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Teorema

¿Traición a la paz?
Fecha de Publicación: 17/04/2013
Tema: Política

 

El martes 16 de abril, la página 31 del diario Prensa Libre publicó un campo pagado titulado “Traicionar la paz y dividir a Guatemala”. El documento lo firman 10 personajes de la vida pública nacional. La mayor parte de ellos, actualmente dedicados a actividades privadas, alguna vez fueron importantes funcionarios públicos. Pese al tiempo transcurrido, cuando uno de ellos ofrece declaraciones públicas merecen especial la atención ciudadana. Cuando, como esta vez, la declaración conjunta a diez, la historia cambia su rumbo. Sucede que, de alguna manera, el prestigio personal de ellos queda expuesto en tales declaraciones y esa es una exposición gratuita que sin embargo no dudan en hacer.

En su parte medular, el comunicado expresa lo siguiente: Sin embargo, la acusación de genocidio en contra de oficiales del Ejército de Guatemala, constituye una acusación no solo contra esos oficiales o contra el Ejército, sino contra el Estado de Guatemala en su conjunto que, de consumarse, implica serios peligros para nuestro país, incluyendo una agudización de la polarización social y política que revertirá la paz hasta ahora alcanzada.

Más adelante agrega: …Sin embargo, esta acusación de genocidio, que significa la deliberada eliminación de poblaciones enteras por razones étnicas, implica —de consumarse— el peligro inminente de que la violencia política reaparezca, traicionándose con esto el objetivo y la conquista de la paz.  

Tomo un último párrafo: Lo anterior no significa desconocer las atrocidades ocurridas durante el enfrentamiento armado interno, y el derecho de las víctimas a enderezar procesos en contra de los autores de las mismas.

En la edición de Prensa Libre ya citada, pero seguramente redactada con anterioridad, Alfred Kaltschmitt publica una carta de Gustavo Porras Castejón, quien es uno de los firmantes del documento en referencia. Sobre la misma acusación de genocidio Gustado razona: Lo que habría que hacer es que cada vez más personas comprendan lo que significa una condena por genocidio, que no se reduce al castigo de personas sino involucra al Estado mismo. Que se conozca qué se deriva de ello, en términos de integridad territorial. Indemnizaciones y oprobio internacional, que perdurará por decenas o centenas de años.  

Con su peculiar estilo de exponer “sin pelos en la lengua” se responde a la pregunta de quién puede esta atrás de este ataque en contra del Estado y qué lo motiva, de la manera siguiente: Ese es el vacío profundo que está debajo de las airadas y justas protestas de mucha gente, y que en ocasiones (no siempre), es aprovechado por los profesionales del conflicto, por los vividores que reciben financiamientos para sus “proyectos”,  para perpetuar su negocio, sin importarles en lo más mínimo, ni las comunidades afectadas, ni menos el país.

Los demás firmantes son Luis Flores Asturias, Eduardo Stein Barillas, Raquel Zelaya Rosales, Richard Aitkenhead Castillo, Rodolfo Mendoza Rosales, Adrián Zapata Romero, Arabella Castro de Paiz, Marta Altolaguirre Larraondo y Marco Tulio Sosa Ramírez. Uno se pregunta ¿Qué relación hay entre ellos? ¿Qué tiene que ver, ideológicamente hablando, Marta Altolaguirre con Adrián Zapata?  Porras, autor de “Las Huellas de Guatemala” fue combatiente guerrillero mientras que el ex vicepresidente Flores  es odontólogo y representa una línea contraria a la guerrilla. Mendoza es publicista y Castro abogada y ama de casa. Si entre ellos discutieran acerca de Maduro y Venezuela, por ejemplo, pese a ser un tema que no les atañe directamente, lo más probable es que debiera pasar mucho tiempo antes de conseguir acuerdo ¿Cómo fue entonces que consiguieron congeniar en la elaboración de un pronunciamiento conjunto que marca una salida ante la polarización causada en torno al juicio a Ríos?

Con excepción de Zapata, todos fueron funcionarios públicos en el gobierno de Arzú, cuyo principal adversario político, fue entonces Ríos Montt. El enfrentamiento entre partidarios de Arzú, así como de otros sectores de la población se radicalizó después del tristemente recordado “Viernes negro” (24 y 25 de Julio de 2003). Aun así, hay quien trate de ver en esa declaración un apoyo tácito al principal acusado (mediáticamente hablando) con cargos de genocidio, quebrantamiento que habría sido cometido durante su mandato, como un crimen del Estado de Guatemala en contra de la población Ixil.

Creo que lo que estas personas tienen en común es elevados ideales patrióticos, mismos que les hace dejar de lado las enormes diferencias que pudiera haber entre ellos, en busca de los más altos intereses nacionales. En mi opinión ellos son los antípodas de aquellos que se encuentran tras la denuncia de genocidio, misma que podría afectarnos a todos, aún a quienes aún no han nacido y convertirnos, como ya lo registró alguien más, en un país paria.

Las reacciones a la publicación no se hicieron esperar, el mismo día en el noticiero por TV “A las 8:45”, Juan Font y Paola Hurtado entrevistaron a Rodolfo Mendoza y Adrián Zapata. Las preguntas fueron fuerte y algunas veces en contextos diferentes. Pero lo que brilló no fueron las preguntas sino las respuestas. Claras y concretas, sin ambigüedades ni “salidas de payaso” propias del gobierno y sus funcionarios.  A mí me quedó muy claro que ellos tienen toda la razón y que merecen un aplauso. Lo que sigue siendo nebuloso, es si las personas que impulsan este juicio, al hacerlo traicionan a la Paz o traicionan a la Patria.

 

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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