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Teorema

Sapere aude
Fecha de Publicación: 24/03/2014
Tema: Historia

 

Alemania, 1784, el clérigo Johann Friedrich Zöllner escribe en un periódico: ¿Qué es la ilustración? Y agrega: Esta pregunta tal vez sea tan importante como la pregunta: ¿Qué es la verdad? Tiene que ser respondida antes que se comience a ilustrar; y hasta el momento no he encontrado respuesta en ninguna parte”

Poco después, Immanuel Kant responde: «La Ilustración significa el movimiento del hombre al salir de una puerilidad mental de la que él mismo es culpable. Puerilidad es la incapacidad de usar la propia razón sin la guía de otra persona. Cuando su causa no es la falta de inteligencia, tal puerilidad es culpable de la falta de decisión o de valor para pensar sin ayuda ajena. Sapere aude, (*) he aquí la divisa de la Ilustración.» (*) Sapere aude: Atrévete a usar tu propia razón.

El Reino Unido había establecido trece colonias en la Costa Este (excluyendo Florida) del territorio que hoy ocupa los Estados Unidos. Después de una guerra cruenta, a la que Inglaterra hubo de claudicar luego de la coalición en Europa de Francia, España y Holanda contra ellos,  en septiembre de 1783 las colonias se independizaron. El acta de proclamación de independencia, leída en Filadelfia, consagró los principios básicos de igualdad y de libertad que después influenciarían la independencia de otros países. No solo influyó en América sino también en el resto del mundo, así como en posteriores movimientos para convertir monarquías en repúblicas.

Con ese mismo espíritu fue creada la Constitución de los Estados Unidos en 1787 y ratificada un año después. De entonces, y hasta 1804 se le introdujeron doce enmiendas. Después y hasta nuestros días, otras quince enmiendas fueron practicadas. Una de ellas, presentada en 1921, se refería al derecho al voto por parte de personas de sexo femenino. Otras seis enmiendas fueron propuestas pero no consiguieron ser aprobadas. En 1972, por ejemplo, se presentó una enmienda que buscaba prohibir que se discriminara entre hombres y mujeres y fue rechazada. Cito ambas referencias porque me parecen notables en un Gobierno que busca dar cátedra a otros gobiernos de similares materias.

Ambos documentos, el acta de independencia y la constitución, fueron inspirados en el pensamiento de la Ilustración. Con esa visión, entonces novedosa, que exaltaba la igualdad y la libertad, Estados Unidos surgía como república y lo hacía ubicándose en una posición de hegemonía y superioridad intelectual, ética y moral. Pero aquellos eran tiempos de tambores y esas condiciones, propias del entendimiento, por excelsas que fueran resultaban insuficientes. El territorio original de Estados Unidos (las trece colonias) era entonces cerca de la cuarta parte de lo que es hoy. La mayor parte de ese crecimiento fue obtenido por la fuerza o por intimidación, invadiendo o amenazando agredir militarmente a otras naciones.

Antes de independizarse en1775, las trece colonias ya buscaban exportar su revolución a colonias asentadas en lo que hoy es Canadá. Tanto su ejército como sus intelectuales daban soporte, en lo posible, a sus vecinos del norte. Empero, en el Tratado de París suscrito al poner fin a la guerra, Gran Bretaña reconoce su independencia y cede los territorios ocupados por esas trece colonias. Como contrapartida, Estados Unidos abandona a los canadienses, aceptando que Canadá siga siendo dominio de la Corona.

Durante el siglo XIX y hasta la fecha, Estados Unidos ha intervenido militarmente en otros países unas 76 veces. El continente americano ha sido su favorito, con 27 intervenciones directas (guerras y envío de fuerzas) y 23 “operaciones encubiertas” (apoyo logístico a gobiernos o a movimientos de insurrección, servicio de espionaje, incitación a golpes de estado).

En algunos países, como Nicaragua, Haití, México y otros, su ejército ha incursionado dos veces o más. Sus propósitos rara vez fueron altruistas. En 1846-48, por ejemplo, invadió México e hizo suya más de la mitad (54.3%) del territorio mexicano.

En otros continentes un caso emblemático sucedió en Filipinas. El gobierno de Estados Unidos convenció a los rebeldes filipinos de su exclusivo interés por ayudarlos a independizarse de España, lo que consiguieron en 1898. Después, los Estados Unidos no solo dejaron de reconocer tal independencia sino se apoderaron del país y lo convirtieron en colonia estadounidense. El presidente McKinley explicó que "los filipinos eran incapaces de auto gobernarse", y que Dios le había indicado que no podían hacer otra cosa más que "educarlos y cristianizarlos", a pesar de que las Filipinas ya habían sido cristianizadas por los españoles a lo largo de varios siglos. Creo que en invasiones posteriores pensaron lo mismo y también culparon a Dios de sus fechorías.

