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Teorema

Renuncia ¿o destierro?
Fecha de Publicación: 17/10/2013
Tema: Gobierno

 

La presunta renuncia de Pavel Centeno como Ministro de Finanzas sorprendió a todos. El presidente, con esa cara suya de jugador de póker, declaró a la prensa que la causa fue la salud del ex ministro. Hoy, las notas de prensa expresan incredulidad. Razonan sobre el asunto de las aduanas, lo precipitado de la dimisión y, principalmente, la inmediatez con que fue aceptada su renuncia. La falta de credibilidad en la palabra del mandatario vuelve a manifestarse. Todas las conjeturas  apuntan a que la vice decidió alejarlo de “su tierrita”, que ahora Centeno sufre destierro.

 

Sería injusto asegurar que Pavel Centeno es el peor Ministro de Finanzas que ha tenido el país. Empero, posiblemente ese sea el mejor elogio que pueda hacerse a su gestión. El ministro de nombre ruso, poco después de haber asumido tuvo que enfrentar una larga y feroz interpelación por parte de la infame bancada de LIDER. Entonces, recién llegado, él estaba fresco. Además, a diferencia de meses recientes, no tenía mayor cosa que ocultar. En el asunto de los medicamentos, no había incurrido en falta personal alguna. Su culpa se reducía a haber seguido órdenes, a proteger a otros que debían salir impolutos. Él ni siquiera sabía los nombres y montos con exactitud. Simplemente le había correspondido limpiar la escena.

 

Acaso lo que le trajo mayor desgaste inicial, fue el teatro de la renuncia. Esa había sido una mala ocurrencia, también  de otro… después habrá comprendido que debió negarse. Había terminado siendo un circo y a él le había correspondido ser el payaso. Pasado ese incidente, los periodistas lo trataban con irritable conmiseración, con manifiesta misericordia. Pero él se sabía listo. No cualquiera llega a Ministro, los bobos son ellos, seguramente se repetía. Con todo, lo peor llegó cuando le dijeron que para la credibilidad del régimen sería mejor que efectivamente renunciara. Allí sí, tuvo que pararse.

 

Con Juan Alberto Fuentes había trabajado un proyecto de Reforma Tributaria que Fuentes quiso implementar durante tres años, hasta cuando renunció. Muchos intentos, mucho consenso, muchos fracasos. En cambio él lo había conseguido de un día para el otro ¿No que Fuentes es muy estudiado y muy inteligente? se habrá preguntado, sonriendo al hacerlo. Nada como un buen sablazo a los diputados.

 

La Reforma Tributaria fue un rotundo fracaso, algo que nunca pudo reconocer abiertamente en público. Hubo abundante evidencia de errores, contradicciones, inconstitucionalidades... Llovieron las impugnaciones. Las diferentes organizaciones del sector productivo, normalmente con discrepancias, se manifestaron más unidas que nunca. Parecía haber más reparos que artículos. Las pruebas presentadas los hacían ver bien a ellos y mal a él. Había logrado que el sector productivo, financista de parte de los gastos de la recién concluida campaña, tomara distancia del gobierno y sus dirigentes ¡Y aún quedaban cuatro años! Entorpecidos los trámites administrativos, incrementados los impuestos y otros costos de producción, la reacción empresarial fue establecer aumentos importantes en sus productos, entre los cuales los medios destacaron el precio de la carne y de otros productos en la canasta básica.

 

El Ministro sí comprendía que los impuestos los paga la gente, toda la población. Eso se lo habían explicado bien y lo había entendido mejor. No era cierto que las empresas pagaran los impuestos, ellas solo los recaudaban, le había confiado en una ocasión Miguel Gutiérrez ¡Ah!, Miguel. Pero la culpa no fue suya. Total, él no lo había nombrado. Había sido insensato, a todas luces, seleccionar para la SAT a un funcionario con calificaciones académicas más altas que las del Ministro. Uno con una trayectoria exitosa y una inteligencia también superior a la del funcionario jerárquicamente superior no podía ser sino un error. Así no lo pueden respetar a uno. En cambio ahora, con Carlos Muñoz, las cosas se pusieron más parejitas.

