un durísimo golpe al pecho para todo el equipo de trabajo del sector incluyendo a sus directores.  

 

Lo primero era reparar las máquinas de generación térmica instaladas en la planta Mauricio en Escuintla. Este parque termoeléctrico estaba   integrado básicamente por turbinas de gas rotas y dos turbinas de vapor una de 33MW rota y fuera de reparación posible y otra de 55MW en operación pero sin los programas de mantenimiento actualizados. Alguien aseguró que contando el número de turbinas de gas existentes, se podía cuantificar el número de emergencias que el sector había tenido. Estas máquinas construidas con turbinas derivativas de la aviación se podían comprar con costos de inversión relativamente más bajos y gastos de operación y mantenimiento más altos por usar un combustible más refinado y en consecuencia más caro. También se podían instalar en períodos de tiempos muy cortos, 6 meses,  comparados  con los de soluciones más de largo plazo para los normales en esta industria  de generación donde los tiempos se calculan en períodos de 4 o 5 años para las alternativas “inmediatas”. Así que procedimos a reparar las turbinas de gas del parque térmico de Escuintla.

 

Decidimos también agregar 50MW de generación nueva, mediante la instalación de otra turbina de gas en el parque térmico de Escuintla, la Gas 7. A diferencia de las adquiridas anteriormente, ésta contaba con una caldera de recuperación de calor con capacidad de fuego adicional lo que mejoraba su eficiencia térmica y aumentaba su potencia de salida a 50MW. Se trataba de una turbina en “back order” con el fabricante, disponible para entrega inmediata. La decisión fue comprarla usando el contrato entre la EEGSA y El INDE e instalarla en el parque térmico de Escuintla. Logramos asegurar su compra en medio de una competencia con otros países del área afectada por El Niño, firmamos su compra en octubre de 1991 y para mediados de diciembre, antes de la Noche Buena, había arrancado la primera fase de la planta con 25MW de capacidad inicial, la segunda fase por tratarse de un ciclo combinado estuvo en línea en febrero de 1992.

 

Como anécdota de esta negociación les cuento que el embajador de USA en Guatemala, me invitó a su oficina y me dijo que él sabía del estado de las negociaciones de la planta y que me recomendaba no mentir en mis declaraciones al haber asegurado que habíamos efectuado el primer pago para asegurar su propiedad para Guatemala y que él sabía que EximBank, banco que financiaría la operación, no había todavía aprobado el crédito correspondiente a la EEGSA y menos efectuado un desembolso. Le expliqué que habíamos obtenido un préstamo puente para el pago de ese anticipo con un banco privado en Miami y le dí los datos del préstamo para que lo pudiera verificar.  Nos felicitó por la diligencia en la operación.

 

La idea era poner en operación cuanta planta estuviera instalada en el sistema nacional y así nos encontramos con que entre las máquinas instaladas no operaban por razones administrativas, una unidad de 30MW, de la hidroeléctrica Aguacapa,. La unidad había sufrido una inundación y el instituto reclamaba una garantía de equipo nuevo después de haber sido reparada por su fabricante. El fabricante alegaba, con razón, que no podía dar garantía de equipos nuevos a los reparados y ya usados… De nuevo hacía falta tomar una decisión y asumir la responsabilidad de ella. Inspecioné la planta, conocía bastante de la situación porque había trabajado en su reparación y limpieza tras la inundación, y de acuerdo con los ingenieros de la planta llegamos a la conclusión que la tercera unidad estaba lista para generar. La pusimos en línea de inmediato y resolvimos el impase con el fabricante y resolvimos parte del problema del suministro de energía que el sistema nacional demandaba. La unidad ha trabajado hasta la fecha.

 

Con la reparación del parque térmico y la adición de mas capacidad, Guatemala fue el primer país del área de salir de los apagones, tres meses largos sufrimos de apagones. Al entrar en operación la capacidad adicionada, fuimos al Salvador a ofrecerles el suministro de las unidades reparadas, les hicimos ver que el precio de esa generación era la de costos más altos y que la prioridad de suministro en cualquier emergencia, era para Guatemala, pero que si lo aceptaban así y bajo la base de liquidaciones de cuentas semanales, podíamos sacarlos del atolladero de sus apagones. Nuestra propuesta fue aceptada, el Salvador salió de sus apagones y las cuentas se saldaron semanalmente hasta que volvió a llover. Las ventas de energía a El Salvador pagaron con creces los costos de reparación del parque térmico de Escuintla. Además de haber resuelto nuestro problema habíamos ocupado un lugar de liderazgo en la región. La presidenta Chamorro nos pidió ayuda para Nicaragua…

 

Es oportuno mencionar que la línea de interconexión entre los sistemas eléctricos del Salvador y Guatemala se operaba normalmente abierta y que existía un tratado hecho por un consultor belga de cómo se debía operar cerrada para el intercambio de energía y todo un compendio para la valoración de la energía intercambiada tan complicado que se había optado por no hacer intercambios y de ahí la decisión de operar la línea abierta en la frontera. Antes de los apagones ya habíamos acordado entre los dos países operarla cerrada y como tratar los intercambios de energía. Acordamos operar la línea con balance energía anual = 0, es decir las partes suministraban a su contraparte la cantidad de energía que cada uno hubiera tomado de ella y era su problema acarrear con sus propios costos de generación. La propuesta funcionó así por muchos años y la estabilidad de ambos sistemas eléctricos mejoró sustancialmente.