Una historia parecida sucedió con Cuba, Puerto Rico y Guam después de la Guerra hispano-estadounidense. El hundimiento del acorazado Maine en la bahía de La Habana, es de una perversión y crueldad difíciles de imaginar por parte del gobierno que ahora dicta normas de Derechos Humanos. En 1898 el gobierno estadounidense envió a La Habana el acorazado Maine; se trató de una maniobra intimidatoria y de provocación hacia España, que se negaba a venderles Cuba y Puerto Rico. Días después, el 15 de febrero de 1898, el Maine explotó con un saldo de 256 norteamericanos muertos. Los españoles negaron cualquier responsabilidad en el suceso y demostraron, mediante pruebas circunstanciales que se trató de una explosión interna.

Estados Unidos (que antes había obtenido su independencia con apoyo español) acusó a España del grave ataque e inició una campaña mediática por medio del Grupo Hearst, que hasta la fecha sigue siendo uno de los principales imperios mediáticos del mundo, para convencer a la mayoría de los estadounidenses de la culpabilidad de España. Allí dio inicio una guerra cruenta en la cual España resultó derrotada militarmente. Recientemente, documentos desclasificados por el gobierno de EE.UU. avalan la polémica hipótesis de que la explosión en realidad fue causada por el propio gobierno de EE.UU. con el objeto de tener un pretexto para declarar la guerra a España. Escalofriante si se consideran los 256 fallecidos ¿Verdad?

Recientemente, con el caso Snowden y el retorno del presidente Morales de Rusia a Bolivia, la intromisión de Estados Unidos en decisiones aún nimias de los países europeos fue evidente. La potencia norteamericana les ordenó desautorizar el aterrizaje de Morales para reabastecerse de combustible. Portugal, España, Francia, Italia y otros gobiernos del área sufrieron bochorno al hacer evidente su sumisión a los Estados Unidos quien creía que Snowden viajaba oculto en el avión de Morales.

Yo me pregunto: ¿cómo puede Estados Unidos actuar con tanta prepotencia y ser tan abusivo con sus colegas y aliados? ¿Cómo puede ser que le importe un carajo lo que puedan pensar los ciudadanos de esos países y la pérdida de respeto a sus respectivos gobiernos que de allí derive? ¿Cómo se atreven a espiar las conversaciones telefónicas de los más altos dirigentes de Alemania, del Reino Unido, de Francia… de todos? Los Estados Unidos sabe bien dónde y cómo presionar para que casi todos los demás países les obedezcan, el asunto es ¿deben hacerlo? ¿Qué derecho les asiste para usar tales armas? ¿Los acontecimientos recientes en Ucrania son parte de ese juego perverso de manejo de voluntades nacionales?

Y si eso hace con los grandes y poderosos ¿cómo podemos esperar un poco de respeto hacia nosotros? ¿Por qué nos indigna tanto la grosera intromisión del cretino embajador Chacón al criticar a nuestra Corte de Constitucionalidad? ¿Por qué señalamos la mansedumbre del presidente Pérez al condecorar a Chacón en vez de expulsarlo del país? Habría que estar en los pantalones  del Presidente y soportar no sólo la presión estadounidense sino también la  local, advirtiendo en contra de los peligros de un comportamiento digno, como el que algunos hubiéramos querido ver ¿Acaso le manifestamos apoyo cuando reclamó en enero las exigencias y condicionantes impuestos por Estados Unidos para tener acceso a préstamos del BID y el Banco Mundial?

Los exportadores le habrán expresado su miedo a un cierre de fronteras, las ONG’s temor a ver reducido el financiamiento que reciben, el “glorioso” habrá manifestado angustia ante un nuevo congelamiento de ayuda militar y peor aún, terror ante la posibilidad de un envío de tropa. Habrá recibido expresiones de temor por la seguridad, por la economía, por la producción, por el desempleo… ¿Acaso, ante tanta presión tenía el Presidente una alternativa al comportamiento servil que adoptó?

Como país, tenemos que soportarlo todo. Debemos tolerar que un tipejo como Chacón ofenda abiertamente a nuestras instituciones e influya para que nuestros tribunales emitan fallos que les complazcan. Debemos sonreír, poner los muertos, para que en su territorio ellos distribuyan impunemente las drogas de un narcotráfico que aquí se muestran interesados en combatir. Lo hacemos porque tenemos miedo de perder la visa y ya no ir de compras a Miami o llevar a los niños a Disney World.

Así es. Así ha sido siempre. Pero podríamos cambiarlo. Podríamos decir: De hoy en adelante, no haremos más lo que nos conviene, haremos lo que creamos correcto hacer. Acaso entenderíamos que, a la larga, hacer lo correcto es de nuestra mayor conveniencia. Acaso pudiéramos conducirnos bajo un principio de Sapere aude y lleguemos hasta la osadía de decidir con base en nuestra propia razón.

 

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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