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Reflexión

Un escenario ad-hoc para el señor Correa
Fecha de Publicación: 29/08/2014
Tema: Transparencia

 El escenario del V Foro Regional de Esquipulas concentró a expresidentes de Guatemala y América Latina y algunos presidentes, siendo la estrella del evento el gobernante de Ecuador, el señor Rafael Correa.

Una vez más, la inconsistencia de muchos guatemaltecos se puso en evidencia ante la imagen cuasi heroica del gobernante que acaparó la atención de los asistentes, quienes según las noticias, respondieron con frecuentes aplausos entusiastas las diversas expresiones del gobernante sudamericano.
Y digo una vez más, porque no cabe duda que la habilidad en el discurso que atrae a las mayorías es determinante para conseguir el apoyo de las masas, tal como se ha reflejado en el caso del expresidente guatemalteco Alfonso Portillo, quien según encuestas recientes, es el personaje con el que más se identifica la población.
Lo terrible del “nuevo modelo” es el caso omiso que se hace de los principios consignados en instrumentos nacionales e internacionales sobre derechos humanos que optimizan los derechos de toda persona libre y responsable, principios que no pueden ser relativizados sin caer en el doble rasero del populismo ilustrado que hoy día logra la admiración mayoritaria de los pueblos; esos pueblos que han dejado de valorar el ejercicio de su libertad, al preferir el sometimiento a la voluntad del dictador de turno a cambio de algunos beneficios para los sectores que por falta de oportunidad, han estado rígidamente atascados en la pobreza.
¿Pero es válida la restricción al ejercicio de las libertades y la elusión en la protección a los derechos individuales de todos, a cambio de ciertos beneficios para algunos? ¿Conviene eso a una nación? ¿Es legítimo sacrificar a todos a cambio de favorecer parcialmente a las mayorías?
Lo anterior saca a luz la carencia total de ética cuando se escucha la farsa del discurso reiterativo que denuncia y señala a “las élites” como responsables de toda la ineficiencia y la falta de oportunidad. Y cada presidente que accede al poder ¿acaso no es parte de una élite?
Un poco de investigación muestra que los propios denunciantes son precisamente parte de otra élite política que pretende ocultar su condición a la población para aparentar solvencia moral en la satanización que dirigen hacia el gran capital.
Se ha preguntado el lector cuántos de estos gobernantes han acumulado riquezas injustificables con el salario devengado en su paso por la presidencia?
La consigna de la corriente autoritaria en América Latina ha sido la ruptura de los principios que han sustentado la democracia occidental mediante cambios graduales en los que van alcanzando los apoyos políticos requeridos para cooptar a los órganos del Estado y concentrar así el poder en la figura de lo que hoy es el cacique moderno. Luego impulsan los cambios que a conveniencia reforman la Constitución de su país, para poder ser re-electos conforme a la ley.
Adiós a la separación de los tres poderes y a los controles recíprocos tan necesarios para poner freno al abuso de poder concentrado en el jefe del Ejecutivo. Siguen reformas a las leyes ordinarias para garantizarse un mayor control de todas las actividades ciudadanas, empezando por la persecución de la oposición, la represión al ejercicio de la libertad de prensa, el uso generalizado de procedimientos expropiatorios y/o confiscatorios, etc.
Lo hizo así el señor Chávez en Venezuela, personaje que logró buena parte de sus objetivos gracias a la riqueza de recursos naturales en esa nación, especialmente provenientes del petróleo y su habilidad como orador, capaz de capturar la admiración de las mayorías, aunque hoy su sucesor y el persistente ataque al emprendimiento en aquel país, ya refleja el deterioro en la calidad de vida de todos los venezolanos, aún de aquellos favorecidos temporalmente por las medidas redistributivas implementadas gradualmente desde 15 años atrás.
Algo semejante hace el señor Ortega en Nicaragua, quien con mayor habilidad y tras la experiencia del sandinismo ha estimulado la inversión en su país y garantiza la seguridad de los residentes y sus empresas, pero también controlando el desempeño de todas las instituciones y afianzando su permanencia en el poder.
Con un estilo más inteligente lo hace el señor Correa, con la gran ventaja de sus conocimientos de la economía y la producción petrolera que le han permitido impulsar avances en el crecimiento de su nación. También ha dado pasos importantes en favor de la educación, voluntad y decisión que conlleva al desarrollo y el progreso de una nación.
Del lado político, el presidente ecuatoriano también logró imponer su voluntad con un progresivo control sobre todos los distintos sectores, a través de las reformas constitucionales que abrieron el camino a la re elección y de otras leyes que le han permitido censurar y hostigar a distintos medios de prensa críticos de su gestión, perseguirlos penalmente y obtener sentencias de tribunales que ignoran de manera crasa el valor de la libertad de expresión.
Él dice, con enorme descaro, creer en la libertad de expresión pero la prensa debe ser de la “buena” porque la mala no contribuye al progreso de una nación. Por supuesto es buena la que aprueba su conducta y mala la que cuestiona y señala los abusos y los excesos de su gestión.
Su administración pinta claramente los errores del voto popular ya que si bien llegó al poder mediante procedimientos enmarcados en las democracias, una vez consolidado como gobernante ha manejado las instituciones conforme a su particular criterio, actuando en la realidad como un dictador que respeta la vida de los ciudadanos pero que limita antojadizamente los demás derechos de los individuos.
La realidad es que la eliminación de los obstáculos implícitos en un sistema republicano con sus límites al ejercicio del poder, facilita el avance de las políticas públicas impulsadas por el dictador, para alcanzar con prontitud los objetivos propuestos. De allí la popularidad que logran entre la población que prefiere sacrificar sus libertades a cambio de mayor bienestar material

En fin, la corriente tan aplaudida en el foro debe llamar a la reflexión de los ciudadanos porque ¿queremos alimentar nuevos dictadores para la región? ¿Qué garantiza que serán gobernantes comprometidos con el avance de la nación? ¿A qué costo? 

 
 
   
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