 

Uno de sus técnicos había esbozado su propia explicación del alza en los precios. Le había dicho que la súbita Reforma Tributaria había causado incertidumbre entre los empresarios. Que estos habían aumentado sus precios a manera de tener con qué pagar los nuevos impuestos sin sacrificar su propio bienestar. Pero no teniendo claro lo que podía suceder el aumento  había sido, para protegerse, superior a lo necesario. También consideraron que un aumento de precios causaría una caída en las ventas y que sin muchos datos para estimar esa reacción, debían escudarse mejor. El verdadero problema fue que la estrategia corrió como mecha de dinamita ¡Y explotó!

 

Él no podía explicar eso a la gente; no, sin quedar expuesto a los demonios de la Vice ¡Con lo que le costaba tenerla contenta en las sesiones de gabinete! Además, hasta ese día ella había parte de la culpa cuando le ordenó proyectar los ingresos tributarios en más de 50 mil millones, agregando: Usted pone esa cifra y después la justifica como quiera. Depende como se entienda, pero posiblemente él se sintió conmovido por esa confianza y por la libertad de acción que ella le confería. La gente aún no asociaba los nuevos impuestos con el aumento de los precios. Como si no fuera tan grotescamente obvio. Pueblo mío, pueblo mío…

 

deuda pública ya ha superado los 100 mil millones de quetzales. ¡Un uno más once ceros! Una cifra más que respetable, una cantidad que causaría terror pagar. Pero él nunca pensó hacerlo, consideraba que su compromiso era tener al día los intereses, amortizaciones y otros gastos del servicio de la deuda. Además, él solo había contratado una parte de ella. Cuando se termine de pagar el último de los préstamos contratados durante su gestión, dentro de unos 20 años, posiblemente su sucesor de entonces tendrá una deuda dos o tres veces más grande.

 

Miguel le dijo una vez que lo mismo debió pensar el ministro griego y el español y el argentino y una lista de países que le habría resultado difícil recordar. Él pudo responder, con aire enigmático: En Grecia el mar es muy limpio, cristalino, verdaderamente hermoso. Miguel, el académico, no habría conseguido comprender en una respuesta así, que el Ministro no sabía nada de la política económica de esos países ni le interesaba conocer sus interioridades financieras ¡Allá ellos! Por eso Miguel siempre le habría parecido insoportable, tan llenos de datos y referencias pero incapaz de entender la política real, que es la que dicta la Vice.

 

Los periodistas, malditos periodistas, le viven echando en cara que la proyección de los ingresos no se ha cumplido ni se va a cumplir jamás. Por eso siempre les debe responder con evasivas y generalidades ¿Qué quieren que haga? ¿Cómo creen que debe responder? ¿Decir la verdad? ¿Confesar que los ingresos fueron planteados sólo para cubrir los gastos conforme las instrucciones de la Vice? Porque ella le dijo con claridad “Ahí usté mira qué hace…

 

¿Qué otra cosa podía hacer? Seguramente Dorbal le advirtió que eso no era técnico y que según sus cálculos no llegarían a ese ingreso ni en el mejor de los escenarios. El Ministro habrá respondido, de mal modo, que se lo fuera a decir a la Vice. El otro, temeroso, habrá concluido la conversación asegurando que primero renunciaba… y hablaba en serio. Así quién no. Siempre pensó que entre Dorbal y Miguel había alguna forma de contubernio, que se ponían de acuerdo para decir que era imposible alcanzar las metas de la vice.

 

El CACIF fue para él, otro dolor. Antes decían que era necesario ampliar la base. Que los impuestos directos los pagan muy pocos. Y que dentro de ellos, un porcentaje muy reducido de contribuyentes paga la mayor parte de los impuestos. Ya se les explicó que los que no están en la base, si lo estuvieran pagarían muy poco porque son los sectores más pobres. Que obligarlos a pagar crearía un problema político grave, que harían bloqueos de carreteras, manifestaciones, que habría muertos, que paralizarían el país… Pero no hacen caso. Siempre vuelve la burra al trigo. 

 

SOBRE EL AUTOR
J, Fernando García Molina
      José Fernando García Molina Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista. Tiene una licenciatura en ingeniería eléct
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