ENSAYOS >
Título:     Tema:     Autor:    

Teorema

¡Viejita mentirosa!
Fecha de Publicación: 15/11/2013
Tema: Historia

 

En septiembre pasado, la izquierda nacional celebró el centenario del nacimiento de Jacobo Árbenz Guzmán. Más que festejar su onomástico, daba la impresión que buscaban revivirlo. Propósito el suyo que parecía ser surrealista, bizarro. Por primera vez declaraban que Árbenz había sido comunista, parecían buscar reconciliarse con el coronel que durante hace más de 50 años venían tildando de cobarde y traidor, tanto dentro como fuera de Guatemala.

 

Mientras Árbenz fue presidente, gobernó bajo comunicación intensa con el PGT. Muchas decisiones de su gobierno emanaron de ese partido. El enlace fue José Manuel Fortuny, el comunista guatemalteco más destacado de esa época y posiblemente de todos los tiempos. Fortuny había iniciado contacto con Jacobo en 1947, cuando este era Ministro de la Defensa durante el régimen de Juan José Arévalo. Su conocimiento del marxismo y visión de una sociedad socialista atrajeron sobremanera a Árbenz. Cuando el coronel alcanzó la presidencia, dejó una puerta amplia, abierta para el PGT.

 

El Partido Comunista de Guatemala, si bien había sido incubado por la Liga Obrera en los años 20, fue fundado hasta en 1949. Tres años más tarde, en 1952, pasó a llamarse Partido Guatemalteco de los Trabajadores ––PGT. Este, a su vez, después de la firma de la paz, en 1999, sirvió de cuna y se transformó en la Unidad Revolucionaria Guatemalteca ––URNG.

 

Pese a la aplastante evidencia en contrario, la izquierda siempre desmintió que Árbenz hubiera sido comunista y que su gobierno lo fuera. En realidad, negó con tanta pasión esa filiación, como la extrema derecha negó que la CIA hubiera estado involucrada en el movimiento que derrocó a Árbenz en 1954 (después de la firma de la paz, una serie de documentos de la CIA fueron abiertos al público y el secreto de la derecha, tan celosamente guardado, dejó de serlo).

 

Por el lado de la izquierda, se siguió negando que las políticas de Árbenz fueran comunistas… hasta fecha reciente. El 22 de septiembre, Edelberto Torres-Rivas, publicó un artículo titulado Árbenz y sus relaciones con el PGT. En él, afirma: …el veloz recorrido ideológico que llevó a Jacobo y su esposa, de la lectura del Manifiesto Comunista al convencimiento de que el socialismo era el futuro de la sociedad… A fines de la década de los cuarenta Árbenz tenía del marxismo un conocimiento superior del que tendría un militante universitario de izquierda… Este vuelco doctrinario no se comprende sin desentrañar las relaciones que Árbenz inició con la elite dirigente del Partido Guatemalteco del Trabajo, en verdad, con Fortuny, en ese momento Secretario General del Partido.

 

Según su biografía, publicada en Wikipedia, durante el régimen de Árbenz, Torres-Rivas fundó la Alianza para la Juventud Democrática y estuvo exiliado en México al mismo tiempo que el coronel (Torres es 19 años menor que Árbenz). Fue miembro prominente del PGT. Actualmente es el representante con más altas calificaciones y posiblemente la persona que más respetan los miembros de la izquierda nacional.

 

Respecto de la Ley de Reforma Agraria, Torres afirma: la redacción final la propuso Fortuny y fue revisada prolijamente por Jacobo. Las posiciones más radicales fueron siempre de Árbenz. Y declara: Árbenz ingresó al PGT, en julio de 1957.

 

Pero no es Torres Rivas el único hombre de izquierda que se refiere a la filiación comunista de Árbenz. El 13 de octubre, Manolo Vela publica el artículo Jacobo el rojo, el coronel comunista. Allí afirma: Y entonces (1950), al calor de la campaña electoral, Jacobo Árbenz Guzmán se transformó en Jacobo, el rojo, el coronel comunista… Lo que quiero afirmar aquí es que Jacobo Árbenz Guzmán era un hombre de convicciones inequívocamente comunistas, un rojo, un coronel comunista. Este octubre celebremos al coronel Árbenz, a los comunistas, y a su legado. Basta de excusas y de mitos.

 

Por otro lado muchas personas, no necesariamente de esa ideología han negado enfáticamente la filiación comunista de Árbenz  (y de las políticas de su gobierno). En el libro Mi esposo el Presidente Árbenz (USAC, edición de febrero 2004), María Vilanoba su autora, escribe lo que copio adelante (posteriormente me referiré a esta obra refiriendo únicamente el número de las páginas que cito): Hago hincapié, en que el Decreto 900 era aplicable exclusivamente a tierras permanentemente incultas… Yo no veo en esta reforma ninguna tendencia a la expropiación de la propiedad privada que hubiera estado en función social, produciendo algo para su dueño y el país. (Pág. 109)

 

…Jacobo Árbenz gestó la transformación hacia un capitalismo moderno, por medio del auto abastecimiento y la manufactura nacional. …todas las expropiaciones que hizo el Estado fueron sujetas a pago en efectivo y de acuerdo a los precios que sus propietarios tenían declarados… La reforma agraria que elaboró Árbenz no tenía un sentido comunista porque lo que se pretendía era fortalecer la propiedad privada y redistribuir ese importante medio de producción, la tierra. (Pág. 94 y 95)

 

Una de las ironías de todo este proceso histórico fue que las afirmaciones tan claras a favor del capitalismo, la democracia, y el establecimiento de una industria moderna en Guatemala, y de elevación del nivel de vida de sus habitantes, le valieron a Jacobo una serie de falsas acusaciones y de increíbles deformaciones históricas que han perdurado hasta el día de hoy. Una de esas acusaciones, que fue entonces repetida hasta la saciedad, decía que Jacobo y yo éramos comunistas. En cuanto a mi esposo, él dijo claramente en público, y también en privado, que él quería reformar a Guatemala, y hacer de ella un país modernamente capitalista. (Pág. 96 y 97)

 

Hago un paréntesis en este detalle del relato de Piero para afirmar categórica y negativamente que Yo, María de Árbenz no fui nunca comunista ni lo soy ahora. (Pág. 168)

 

Entonces, ya que necesariamente uno de los dos miente (en consecuencia, es mentiroso) ¿a quién creer? A Edelberto Torres-Rivas, académico, representante de la izquierda y ex miembro del partido comunista de Guatemala –PGT– o a María Vilanoba de Árbenz esposa del depuesto presidente guatemalteco? Hay que tomar en consideración que Torres – Rivas, hasta el año se había esforzado por dar aspecto  de objetividad a lo que escribía. Fue hasta este año, cuando su sesgo ideológico, lo dominó.

¿A quién de los dos cree usted? 

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
OTROS TÍTULOS DEL MISMO AUTOR:

Ver todos