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Apuntes

¿Lo Cambiamos?
Fecha de Publicación: 20/10/2013
Tema: Gobierno

 En artículos anteriores he tratado de resaltar las deficiencias que el gobierno tiene en la ejecución de las tareas que le han sido delegadas o en las que se ha inmiscuido. Un gobierno, en mi opinión, es una organización diseñada y orientada para propiciar un estado de tranquilidad y bienestar que permita a  los ciudadanos gobernados, dedicarse a sus tareas productivas y que mediante ellas pueda vivir en sociedad, observando las normas que en síntesis se refieren al respeto al derecho ajeno, sabia expresión de Don Benito Juárez, tan bien como sus aptitudes le permitan.

En este artículo mi intención es comentar y recalcar sobre las posibles soluciones que tenemos que poner en práctica de forma que los “amañamientos” en que el gobierno ha caído y por las cuales su ineficiencia es ya mamotrética, dejen de pesar en el progreso de los ciudadanos.

En resumen podemos decir que no hay una sola gestión del gobierno que hoy día podamos señalar como una exitosa, más bien toda su gestión es negativa y su falta de éxito en producir eses clima que propicie la prosperidad, ha más bien desembocado en un clima de anarquía y consecuente violencia que cada día enfrenta más a sus ciudadanos. Es decir que nuestro encargado de “encargarse” de gobernar ha fallado en todos los encargos.

Lo lógico es pues, quitarle al gobierno la mayor cantidad de “encargos” y especialmente, todos aquellos que pueden ser realizados por la iniciativa privada. Es decir que el gobierno se encoja a su más mínima expresión y que se aleje de todas las funciones que no le son estrictamente propias y que aún en esas que aparentemente le son propias, no lo sean en exclusiva. Alguien dijo que “el mejor gobierno es el menor gobierno” y es una verdad indiscutible y si no miremos además de nuestro caso, lo que está sucediendo en Europa con la Zona Euro, el costo del gobierno tiene asfixiados a sus contribuyentes.

En este sentido de encogimiento del gobierno, el Congrueso tiene en sus manos actualmente, una posibilidad de contribuir positivamente a aportar una solución en el sentido de reducir el tamaño del gobierno al no aprobar la contratación de más préstamos para pagar deudas y para resolver el error de haber aprobado un presupuesto deficitario. El gobierno cierra todos los años sin haber ejecutado el 100% de su presupuesto, luego la parte no ejecutada debería ser deducida del próximo presupuesto y las deudas deberían ser incluidas en las partidas de los ministerios que han incurrido en ellas. Me refiero a deudas verificadas y procedentes de pago, sin extenderme en esta oportunidad en más comentarios sobre este tema de “deudas heredadas”.

El Sr Ministro de Finanzas, hoy renunciado de su cargo, ya dijo que de no contarse con los préstamos aludidos, habría que recortar todas aquellas actividades del gobierno que “no fueran esenciales”. ¿Qué mejor oportunidad que recortar todo lo que el propio gobierno considera que no le es esencial?  ¿No queremos centrar las actividades del gobierno en el mínimo de actividades posibles pues?

No cabe duda de que si al “encargado incumplido” se le reducen sus campos de acción y responsabilidades, alguna esperanza tendremos que los que le queden los haga mejor, de hecho contará con más recursos para hacerlos y los que se le reduzcan tendrán la oportunidad de desarrollarse para beneficio de los ciudadanos.

Algunas propuestas sobre el procedimiento de la elección presidencial: Limitar a dos o máximo tres el número de candidatos, financiar las campañas por aportes de los propios electores. Esto permitiría al elector identificarse más con su candidato y exigirle el cumplimiento de sus ofrecimientos y al candidato le permitiría no depender de sus “acaparadores e insaciables” financistas. El votante pasaría a ser un digno elector y dejaría de ser un mendigo de chucherías.

Reducir el período de campaña a 6 meses, de forma que los costos de las campañas correspondan con el nivel económico del país y de forma que los candidatos, tengan en su haber como mínimo,  haber sido conocidos por alguna gestión pública anterior.

Los documentos que acrediten a un votante deberían ser su DPI y el comprobante de pago de sus impuestos. Un ciudadano que no paga impuestos, no debe de opinar sobre el gobierno de su país. Así era en la Grecia cuna de la democracia y así sucede en los condominios… el votante no debe “cobrar” sino pagar por votar.

El valor de los votos debe ponderase, en nuestro caso, con el aporte que cada departamento aporta en la economía del país. Es más importante el voto de un ciudadano de un departamento que aporta a la economía del país, que el de uno que no aporta. Ya cada ciudadano se preocuparía por propiciar el desarrollo económico de su departamento en lugar de oponerse a las inversiones en el mismo. 

Algunas propuestas sobre las actividades del gobierno: Yo creo que las actividades propias de un gobierno se reducen a las relativas con la educación, la salud y la gobernabilidad de los ciudadanos. Todas las demás le son ajenas y por lo tanto debe de dejarlas a la brevedad posible.

Y las actividades señaladas como propias de la gestión de un gobierno, no le deben ser asignadas en forma exclusiva, sino en un esquema que le permita a la iniciativa privada su participación, de forma que  el ciudadano tenga la opción de elegir al proveedor del servicio que mejor le parezca y no que se le condene a sufrir irremisiblemente, las ineficiencias.

El gobierno podría aportar dentro de su política de subsidiaridad la infraestructura existente en salud, educación, seguridad, carreteras, etc. etc. etc. y que no es poca, de forma que la misma administrada por la iniciativa privada produjera mejores beneficios para los ciudadanos.

Y para estas propuestas bastan las leyes actuales y los mecanismos a disposición del ejecutivo para lograrlo, por ejemplo: no necesitamos una ley para quitar los túmulos ni el humo negro, basta que se respete el derecho ajeno y las leyes existentes y vigentes de no obstruir el tráfico ni contaminar el medio ambiente. No hay que embromarse.

Una propuesta básica para el largo plazo: Modificar la Constitución, para lo cual propongo pedir permiso a los gringos y copiar la que tienen. Esa Constitución ha probado ser la mayor riqueza del pueblo estadounidense a pesar de los presidentes de corte populista.

Parece sencillo ¿verdad? Y es sencillo, el escollo será vencer la oposición al cambio de los que se verán afectados negativamente por él. Los opositores son los menos, los afectados son los más. ¿Queda alguna duda de para quien gobiernan los “encargados” en el esquema actual? ¿Cree usted que es posible cambiar y avanzar? Yo creo que sí y estoy consciente que no será fácil, pero estoy convencido de que vale la pena intentarlo porque lo que es indudable es que por el camino que vamos, cada vez nos hundimos más.